Fedosy Santaell 

  

     La biblioteca de mi casa*

Por Fedosy Santaella

 

Mi papá fue un hombre que llegó hasta primaria. Era de origen humilde y no pudo seguir estudiando porque su padre, mi abuelo, murió, y entonces él se tuvo que poner a trabajar. Pero papá siempre se preocupó por seguir aprendiendo, y se puso a leer, y a ver cine, e incluso se fue a vivir un tiempo a Trinidad con el fin de aprender a hablar inglés. Mi papá no paró de estudiar toda su vida, no paró de leer. Cuando nos mudamos a la casa donde hoy día viven mi mamá y mi hermano, papá guardó uno de los espacios, una habitación entera, para su biblioteca. Era, eso sí, una biblioteca muy particular, porque en ella también hizo lugar para el televisor. En mi opinión, no hay nada erróneo, nada monstruoso, en esa conjunción. Yo veo al televisor y a los libros como parte de una misma lectura. Uno lee películas, uno lee televisión, uno lee radio, uno lee cómics. Legere viene de seleccionar, escoger, leer es cosechar. El lector recoge imágenes, recoge palabras, recoge historias. Curiosamente, la palabra legere está emparentada con lignum, aquello que se recolecta para hacer fuego (de allí leña, leño). Leer es recolectar para crear un fuego, un fuego interno que nunca se apaga. Mi papá tenía ese fuego, de allí que nunca dejó de leer. De allí que en la casa de Puerto Cabello y ahora en la mía de Caracas, haya biblioteca.

Leer más...

 

Jaime Muñoz Vargas  

 

    El primero de Los viernes

Jaime Muñoz Vargas

 

 

En 2010 asistí a la Feria del Libro de Buenos Aires y entre otros pabellones encontré el de Página/12, periódico que además del diario edita suplementos y libros. Allí compré dos libros de Osvaldo Bayer, dos de Juan Sasturain, uno de Sandra Russo y una novela breve, titulada Corazones, de Juan Forn (Buenos Aires, 1959). Sobre él tenía sólo una referencia, la más visible en internet: que los viernes publicaba un texto espléndido en la contratapa de "Página". Ahí fue donde comencé a leerlo y, lo digo desde ahora, a admirar su calidad no tanto de escritor, que la tiene en alto grado, sino de lector, de hombre vinculado visceralmente a los libros y curioso buceador en la vida de sus hacedores, como lo evidenciaba con total solvencia cada contratapa de los viernes.

Leer más...

 

Carlos Juárez Aldazábal

 

    Bernardo Canal Feijóo y su Penúltimo Poema del Fútbol*

 

Carlos Juárez Aldazábal

 

 

Bernardo Canal Feijóo (Santiago del Estero, 1897 – Buenos Aires, 1982) construyó una obra vasta y compleja, que comenzó en la poesía, pero que, poco a poco, fue desplazándose hacia otros géneros, especialmente el teatro y el ensayo. Este santiagueño universal, segundo Premio Nacional de Historia en 1957 y primer Premio Nacional de Teatro en 1964, fue en su juventud un poeta vanguardista vinculado a la revista Martín Fierro. En 1922, luego de finalizar la carrera de derecho en Buenos Aires, se llevó a Santiago del Estero sus inquietudes estéticas. De ese Canal Feijóo, joven vanguardista preocupado por hacer cosas originales en una provincia margina, habla este artículo. 

Leer más...

 

 el ombligo de piedra

 

 

 

 EL OMBLIGO DE PIEDRA

 La columna de Rogelio Ramos Signes

  El llanero, la morsa, Alicia y Alexander

 

Una autobiografía, una verdadera autobiografía, no está compuesta sólo de la engañosa realidad que nos tocó vivir, sino también de sus imposibilidades. Ellas fueron las que en buena medida modelaron nuestra personalidad: si nunca pude volar en un globo, será un vuelo en globo a través de los suburbios adormilados de mi ciudad uno de los hechos más autobiográficos de mi vida; supongo que se entiende. ¿Por qué las cosas que no viví, pero que siempre me obsesionaron, no pueden formar parte de mi biografía? Si he dedicado más horas de mi vida al deseo que a la concreción ¿no son mucho más míos los sueños que las realidades? Aparte de eso, las imposibilidades ¿no son reales?

Leer más...

 

Manolo Pensativo

 

 

    La medicina es mi esposa legal; la literatura, sólo mi amante.:Antón Chéjov

José Manuel Ortiz Soto
Especial para tardes Amarillas

 

 

No importa por cuál médico literato se empiece a hablar, más temprano que tarde la conversación tiene que llegar a Chejov y detenerse ahí un buen rato, pues se trata nada menos que del más grande exponente de este particular gremio, así como del creador del relato moderno. Anton Pávlovich Chejov (1860-1904) nació en Tagonrog, sur de Rusia, donde vivió hasta su adolescencia. Tras la bancarrota del padre, la familia debió partir hacia Moscú, donde Anton los alcanzaría después de concluir el bachillerato.

Leer más...

 
Más artículos...