María Pía Danielsen

 

 

 

 

 

 

  

 

 MICRORRELATOS DE MARÍA PÍA DANIELSEN*

 María Pía Danielsen, una de las  voces más representativas de la nueva narrativa santiagueña, escribe no solamente prosa sino también poesía. A continuación una pequeña muestra de su talento. 

 ESQUIVA Y CELOSA

Muy pocas veces vas de frente. ¿Es que te escondes de mí? Sin embargo, te observo a mis espaldas. El agua te disuelve, el sol te agiganta.

Confieso que no te recuerdo con asiduidad. Se que la luna te asusta. Te enrollas y entras en mí.

Sospecho que protagonizas todos mis sueños. Me regalas alas, encuentros, viajes a lugares inexistentes.

Solo algunas noches, sádica y déspota, me pueblas de terror. Y conduces con firmeza las bridas de mis pesadillas más horribles, únicamente para que se imponga tu presencia, te tema y te ame.

Solitaria, celosa y esquiva, mi alter ego, mi sombra.

ESTATUA

-¿Es que no me vas a socorrer?- preguntó la mujer.

-¿Accederás a mi súplica?- requirió el hombre.

-¿Puedes ayudarme?- inquirió el niño.

La estatua de ojos vacuos siguió mirando el destello de las lágrimas.
Si pudiera, invocaría. Si pudiera, lloraría sangre. Si pudiera, se reconocería un instrumento. Si pudiera, ella también blandiría el látigo contra los mercaderes de los falsos dioses. 

SIN VIERNES

Eligieron un día de la semana. Fue el de Venus, diosa de la belleza y el amor. Viernes de almas y cuerpos desnudos. De confidencias largas, musas inquietas y labios fundidos sin tregua. De eternidad revestida de sueño, toalla, peine y cepillo.

Venus fue vertiente, acorde, puente. Su ausencia mutó a pasión crucificada en el calvario del viernes santo.

La semana, huera de viernes, cubrió de añoranzas la figura de los amantes descarriados. El hueco detrás de las palabras

SERÁ JUSTICIA

La propiedad inmueble sede del hogar conyugal se adjudica a la esposa y a los hijos menores de edad. El vehículo utilitario al esposo. Se establece un amplio régimen de visitas. Le corresponde a la dignidad de ella el sesgo de la certera hoja de filo inclemente. El aburrimiento y la indiferencia al ego de él. A ambos un mar de olvidos, mareas de distancias y el fracaso vestido de humanidad.

LA ESTRATEGIA

Sabía los movimientos. No conocía otra manera de actuar. Ella no fue la excepción. Calculó meticulosamente los casilleros que los separaban. Se movió dos casillas hacia adelante. Inmediatamente, giró una cuadrícula hacia el costado izquierdo. La mujer con intuición clarividente, absorbió la estrategia, se movió un espacio hacia delante y una al costado derecho. Se notó molesto. Resultaba previsible que ella fuera directamente a su territorio, sin advertir el damero invisible dibujado en el suelo.

Desde donde estaba, dos casillas adelante y una a la izquierda de la posición original, el avanzó tres hacia delante y una a la derecha, mientras el olor femenino invadía sus sentidos. Ella se movió dos cuadrículas a la izquierda y una adelante, con las sienes palpitantes y la anticipación incrustada en la espera.

El no avanzó. Aguardaba la rendición. El rompecabezas volvía a armarse. Miró a la mujer, escudriñando su ya conocida alma, copia infinita de todas aquellas que antes estuvieron en su lugar. Entonces observó el movimiento perfecto que grabaría la cicatriz más humillante en su orgullo: la mujer bajó la mirada, dio media vuelta y se fue. Sin palabras, sin vacilación y con el nombre de la ausencia adherido a la espalda.

 

 

*María Pía Danielsen nació en Santiago del Estero, Argentina.  De profesión Abogada ha ejercido su profesión en las ramas del Derecho Civil, Laboral, Sociedades Comerciales y actualmente se desempeña en la Justicia Provincial. También ha sido Convencional Constituyente de la Reforma de la Constitución Provincial de Santiago del Estero. Ex docente Universitaria. Lectora incansable. Escritora por impulso irrefrenable. Publicó cuentos y microrrelatos en Diarios Locales, Revistas Locales y Digitales. Galardonada con premios y menciones en concursos literarios varios, Danielsen es autora del libro El hueco detrás de las palabras.