CUENTO ATÓMICO ¿QUÉ ES EL CUENTO ATÓMICO?

            Por Umberto Senegal

Dentro de la minificción y sus reconocidas características de longitud textual, se presentan múltiples extensiones, circunscritas todas a las conocidas exigencias formales del género. Algunas de ellas se arriesgan a experimentar con  la máxima sinopsis del texto, las ideas y la estructura. Entre tales formas del relato hiperbreve destaca la que decido nombrar como Cuento atómico, de cero a 20 palabras para contar una historia.

 El clásico modelo propuesto es el mítico El dinosaurio, del narrador guatemalteco-mejicano Augusto Monterroso, brevísimo cuento de siete palabras al cual solo aventaja, dentro de la literatura, en profundidad y en capacidad para generar cada día más interpretaciones poéticas y filosóficas por todos los lugares del mundo, El viejo estanque, haiku del poeta japonés Matsuo Basho. Si se escribe como prosa, dicho poema se convierte en el más vigoroso, extraño y trascendente cuento atómico escrito hasta la fecha en la historia de la minificción. Expresa el claro punto de intersección de lo momentáneo con lo eterno y constante. 

 La acertada definición de André Bellesort sobre el haiku, puede ser válida para aproximarnos a la de Cuento atómico: "Exactitud disfrazada de ensueño; poesía de resplandores y de escalofríos; pequeñas chispas que comunican a los sueños vibraciones infinitas; preciosos abanicosque, en el mismo instante en que se los despliega y se los cierra, hacen pasar ante nuestros ojos eñ milagro de un gran paisaje". Sobre la rana del viejo estanque circulan centenares de ensayos, interpretaciones y traducciones. Solo al español, he reunido hasta la fecha cerca de cien versiones traídas del japonés, del inglés y del francés.

 Ese de Basho, un poema de 17 sílabas, sí, pero en esencia un notable texto literario de intensa y sugerente elipsis poética y metafísica. Un evento y un personaje: el salto a un pozo  de agua serena y la rana. Tres versos centrífugos y centrípetos con tanta trascendencia como las siete palabras  de El dinosaurio. En un cuento atómico nos encontramos sin rodeos con elementos irracionales  jamás  explicados por su autor, a quien le basta con anunciar o sugerir. Esto, nada lejos de la observación del matemático Herman Weyl: "No es de extrañar que cualquier pedacito de la naturaleza que elijamos (estas gafas o cualquier otra cosa) posea un factor irracional que no podemos ni podremos explicar jamás y que lo único que podemos hacer es describirlo, como en la física, proyectándolo sobre el telón de lo posible". El telón del cuento atómico es la página en blanco, la capacidad de asombro del lector, la parte inferenciadora de su cerebro.

 Defino el Cuento atómico como  una minificción que tiene  de 0 a 20  palabras, sin cuantificar las del título, capaces de  evocar, enfocar, visualizar y describir una situación  determinada con personajes directos o indirectos, identificables en espacios y tiempos definidos. En ocasiones, al cuento atómico se le puede encontrar  introducción, nudo y  desenlace sintéticos, sin que  tales elementos sean necesariamente visibles para la estructura del mismo. Aquí está la esencia del  principio dramático de "las tres unidades": un hecho, en un lugar limitado, con  un número restringido de personajes".

Este supremo minimalismo es perceptible en los cuentos atómicos, siempre y cuando se lean con atención, sin condicionamientos por los criterios literarios, formales y estéticos del cuento clásico, extenso. El cuento atómico es siempre minificción y esta se caracteriza por su extrema "brevedad y la presencia de ironía literaria, todo lo cual propicia una estructura paradójica y una relectura cuidadosa" según señala el teórico mejicano Lauro Zavala, notable estudioso del minicuento en lengua española. En su ensayo El cuento ultracorto: hacia un nuevo canon literario, Zavala propone  tres tipos de cuentos breves: el cuento corto, de 1.000 a 2.000 palabras; el cuento muy corto, de 200 a 1.000 palabras, y los cuentos ultracortos, de 1 a 200 palabras.

Explica Zavala: "Esta clase de microficciones tienden a estar más próximas al epigrama que a la narración genuina. El crítico alemán Rüdiger Imhoff señala en su estudio sobre las metaficciones mínimas que para su comprensión cabal es necesario desviar la atención de las consideraciones genéricas acerca de lo que es un cuento, y dirigirla hacia el asunto más fundamental, que es la escala, es decir, la extensión de estos textos".

Dentro de la escala señalada porImhoff, ningún cuento más representativo que el atómico, identificable por su brevísima extensión, la cual le hace reconocible a simple vista aún dentro de los  cuentos ultracortos, pues no ocupa en la página más de tres renglones. Su impacto visual sobre el lector es instantáneo. Induce a la lectura,  la relectura y  la reflexión. Un cuento atómico puede ser leido muchas veces, repensado múltiples ocasiones gracias a su extensión, lo cual no sucede con los relatos largos.

Luis Barrera Linares, ensayista venezolano y erudito investigador de la historia y teoría del microrrelato, nombra como TU (texto ultracorto) a la "categoría literaria de diversa fisonomía discursiva que puede abarcar narraciones, poemas, epígrafes, epitafios, grafiti, adivinanzas, retahílas entre otros, pero cuya organización textual es completa (no fragmentaria) y no supera las cuatro líneas o las treinta palabras autosemánticas". Para mí, el cuento atómico para ser considerado como tal debe ser un texto con fisonomía discursiva de relato que no supere las 20 palabras en español.

Es posible que al traducirse  a otras lenguas uno de estos momentos narrativos, aumente o disminuya dicha cantidad. Cuando aumentan las palabras, deja de ser un cuento atómico. Los signos gramaticales no se cuentan. En sus anotaciones sobre el cuento, Julio Cortázar afirmó que este es para el escritor una especie de sistema atómico con un núcleo en torno al cual giran los electrones. Estos relatos microscópicos son los electrones de la intuición, puestos  a la vista por la palabra.

De manera sintética y exigiendo mucho del lector, quien puede leerlo con ligereza debido a la forma misma del microrrelato, restándole importancia literaria, sin ahondar en sus significados o considerándolo un simple chiste, una anotación ingeniosa, el cuento atómico es de notoria fluidez semiótica que transgrede y distiende las fronteras no solo del cuento sino del microrrelato mismo.

 En una o dos líneas y en veinte o menos palabras, muchas veces mediante el solo título y la página en blanco, producto del extremo liubanofismo, el cuento atómico posee una situación narrativa única, formulada entre los elementos de anotada triada acción-espacio-tiempo. Algunos de los nombres aplicados al minicuento, pueden ajustarse también al cuento atómico: brevicuento, cuento diminuto, microcuento, cuento en miniatura, nanocuento, cuento instantáneo, relato microscópico, texto ultrabrevísimo, o ficción de segundos, entre otros, todos con igual capacidad de evocación.

 

UMBERTO SENEGAL

 

 

Umberto Senegal nació en Calarcá, Quindio, Colombia. Poeta, cuentista, ensayista, educador y editor. Director del Centro de Estudios Robert Walser (Calarcá, Quindio, Colombia). Licenciado en Español y Literatura. Ha colaborado con múltiples periódicos y revistas de Colombia y otros lugares del mundo. Sus haikus han sido traducidos a 12 idiomas. Integra numerosas antologías y es fundador y presidente de la Asociación Colombiana de Haiku, Coordinador del Centro de Estudios Bizantinos y Neohelénicos Miguel Castillo Didier y Codirector del Centro de Investigación y Difusión del Minicuento Lauro Zavala. Ha ganado numerosos premios literarios y ha publicado más de veinte libros de poesía, minificción, cuento. haiku y ensayo.