Carlos Saldívar

 

 

 

¿por qué promuevo la fantasía en el perú?

 CARLOS ENRIQUE SALDIVAR

 

 Pregunta de la más difícil pues cada tanto me encuentro con diversas personas, entre lectores, autores, editores y críticos literarios que toman el concepto de «fantasía», lo desdoblan, lo multiplican, lo deconstruyen, lo reconstruyen, y al final quieren hacerme creer que desconozco de qué rayos hablo cuando menciono que me apasiona la literatura fantástica. 

Sucede que desde hace mucho tiempo hasta la fecha han surgido debates, análisis y teorías con respecto al «género fantástico», «lo fantástico», «la fantasía» y, la verdad, aunque desde la adolescencia he estudiado y reflexionado sobre las letras fantásticas, hay varias cosas que no me quedan claras; no obstante, tengo todas las ganas de informarme, de aprender, de sacar revistas, fanzines, antologías dedicadas a la literatura fantástica (incluso coloco este concepto como subtítulo, por ejemplo en: «El Horla, fanzine de literatura fantástica») y no falta alguien que me dice: «A ver, defíneme la literatura fantástica». De este modo, hago lo posible por explicar mi punto y entro en discusiones con mi interlocutor. Mientras se dan estos diálogos, visiones y revisiones, yo me dedico a promover la fantasía en el Perú, y lo hago porque me fascina esa complejidad desde su propia enunciación, además tengo una postura: para mí «relato fantástico» es aquel donde aparecen fenómenos o elementos imposibles, esto es: que no pueden ocurrir en el mundo real. Punto. Los personajes pueden asumir estos elementos o fenómenos fantásticos como naturales o vivir en una realidad que de pronto es quebrada por éstos. Es por ello que me apasiona la fantasía, porque poseo una imaginación desmedida y la fantasía nace de y solo existe en la imaginación. También difundo la fantasía en el Perú porque siempre me ha fascinado lo sobrenatural, lo irreal, lo prodigioso, ya que todo ello se combina con mi capacidad de soñar y poner estas maravillas en el papel, pues escribo literatura y me gusta asombrarme a mí mismo y, al mismo tiempo, disfruto cautivando a otros con historias que no podrían ocurrir en nuestro plano de existencia, ¿mas quizá sí en otro? Por eso la fantasía me resulta grandiosa, porque nos muestra una multiplicidad de posibilidades dentro de su desarrollo imposible. Porque la fantasía no prioriza las representaciones realistas, al contrario, subvierte las leyes de nuestra realidad, además toma con escenarios todo tipo de mundos fabulosos, en ella hay universos alternativos, paralelos o fronterizos, es decir, existe en la fantasía toda una gama de temas, argumentos, estilos, contextos, personajes, mecanismos que me parecen inagotables y sobre los cuales no me cansaría de leer. Porque, aunque lo irreal está presente en la fantasía, hay una coherencia interna entre cada una de las piezas que articulan el relato fantástico, por eso los lectores disfrutan esta vertiente, ya que, sin creerse lo que el artista cuenta, absorben con naturalidad cada uno de los hechos presentados y la narración en su totalidad, pues hay una lógica entre la interacción de los personajes, la estructura y las escenas de estos relatos. Porque en mi país existen grandes representantes de esta corriente, los hubo desde hace mucho y hoy en día hay una suerte de boom donde se muestra una calidad creciente y creo que es necesario proponer cierto orden mediante diversas plataformas, impresas y/o virtuales. No estoy solo en tal empresa, me apoyan diversos camaradas que también valoran la fantasía peruana. Porque los lectores responden muy bien a ésta y, en tanto la creatividad se desborde, seguiremos transmutando lo cotidiano. Esa es la razón, queridos amigos, por la cual promuevo la fantasía en el Perú.

Lima, mayo de 2015