TOÑO 08

 

 

 

 

     EL DESPIDO DE ANDERSON IMBERT POR PERÓN ¿POSVERDAD, FAKE NEWS O VERDAD DEMOSTRABLE?

Acerca de los artículos y notas que son más ideológicos que de verdadera investigación.
Investigación: Verónica Sotelo, Mariano Cuevas y Antonio Cruz
Texto: Antonio Cruz*

 

Desde hace un tiempo, venimos denunciando en nuestras revista, el daño ─irreparable a veces─, del acceso ilimitado a Internet. Esto permite que cualquier persona pueda subir información falsa o mal intencionada acerca de un tema, sin tener bases sustentables o no estar suficientemente informado y, en la mayoría de los casos, con aviesas intenciones. Quienes investigan en Internet ─especialmente los sociólogos interesados en el tema─, describen dos formas La posverdad o mentira emotiva, definida como «la distorsión de la realidad que se hace de manera deliberada. Se emplea para señalar aquellos hechos en los que son más influyentes los sentimientos o creencias personales que los hechos en sí mismos» ─supongo que muchos de quienes lean esta nota recordarán el famoso apotegma de Goebbels «Miente, miente, miente que siempre algo queda»─ y las fake news o noticias falsas «nombre que reciben las noticias que carecen de veracidad y que son transmitidos a través de diversos portales de noticias, medios de comunicación y redes sociales como si fuesen reales».(1)

Leer más...

 

Foto.Tardes Amarillas 

 

     1970. Cuadernos de Cultura: del telurismo descriptivo a la literatura de vanguardia

 

Ramón Esteban Chaparro

A mi madre. A su memoria en la mía, siempre.

 

 

0. Introducción
En el otoño de 1970, Ricardo Dino Taralli se lanza a la aventura -que quizá no imaginó tan portentosa como acabó siendo- de recopilar textos de escritores santiagueños "con obra orgánica", editarlos y publicarlos con el nombre de Cuadernos de Cultura Santiago del Estero.
Los Cuadernos fueron un órgano de periodicidad irregular que el área de Cultura de la municipalidad capitalina publicó durante casi los últimos 30 años del siglo XX y constituyen una muy varia colección de textos científicos y literarios. Y aun si nos ciñéramos al campo de la literatura, el carácter polifacético del corpus que lo compone seguiría exigiéndonos la necesidad de plantearnos múltiples vías de ingreso para una lectura y análisis, con cierta pretensión de totalidad.

Leer más...

 

Pablo Anadón 

 

 

 

    ESCOLIO AL POEMA
"FILOSOFÍA" DE RUBÉN DARÍO

 

Filosofía

Saluda al sol, araña, no seas rencorosa.
Da tus gracias a Dios, ¡oh, sapo!, pues que eres.
El peludo cangrejo tiene espinas de rosa
y los moluscos reminiscencias de mujeres.
Sabed ser lo que sois, enigmas siendo formas;
dejad la responsabilidad a las Normas,
que a su vez la enviarán al Todopoderoso...
(Toca, grillo, a la luz de la luna, y dance el oso.)

Rubén Darío

[De "Cantos de vida y esperanza", 1905]

Esta mañana desperté recordando los versos del poema "Filosofía" de Rubén Darío, un poema que llevo en la memoria desde la adolescencia, y que a menudo me he repetido, casi como una plegaria, un talismán sonoro. Más que una "filosofía", en efecto, esos versos ―modernísimos― de Darío cifran algo semejante a una enigmática plegaria religiosa.

Leer más...

 

 2006-04-A

  

¿Un encuentro?

Guillermo Bustamante Zamudio

 

Quiero decir un par de palabras sobre el siguiente microrrelato del colombiano José Libardo Porras V.: 

El encuentro

«En principio, juzgué una gracia el encuentro con esos otros caminantes. Lo mismo que antiguos camaradas, compartimos asuntos de viajes y del corazón. Nos ayudamos con las cargas y, si alguno iba a desfallecer, de inmediato se oía el estribillo: "¡No desfallezcas! ¡Si desfalleces, todos desfalleceremos contigo!". El camino ganó en lisura. Al llegar a un estrecho cuadrivio, consideramos suficiente la jornada y nos dispusimos al descanso. Con lo mejor de cada viandante nos dimos una regalada cena. Yo ofrecí mi bota y, sentados alrededor del fuego, del vino y la conversación, despedimos poco a poco la vigilia. Nos unía el afán de arribar a Esbirnia. La noche transcurrió fresca, casi fría, pues era la última antes del invierno. Al amanecer nos recibió un cielo cerrado, de color bituminoso. Al despertar, hallé a todos con sus alforjas, en actitud de partir. Discutían. Era imposible determinar la posición del sol y las huellas de nuestros pasos habían desaparecido. Cada uno sugería un rumbo diferente, exponiendo razones útiles, tanto para seguirle como para abandonarle. 

 —Percibo en el aire el dulce de los algarrobos del patio de mi casa paterna —dijo el primero; levantó al cielo el índice derecho, humedecido en saliva, y luego señaló un punto—. Ése es el norte —dijo, y narró una cacería al lado de su padre, en las tierras del sur.

—Ese no es el norte —repuso uno que, en tanto, había estado haciendo cálculos con una rama sobre la tierra fresca—. Es allá —exclamó, señalando en dirección opuesta al anterior, y expuso su teoría. Ninguno logró comprender.
—Fabriquemos una ruleta —sugirió el tercero, y refirió sus experiencias de garitero en los puertos de Messina, Catania y Siracusa.
De modo similar procedieron los demás. Sin acuerdo posible, se dispersaron por los cuatro puntos cardinales, cada uno convencido por sus propias razones. Yo, el más joven, me quedé ahí parado, sin saber a cuál de ellos seguir, rogando a Dios que me dejara ver el sol, un rayo de Su luz».

Leer más...

 

EDUARDO BELLOCCIO 

  

     ACERCA DE LA MUERTE DE UN POETA

Rubén Rüedi y la transcendencia de la palabra

 

Por Eduardo César Belloccio*
Especial para Tardes Amarillas 

Alguna vez les dije a algunos amigos que si se produjese una hecatombe y se terminara el mundo ─como si el apocalipsis fuera algo diferente a esto que vivimos de manera cotidiana─, solo deberían sobrevivir un maestro, un niño, un médico y un poeta. Para este mundo insensible en el que transitamos lleno de acechanzas y cada día más individualista, los poetas a veces nos abandonan aunque nunca sea una verdad exacta. Su presencia, a través de la palabra que generalmente nos trasciende, permanece siglos y siglos acompañando al ser humano en este peregrinar eterno.

Hace algunas semanas, dejó este mundo el amigo, el poeta, el compañero Rubén Rüedi. A mí me parece que se fue de gira.
Tenía tantas cosas por hacer, tantas ganas de hacer, que no pudo esperar los tiempos terrenales.

Leer más...

 
Más artículos...