Armando Perez de Nucci

BIOETICA Y CULTURA

Por Armando Pérez de Nucci*

 

La ética es la reflexión sobre las diferentes moralidades que se dan en las sociedades del mundo...

 por ello, la ética supone una actitud crítica sobre la moral y sobre las leyes.

La ética se supone una sola – mientras que morales hay muchas. La ética es la acción disciplinar que estudia la moral. La Bioética es la reflexión ética sobre todo lo que atañe a la vida , de manera que, como ya lo he expuesto antes, “ bioética es todo” , definición intentada en respuesta al interrogante que me planteaban profesionales médico alumnos de postgrado durante un curso que diera en Méjico en noviembre de 2013. 

Y creo que es así, “bioética es todo…” Desde que la ética pertenece a la historia de los hombres desde Grecia y que el “ bios” representa “ vida” , una cosa esta unida a la naturaleza de la otra y es que, siendo hombres, nada de lo humano nos puede ser extraño, al decir de Terencio y de allí que la ética deba estar inmersa en todo lo que hacemos como hombres, lo que nos rodea , lo que vivimos y disfrutamos cada día, lo que sufrimos y creamos, lo que vemos pasar y lo que aprehendemos para nosotros y nuestras familias cada día. Adquiere así la cualidad de “todo” la bioética cuando nada es “ extraño al hombre.

La bioética, como toda ciencia, profundiza en el estudio de los principios y en su aplicación. Debe conocer los fundamentos teóricos, y los mecanismos por los que los ordenamientos teóricos se articulan con los hechos fenomenológicos, los principios con los criterios, la verdad con su significado. 

Definir la bioética como salud de la cultura supone entender la salud como plenitud de vida, y la cultura como el desarrollo humano que lleva a esa plenitud. Asi pensábamos en los comienzos de la Bioética, a comienzos de los ´80. Después comprendí – como lo relato mas adelante- que Bioética era más que relacionar la ética con el “ bios” y que, justamente, por ser “ bios” , atañía a todos los aspectos de la vida humana, social y de lo que n os rodea, como una nave en la que habitamos y viajamos a lo largo de nuestra existencia y que hay que cuidar porque es nuestro “ oikós” – casa en griego- , palabra de la que deriva, entre otros, el término “ ecología”.

En los comienzos de los ´90 empecé a disertar de Bioética y Medio ambiente en Ecoushuaia ´91, una de la primeras reuniones de Parlamentarios para analizar el tema de la Ecología . En este contexto los planteos de Juan Pablo II, en relación a una "ecología humana", establecieron un nuevo punto de partida. Debía recordarse que, como toda ética, la bioética debía fundarse en un ordenamiento moral objetivo, más allá del consenso político, y más allá del enunciado de autonomía, que carecía del valor de principio.

En el año 2000 comencé a elaborar mi Tesis Doctoral en Filosofía, teniendo como tema central “Ética ,Pobreza y Salud”, convencido que la Bioética ya había trascendido los meros límites de esta última, para extenderse a lo social y lo comunitario en su camino de aspiración a “ lo planetario”, que planteábamos con Don Pedro Laín Entralgo, uno de mis maestros en la historia y la filosofía médicas hacia 1984 al crear la Sociedad Hispanoandina de Historia de la Medicina en Quito.

Desde esta perspectiva. y hacia 2005, comencé a dictar los primeros Cursos de “Bioética y Política” en la provincia de Salta y luego su inclusión en los Seminarios de Bioética Social que dicto en diferentes universidades del país y el extranjero.

Así entró la Bioética en la Política y fue figura central ya de dos Congresos Internacionales en países de América Latina en los que se destaco como de primordial importancia para el desarrollo de nuestros países. La Ética llego para quedarse en la médula de nuestros sistemas políticos, pero hay muchos que ni siquiera se han enterado de su existencia, a pesar de citarla repetidamente en una especie de “lustración expiatoria” que creen habrá de evitarles problemas más graves o dilatar su experiencia lo máximo posible.

En la dignidad y los derechos humanos de ella emanados, la democracia, la Bioética y en el caso preciso las normas legales justas, deben situarse los conocimientos para ponerlos al servicio del hombre y la humanidad, y no al revés. En este sentido, Palacios opina que "hablo de la Bioética de la conducta asentada en la verdad, la autocrítica, la heterocrítica, la autonomía, la responsabilidad, la dirimencia, la eficiencia y la humildad, la Bioética de los hechos, “a pie de obra”, faceta diferenciable de la ética de las palabras y discursos que no salen muy allá del solar teórico. Es así, porque el ciudadano entiende la ética pragmática y no tanto la del versado, a veces tan profunda que se torna inaccesible para él”. 

Los valores y las cuestiones bioéticas son fundamentales para el vivir social y ninguna sociedad puede desentenderse de ellos y por lo tanto es inevitable la intrusión de ma bioética en campos como los de la cultura , destacandose la contruccioón social de los valores y la subjetividad, ya que ya que la subjetivación es algo que se construye en sociedad. En el campo de la cultura resulta inseparable lo individual y lo colectivo , el ethos personal y el del “ nomos” para una construcción social que cada vez mas le esta requiriendo a lo colectivo la presencia de los valores éticos en todas las facetas del vivir cotidiano y la construcción de patrones de convivencia y desarrollo de lo intelectual con lo pr{áctico de todas las actividades humanas.
Hoy ha llegado el momento de incorporar a nuestro discurso intelectual el de la cultura como unos de los problemas que atañe a la Bioética, y empezar a reflexionar sobre ella desde el discurso de la ética y sus aplicaciones que yo he llamado “situado” o bioética “regional”, porque atañe a problemas cotidianos que se encuentran en la situación de nuestros países latinoamericano sobre todo a comienzos del siglo XXI.

Cultura, en una de sus acepciones, es un conjunto de tradiciones ,valores, símbolos ,creencias y modelos que actúan como modelador de un grupo social y que actúa como sustrato para que los individuos que los forman puedan fundamentar su sentido de pertenencia. No obstante , las culturas no son homogéneas,; dentro de ellas se encuentra grupos o subculturas que hacen parte de la diversidad al interior de las mismas en respuesta a los intereses, códigos, normas y rituales que comparten dichos grupos dentro de la cultura dominante.

No nos llame la atención que hoy hablemos de cultura y Bioética, ya que toda acción derivada de actos humanos, está sujeto a valoración moral individual y colectiva de lo que estamos haciendo por una mejora en las condiciones de vida y sustentabilidad de cada uno de los habitantes de nuestro país.

Dr. Armando Pérez de Nucci

Doctor en Filosofía y en Medicina

Este artículo fue publicado en Ideario7 ( http://www.ideario7.com/) con fecha 21 de mayo de 2014