Editorial

En esta época tan difícil para la cultura, en que se premia a quienes cometen el delito de plagio o a quienes banalizan los principios primordiales de la sociedad vendiendo descaradamente fortuna, fama, poder y algo (mucho) de sexo, digo, en esta época en que un periodista de la farándula que publica un compendio acerca de la intimidad de los famosos o un historiador inescrupuloso que nos cuenta verdades mentirosas, con la complicidad de editoras que solo piensan en los pingües negocios,  venden más ejemplares de sus libros que los que habrá de  un vender un enorme poeta o un extraordinario narrador, algunos locos seguimos apostando a esa cultura que está siendo tan agredida.

Para este número, nuestro equipo ha trabajado arduamente y con enorme dedicación. Es que mantener nuestra publicación no es fácil. Todos los que la hacemos y que somos parte de ella tenemos que rebuscarnos «el pan nuestro de cada día» trabajando en otros menesteres mientras nos desvelamos en procura de mantener viva la revista. No ha resultado fácil, pero ya está on line el número nueve de Tardes amarillas (el correspondiente a la primera quincena de noviembre).

Este número trae varias cosas interesantes. En referencia a los blogs que forman parte de la revista, el sitio Web relacionado En los esteros, dedicado exclusivamente al microrrelato, publica textos del misionero Rogelio  Dalmaroni mientras que en el blog La poesía de tardes amarillas  hemos incluido algunos poemas de un hombre injustamente olvidado: Miguel Ángel Lorenzo. Les recordamos que ambos sitios pueden enlazarse directamente desde la revista o pueden ser visitados de manera autónoma.

Por su parte, la revista incluye una entrevista imperdible a Jaime Lopera Gutiérrez, pionero del microrrelato, que realizó nuestro joven colaborador Mariano Gómez Morales. Asimismo dos destacadas personalidades relacionadas con el arte nos develan misterios relacionados con el mismo. Andrea Piccardo,  una cordobesa que vive en Luque, Paraguay habla sobre la tarea de ilustrar (otro excelente trabajo de Mariano) y Diego Eguiguren, nuestro joven amigo peruano nos describe su tarea de corrector y nos cuenta por qué son imprescindibles. La nota la realizó otra joven de nuestras entrañas, Verónica Córdoba, quien junto a Mariano, están dando sus primeros pasos en este difícil quehacer a favor de la cultura.

A esto debemos sumarle la habitual columna de nuestro querido amigo cinéfilo Claudio Rojo Cesca llamado Vamos las bandas y la colaboración infaltable del mexicano Jaime Muñoz Vargas quien nos deleita con sus Postales de José Joaquín.

Por último este número también cuenta con una nota que realizamos sobre Yarará, el primer libro de poesía de Néstor Mendoza y cinco microrrelatos de María Pía Danielsen.

Como puede apreciarse, el menú es variado y, quienes hacemos Tardes amarillas, esperamos que no se sientan defraudados.

Recuerden que el link para visitarnos es   http://www.tardesamarillas.com 

                                                                                                              Antonio Cruz