MICRORRELATOS DE CATAMARCA

 

MICRORRELATOS DE CATAMARCA*

 

RODOLFO LOBO MOLAS

 

El carpintero (A Teresita Flores)

José revisaba las maderas recién llegadas a su carpintería. Separó un grupo de ellas pensando que deberían estacionarse más tiempo para un mejor secado y mayor robustez. Y así fue: treinta y tres años después -secas ya- se erguían sólidas y en cruz  al final del Calvario.

 

Salinidades (A Jorge Paolantonio)

 La historia bíblica de Sodoma y Gomorra en verdad también ocurrió en otras partes, solo que las Sagradas Escrituras no lo consignan.

Es así que en muchos lugares –al igual que la mujer de Lot- otras mujeres se convirtieron en estatuas de sal. El inexorable paso del tiempo fue desmoronándolas y hoy sus restos llegan a nuestras mesas en artísticos saleros.

 

 

NORA GONZÁLEZ

 

1 – Un bacilo ha golpeado sin querer su cabeza contra la pared de una vena arrugada y una amnesia tal vez temporaria lo dejó mal barajado. Perdido, sin siquiera saber quién es, busca algo que lo ayude. De pronto una luminosidad lo atrae, es una neurona coqueta que frente al espejo se peina y se peina y sin dudarlo se mete en ella.

En seguida advierte que cada vez que pasa su peine por su intrincada cabellera surgen chispazos y se prenden como focos en él…

Sorprendido siente cosquilleos y visiones extrañas para su vida de bacilo, por compulsión descubre que también le gusta peinarse…  ¡Ha robado los recuerdos de la neurona!

2 – Un bacilo buscaba una célula dispuesta a abrigarlo y como estaba en el cuerpo de un perro peludo recorrió varios órganos naufragando por la sangre. Pero inesperadamente lo encontró una garrapata hambrienta, que de una succión lo tragó.

Hoy se siente feliz, es un garrabacilo con patas, sobre un perro inmune a los bacilos con garras en las patas

 

ROSA BEATRIZ VALDEZ

 

INSOMNIO

 La barca era un potro encabritado en el mar turbulento. El capitán no podía dormir y decidió contar ovejitas. No le dio resultado. “¿Y si pruebo con otro animal?” –pensó.

Se pasó toda la noche contando monos, palomas, gacelas, leopardos… que saltaban el cerco de a dos en dos. Se durmió al amanecer, justo cuando les tocaba el turno a los elefantes. ¡Ay, pobre Noé, no se despertó jamás, murió aplastado!

 

EL LECTOR

       En la fría mañana de otoño entró a la biblioteca, colgó el bastón y el sobretodo en el perchero. Pidió a la encargada “Ensayo sobre la ceguera”, se quitó los guantes y comenzó a leer con la yema de los dedos.

 

 

ANA VIRGINIA TELLO

 

Idus

Cerró los ojos e intentó recordarla.

Sólo su mirada se le vino a la mente.

Sus ojos negros, profundos… Esa mirada que lo conquistó.

Ninguna batalla fue tan difícil como intentar renunciar a esa mujer…

Segundos después abrió los ojos por última vez:

-¿Tú también Brutus?-

 

La niña

Tras varias semanas sin grandes novedades en la televisión, una madre llora frente a la cámara de un noticiero por la desaparición de su hija.

Nadie sabe de la niña. Todos la buscan. El país llora su desaparición.

Al descubrirse la verdad, todos los periodistas acuerdan guardar silencio. Si se supiera que descansa bajo las flores de su propio jardín, el noticiero se quedaría sin madre, sin lágrimas ni dramas, al fin de cuenta, lo que importa es el  Rating.

                                                                  

 

JUAN MAIDANA

 

A perfect murder

Ella se había desmayado. Según el prospecto, era el primer efecto de una sobredosis. Él, entonces, limpió sus huellas de la copa y de la botella, descolgó el teléfono, verificó que le empezara a salir espuma por la boca y salió.

 

Literatura extremista

La trama era contundente, los diálogos, afilados y el protagonista tan cortante que cerró el libro apenas unas gotitas de sangre brotaron de sus dedos.

–“Esto es más que interesante” — se dijo, ya decidido. Y lo compró pensando en con qué lo agarraría para seguir leyendo.

 

 

ARMANDO FAVORE CESCA

 

Sabio

El último hombre destruyó la única máquina capaz de reproducirlo.

 

Precaución

La niña caminaba tranquilamente, un ruido a espejo roto llamó su atención. Pensó: “mamá tenía razón”, debería calzar los zapatos de acero, con el otoño los árboles de cristal estaban deshojándose.

 

 

ROSA MARIANA ROJAS

 

Golpe mariposa

Su patrona le dijo que las nueces tenían que salir en forma de mariposa, pagan más por ese producto. Si las rompía no le pagaría un solo centavo.

Siete intentos y nada. Tomó el martillo, acomodó la nuez y rogó. Se concentró demasiado en su deseo: después del golpe certero, salió de la cáscara, desplegó sus alas marrones o naranjas, alzó vuelo y desapareció.

 

Hierbabuena

Le puso unas hojitas de menta al agua y la dejó reposar. Sus manos adultas, morenas, contrastaban con la suavidad del verde joven de la hierba recién cortada.

Luego me dio un mate, mirándome me dijo:

- Conoceme.

Mientras bebía los sorbos experimenté su historia de lucha, su locura, su dolor. Me mostró su cicatriz disimulada con un tatuaje y sus libros favoritos.

Pocas semanas después, cuando se terminó el agua del mate, me fui. Su amor no me pertenecía. El sabor y el aroma de la menta aún permanecen en mí.

 

 

JORGE TULA

 

POSIBILIDAD DE LO FANTÁSTICO

Un hombre cruza la calle, entra a un edificio, abre la puerta del ascensor y descubre que en realidad es la entrada al Paraíso Terrenal. Todos los días, al salir del trabajo, hace el mismo recorrido: cruza la calle, entra al edificio y abre la puerta del ascensor. Pero no vuelve a ocurrir lo mismo. Entonces, olvida el hecho hasta que un día, al dar la vuelta en una esquina, choca de frente con Adán y Eva que miran una vidriera.

 

LA EVIDENCIA IMBORRABLE

El prisionero en el pozo siente los pasos de los guardias arriba, cada noche en que el balde con agua desciende, junto con un pedazo de pan cuyas migas se comen las ratas. No tiene certeza de cuántos días, semanas, meses o años lleva en ese lugar. Sólo reconoce la diferencia entre la noche y el día por un débil rayo solar que atraviesa los muros de piedra, y por el descenso del balde y el pan. Sin embargo, en la tenue luz se mira las manos. Son las mismas que se ciñeron alrededor del cuello del rey.

 

*La presente muestra de microrrelatos de Catamarca es producto de una tarea conjunta entre Rodolfo Lobo Molas  y el equipo de "Tardes amarillas". El Sr. Lobo Molas trabajó a destajo para conseguir los textos. La selección fue realizada por el Comité de lectura de la revista.  Sabemos que, como cualquier muestra, esta selección resulta incompleta pero dejamos constancia de haber tratado por todos los medios posibles de incluir la mayor cantidad de autores. Rogamos disculpas a aquellos que no pudieron hacernos llegar sus textos.