Tonio 3    

ALGUNAS REFLEXIONES ACERCA DE LA ESCRITURA Y LA LECTURA EN EL TERCER MILENIO

Antonio Cruz

Hace pocos días llegó a mis manos a través de una publicación que realizara Violeta Rojo en su muro de Facebook, un dossier titulado "Escritura Analógica y Escritura Digital" que editó la Academia Venezolana de Lengua (1), en el que había artículos por demás interesantes. Leí varios de ellos y su lectura me llevó inmediatamente a releer una nota que había escrito en el año 2009 y que generosamente publicaran la Revista Letralia de Venezuela y el diario "El Liberal" de Santiago del Estero.
Por aquellos tiempos, había leído un interesante artículo en la edición digital del diario Telegraph de Londres (Telegraph.co.uk). Fechado del 27 de febrero de ese año y firmado por el corresponsal de arte, Stephen Adams, "INTERNET 'IS CAUSING POETRY BOOM'", dicho texto sostenía no sin razón que "La poesía, una de las formas más antiguas del arte, disfruta de un resurgimiento gracias a Internet"(2) .
A partir de aquella lectura escribí el artículo de marras donde, entre otras cosas, planteaba los beneficios y las desventajas que deben sortear escritores y lectores en los espacios virtuales de la blogosfera o Web 2.0.
En el dossier que menciono más arriba, he leído argumentos muy sólidos; desde la mirada que tiene cada investigador, resulta obvio que sus argumentaciones no admiten oposición. No obstante, me parece prudente aclarar que, según mi opinión (que no es la de un académico sino simplemente de alguien que siente pasión por la literatura pero que carece de la formación adecuada en el terreno de las letras) guardo la certeza de que (por decirlo de alguna manera), todos tienen razón pero todos pueden ser parcial o totalmente refutados. Por eso tengo la convicción de que se hace necesario recordar en esta pequeña actualización algunos conceptos que había planteado y que, según veo, no han perdido vigencia. 


No es mi pretensión escribir un ensayo y lo más probable es que esta nota sea absolutamente desordenada y hasta quizás caótica; mi único objetivo es dejar a consideración de quienes lean este texto algunas reflexiones que deben ser tomadas en cuenta para cualquier análisis que se realice sobre este tema. A prima facie, mis conceptos pueden parecer contradictorios, pero la propia realidad de la lectoescritura en la Web es, de por sí, contradictoria.
A lo primero que haré referencia es a una ponencia que rescaté de Internet, del catedrático español Joaquín María Aguirre, del Departamento de Filología Española III de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, quien sostiene que "uno de los campos culturales más desarrollados en la WWW es el de la literatura". Según explica, la WWW es, en esencia, un sistema que está destinado a la publicación de toda clase de información y los textos que proporciona la literatura son los que más se adaptan a esta nueva forma de lectura por su autonomía, su sencillez, su producción harto más económica y la velocidad de acceso en oposición al habitual material que nos brinda la producción impresa, por lo que resulta natural la multiplicación de páginas dedicadas a todos los aspectos de la literatura (producción de textos, crítica, investigación, etc.). Para el catedrático mencionado, "Internet es un medio artesanal y aficionado... que permite ser a la vez autor, editor, distribuidor y librero" (3).
Internet brinda al escritor un público que, en líneas generales, no es tan diferente del que brinda la literatura en papel aunque presenta la ventaja de que da la posibilidad de que nuestros textos lleguen a una mayor cantidad de lectores y de manera muchísimo más rápida, al tiempo que nos rescata de la industria editorial. La red se transforma entonces en un espacio donde los escritores, sobre todo los que cultivan textos breves, pueden ser reconocidos de alguna manera al tiempo que representa una especie de proveedor de aquellos elementos que cada autor necesita para su tarea escrituraria sin necesidad de visitar bibliotecas o leer libros y tratados, aunque como contrapartida suele suceder que los mencionados recursos sean sometidos a una salvaje descontextualización y hay que ser muy avezado para discriminar el tipo de información que se consulta y sólo un mínimo de la población, de cierto nivel social, intelectual y económico puede acceder a la red.
Si bien esta fórmula representa una forma de democratizar la escritura, no es menos cierto que también contribuye a la publicación en la red de productos de diferente valor estético, aunque, a fuer de ser sinceros, en muchos casos sirve también para educar en la lectura aunque a veces resulte harto difícil sin mediador.
Pasemos al tema específico de la lectura. No diré nada nuevo si sostengo que, por un lado, la globalización, que ya ha trascendido las fronteras de lo meramente económico y ha tenido una gran repercusión como elemento unificador, no solamente de los mercados sino también de sociedades y culturas y, por el otro, el gran desarrollo de la comunicación, sobre todo Internet, cuyo profundo impacto social no puede discutirse, han contribuido de manera incontrastable a nuevas formas de lectura. Hay una opinión cada vez más generalizada acerca de que, desde la aparición de Internet, la lectura ha sufrido una metamorfosis.
¿Cuál es el significado de la palabra leer? ¿Qué significa la palabra lectura? Responder a estas preguntas no es tarea sencilla. A partir de los conceptos de Roland Barthes se admite que, para que el círculo iniciado por el autor de un texto literario se cierre, es indispensable que el lector le adjudique un significado, pero debemos aceptar que siempre habrá una pluralidad de interpretaciones, porque los lectores no pueden evitar la participación aleatoria de sus propios conocimientos (que son contingentes al texto y propios para cada individuo). Es claro que cada lector tiene su propia experiencia de lectura condicionada por su "enciclopedia" con lo que cada escrito determina una lógica interpretativa diferente en cada persona que lee (4).
En mi modesta opinión, si nos basamos en algunas de las diferentes definiciones de la palabra "leer" que pueden encontrarse (1- Pasar la vista por lo escrito o lo impreso comprendiendo la significación de los caracteres empleados; 2 – Comprender el sentido de cualquier otro tipo de representación gráfica; 3 – Entender o interpretar un texto de determinado modo; 4 – Comprender o interpretar un signo o una percepción), dicho de otra manera, si entendemos que lectura y escritura son formas de comunicación social, que el acto de leer implica interactuar con un determinado texto para comprender su significado y aceptamos que no solamente los libros pueden leerse sino también un anuncio publicitario o un graffiti o cualquier otro texto, podemos concluir en que también leemos en la pantalla de nuestra computadora. Es un nuevo tipo de lectura caracterizado por la posibilidad de acceder a textos literarios propiamente dichos, artículos de investigación, escritos de crítica literaria y hasta la posibilidad de comprar libros nuevos o usados. Si bien es cierto, hay una gran masa de internautas que realizan una lectura utilitaria o puramente informativa, también existe una gran cantidad de lectores on line que prefieren leer ficción.
Ítalo Calvino, en su "Lezione americane" o "Seis propuestas para el próximo milenio", nos acerca las claves para comprender la literatura en el mundo posmoderno (5) mientras que Lauro Zavala sostiene que los textos breves se caracterizan por su fractalidad, brevedad, fugacidad y hace expresa referencia a la "fragmentariedad paratáctica" de la escritura hipertextual propia de los medios electrónicos(6) .
En este contexto, debemos reconocer que los nuevos paradigmas de la información tienen más peso que lo que ocurría hasta no hace demasiado tiempo y que la literatura no es ajena a este fenómeno. Internet es un elemento de inmenso valor al momento de generar opinión y a su influjo han surgido nuevos lenguajes, nuevas formas discursivas y hasta nuevos tipos de conocimiento. Aunque las nuevas formas de la comunicación son, en numerosos casos, ambiguos, imprecisos y hasta podría decirse de dudoso contenido, debemos reconocer que, en general, la red nos ofrece una serie de textos que funcionan a la manera de un único y formidable texto aunque de características fragmentarias (que ha sido llamado hipertexto) y al que se accede por formas diferentes a las de la lectura convencional. En este inmenso hipertexto, el lector puede elegir o descartar a voluntad aquellos fragmentos que no le interesan, lo que deviene en múltiples lecturas que llevarán a una inevitable fragmentación de las historias.

Es comprensible la crítica de quienes aseguran que ese inmenso espacio hipertextual favorece la publicación de productos literarios de baja calidad y brinda la posibilidad de exacerbar el plagio de textos apenas conocidos en círculos convencionales, pero si nos atenemos a las teorías que sostienen que todo texto es la refundición de otro, podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la lectura de múltiples textos beneficia la intertextualidad, actúa como estimulante para la creación literaria y favorece enormemente la difusión esquivando las complejidades que nos plantea la edición en papel.
Para muchos escritores, que cuando empezaron su tarea literaria no conocían Internet, ésta se ha transformado en una herramienta valiosa ya que uno puede comunicarse con el resto del mundo literario (Agentes, lectores, editores, críticos, correctores, etc. de cualquier lugar del mundo) con una rapidez asombrosa, gastando mucho menos dinero y aprovechando mejor su tiempo.
He notado que muchos autores demonizan a Internet por su interferencia en los mecanismos sociológicos de comunicación a los que estábamos habituados, como el caso de la lectura, pero es menester decir que, si bien los riesgos del abuso de la "Red" son inconmensurables, la verdadera utilidad del sistema dependerá de la concepción de quienes la usan.

A MODO DE CIERRE
Es indudable que con el devenir del tiempo la literatura ha ido generando sus propios modos de inserción y ha encontrado en el mundo digital una geografía relativamente ideal para desarrollarse aunque es menester tener en claro que se necesita tener experiencia como lector para detectar sus relaciones con otros textos y construir sentidos desde lo no dicho.
En este análisis no podemos desconocer que, entre las facilidades que brinda la red, tenemos la posibilidad de agregar imágenes, fondos sonoros y toda la gama de "efectos especiales" (por llamarle de algún modo) que, si bien constituyen elementos extraliterarios, no dejan de pesar a la hora de hacer más amena su lectura.
Si bien no todas las formas mencionadas tienen una intención estética como la literaria (Las evidentes diferencias entre un videoclip, de naturaleza prominentemente artística y un spot publicitario que responde a una estrategia de marketing) el mestizaje actual es tan imbricado que resulta difícil establecer fronteras adecuadas. Ahora bien... Hoy podemos ver en infinidad de páginas (el mejor ejemplo es Youtube) a los propios autores leyendo sus textos en videos y en muchos casos con trasfondo musical y hasta con una presentación de imágenes suplementaria.
Si debo responder a la pregunta de si creo que el libro electrónico desplazará al libro tradicional, tengo la más absoluta convicción de que no será así por múltiples factores. Sin embargo, creo que esta historia de la escritura y la lectura en Internet es algo que recién comienza y que aún quedan muchos aspectos a dilucidar.

 

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[1] Boletín de la Academia Venezolana de la Lengua 130 años DOSSIER ESCRITURA ANALÓGICA Y ESCRITURA DIGITAL  http://avelengua.org.ve/cms/wp-content/uploads/2015/02/Dossier_Escritura_Analogica_y_Escritura_Digital.pdf

 

[2]Internet 'is causing poetry boom'  - By Stephen Adams, Arts Correspondent

Published: 3:51PM GMT 27 Feb 2009   http://www.telegraph.co.uk/culture/books/booknews/4863351/Internet-is-causing-poetry-boom.html 

 

[3] Literatura en Internet. ¿Qué encontramos en la WWW? Joaquín Mª Aguirre Romero – 1997 -  http://www.ucm.es/info/especulo/numero6/lite_www.htm 

 

[4] Sobre la lectura – Roland Barthes – Escrito para la Writing Conference de Luchon, 1975. Publicado en Le Francais aujourd`hui, 1976  http://www.bdp.org.ar/facultad/catedras/comsoc/redaccion1/unidades/2008/06/sobre_la_lectura.php 

 

[5] Seis propuestas para el próximo milenio, de Ítalo Calvino – Paolo Fava – 2008  http://www.papelenblanco.com/ensayo/seis-propuestas-para-el-proximo-milenio-de-italo-calvino 

 

[6] Seis problemas para la minificción, un género del tercer milenio: Brevedad, Diversidad, Complicidad, Fractalidad, Fugacidad, Virtualidad. Lauro Zavala.   

 http://www.ciudadseva.com/textos/teoria/hist/zavala2.htm