2006-04-A

    

Hay minificciones que no son banalidades

Guillermo Bustamante Zamudio*

Exclusivo para Tardes Amarillas

 

Una publicidad (comentada por Violeta Rojo durante el VI Congreso Internacional de Minificción), invita a escribir un cuento breve a propósito de cierta bebida alcohólica, no destilada, de sabor amargo, que se fabrica con granos de cebada germinados. Hacer una minificción es cosa de aflojarse un poco con una cerveza y “soltar la mano”. Hoy, entre las listas de tales textos, hay anécdotas triviales y chistes cuya escritura y disfrute no requieren de mayor capital cultural.

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PAOLA TENA 

 

 

 

    Pero entonces, ¿qué es un fanzine? 

Paola Tena*

Exclusivo para Tardes Amarillas

Si no sabes qué es un fanzine, ¡no te preocupes! En este artículo te explicaremos un poco de qué se trata esta modalidad tan maravillosa de expresión artística.

La palabra fanzine proviene de la abreviación de la frase inglesa fan's magazine, revista para fanáticos, y se trata de una autopublicación temática. Los temas a tratar son muy variados: el cine, la música, el cómic, la literatura, el fútbol... y la característica más importante de este tipo de publicaciones es que está realizada por y para aficionados, aunque con los años cada vez más creadores son profesionales del campo del diseño.
Pero entonces, ¿cuándo surgió el fanzine? Un poco de historia. 

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El ombligo de piedra 

 

 

    EL OMBLIGO DE PIEDRA

LA COLUMNA DE ROGELIO RAMOS SIGNES

Capturando el alma por la imagen

No siempre quien inventa algo se hace una idea de la importancia que puede llegar a tener su obra. Paralelamente, no todo lo inventado tiene por qué ser trascendente. La imprenta es un invento importante, el automóvil también lo es, y los aviones y la radio y cosas aparentemente pequeñas como el abrelatas o las lapiceras con carga incorporada o el sistema de sifón de los inodoros también lo son. En cambio no es importante el cepillo de dientes a pila ni el llavero con sensor que responde al silbido; al menos, no para todas las personas.

La fotografía tal vez sea uno de los inventos más fantásticos de la historia, y su propia historia ya es larga. Pero cuando en 1826 Nicéphore Niepce hizo la primera toma desde la ventana de su cuarto de trabajo en la Borgoña francesa, no alcanzó a imaginar el alcance de su invento; y murió pobre. Los techos de un granero y un palomar (expuestos durante ocho horas sobre una placa de estaño cubierta con betún) fueron los modelos de la primera imagen fotográfica; mientras que a Niepce sólo se le ocurrió pensar que aquello que estaba inventando sólo sería adecuado para reproducir automáticamente los dibujos de su hijo Isidoro. Tal vez por eso murió sin conocer el halago del dinero.

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 El ombligo de piedra

 

 

  EL OMBLIGO DE PIEDRA

La columna de Rogelio Ramos Signes

Notas al pie, o al zapato

Se dice que Nerón calzaba botas de cuero con suelas de oro el día que, derribándola a patadas, asesinó a Popea. Para entonces el calzado tenía tras de sí una brevísima historia en lo que se refiere a su condición de arma mortal, pero no en lo que respecta a su evolución como elemento protector del pie. Esta historia, al parecer, comenzaría hace 17.000 años, según dibujos encontrados en una cueva en el noreste de España, donde pueden apreciarse a un hombre y a una mujer del Paleolítico calzando botas. De allí a las sandalias iraníes (por entonces persas) de hace 5.000 años, sólo hay un paso. Y tolérese lo obvio de este chiste, que en verdad no lo es. 

Al igual que algunos aborígenes de la parte occidental de nuestro país, los egipcios de 3.000 años atrás también trenzaban las hojas secas de algunas plantas y con ellas fabricaban su calzado. Éste, similar a pequeñas embarcaciones, protegía los pies del ardiente suelo del desierto. De esa manera las callosidades plantales del hombre primitivo, corriendo tras su presa, ya habían quedado atrás. 

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el ombligo de piedra

 

 

    EL OMBLIGO DE PIEDRA

La columna de Rogelio Ramos Signes

Una obra de arte de los Medici

 

Le cupo a Américo Vespucio (Amerigo Vespucci, en realidad) la extraña suerte de quedarse con glorias ajenas. La verdad acerca de si fue un hombre recto o simplemente un advenedizo es algo que seguirá descansando en el cono de sombra de la historia. No demasiado ensalzado por las crónicas de la época, ni muy citado por los textos históricos posteriores, Vespucio fue largamente distinguido con un equívoco.

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