DAVID PÉREZ VEGA 1 

 

 

Novela: Libertad, de Pablo Gonz

(Editorial Fantasía. 338 páginas. Primera edición de 2008, ésta de 2015).*

 

DAVID PÉREZ VEGA


No estoy seguro de haber leído alguna reseña de un libro de Pablo Gonz (Antes: Pablo González Cuesta, Sevilla, 1968) durante los años 90, cuando Pablo tuvo un éxito prematuro entre 1996 y 1998, y formó parte de la llamada generación Kronen. Su tercer libro apareció en la editorial Planeta cuando contaba con treinta años. Me encontré con su nombre, hace unos meses, leyendo el ensayo sobre literatura La mala puta. 

En la parte de Román Piña, éste hablaba de aquellos autores que tuvieron un gran ascenso en los años 90 y que luego el mercado dejó caer. Después de comentar en el blog La mala puta Pablo y yo nos hicimos amigos en Facebook. Pablo vive en la actualidad en Chile, y suele pasar los meses de mayo en España. Hace unas semanas me escribió a través de Facebook para invitarme a participar en una charla de nombre "Literatura y libertad", junto con Juan Gracia Armendáriz. Acepté encantado y Pablo me envió por correo su novela Libertad, que fue publicada en Chile en 2008 y que ahora ha sido publicada en España por la nueva editorial Fantasía.
La acción de Libertad nos traslada al siglo XXVII: en el pasado (futuro para el lector actual) una parte de la humanidad decidió aniquilar a gran parte de la otra. La humanidad del siglo XXVII está dividida en dos grupos muy diferenciados: los superiores, grupo minoritario, que viven en ciudades, con unos altos niveles de vida, disfrutando de avances científicos como la clonación, que según se describe en el libro puede conseguir un efecto similar a la inmortalidad, ya que los seres humanos clonados pueden recordar los episodios de sus vidas anteriores. Estas ciudades de los superiores están protegidas del exterior por unos densos muros. Fuera de ellos viven los inferiores, que los superiores perciben (o así les han enseñado a hacerlo) como salvajes.
El protagonista principal de la novela es Anto, un superior que acepta un ascenso laboral en el Ministerio del Exterminio, ubicado en la ciudad de Verona. Anto es servido por un inferior –a quien se le permite vivir dentro de los muros de la ciudad- llamado Vogchumián. La relación entre estos personajes –marcada por la rigidez que imponen las reglas de la época entre superiores e inferiores- dejará de estar demasiado clara cuando Anto entre en contacto con Tanna y su amigo el poeta Calcuss. La confianza de Anto en el sistema se tambalea cuando el Ministerio para el que ha comenzado a trabajar en Verona está trazando un plan para destruir la torre de Pisa, con la intención gubernamental de culpar de este destrozo a los rebeldes inferiores y avivar así el odio contra ellos. En este tipo de planteamientos Libertad se muestra deudora de novelas como 1984 de George Orwell. De hecho en la página 83 hay un homenaje explícito a este libro y a otros con los que se podría entroncar a esta novela: "P era mi gurú literario. Yo le contaba mis experiencias íntimas y él me mandaba leer tal o cual libro, casi todos inferiores. Eran obras donde yo podía verme reflejado o encontrar modelos sobre los que construirme. Hay tres que me marcaron de manera especial: 1984, de Órgüel, El apoyo mutuo de Kropotkin, y La peste, de Camí. Para mí, 1984 fue y será siempre la ginebra de los obreros, una mujer tendiendo ropa en un patio, una operación matemática injusta, una plancha de cobre atornillada a la pared; y también la esencia de la libertad, el mejor retrato de su ausencia, y el terror que son capaces de infundir los hombres". (La grafía de los nombres de estos autores ha cambiado en el siglo XXVII) Libertad de Pablo Gonz
P será otro de los personajes más importantes de la novela: P amigo de Anto ha escrito un ensayo cuestionando el statu quo político de los superiores, que tendrá una gran influencia sobre Anto. El poeta Calcuss pondrá todo su empeño en conseguir que la publique el influyente editor Zimmermo. La parte de la novela en la que se narran estas peripecias me hizo sonreír más de una vez: han pasado más de seiscientos años, se han producido exterminios aniquiladores que han diezmado a la población, dividida en dos grupos irreconciliables, y los escritores siguen enfrentándose a los mismos problemas de siempre, con editores que han de mirar antes la rentabilidad de la inversión que la calidad de las obras literarias propuestas.
Deberíamos decir que aunque Libertad cumple más de uno de los presupuestos del género de la ciencia ficción: situar la acción de la novela seis siglos en el futuro, la existencia de avances científicos que tienen una influencia real en el mundo creado (como la clonación), la idea de que las guerras mundiales han diezmado a la población dando forma a un nuevo orden, la intenciones literarias de Pablo Gonz no parecen pasar por dar vida a una ciencia ficción de carácter hard (como se conoce en el género a la ciencia ficción más basada en la coherencia científica de las propuestas), sino que la suya sería más bien una ciencia ficción light, que en muchos casos tiene más que ver con el género fantástico que con el de la ciencia ficción, ya que en algunos casos las explicaciones más mágicas que científicas tienen cabida en esta narración. En muchos casos, el futuro propuesto por Gonz sería cercano a una fantasía medieval.
Creo que Libertad tarda en acercar al lector a su propuesta literaria: durante los primeros capítulos el narrador en tercera persona (que será la que predomine en la novela, aunque a veces también podremos leer las páginas en primera persona de los diarios de Anto) después de presentar a algunos de los personajes principales, ocupa un buen número de páginas en explicarle al lector cómo es el mundo que ha creado, páginas en las que no avanza la trama y en las que se parecen insinuar caminos narrativos (con algún nuevo personaje) que se quedarán sin desarrollar. Después cuando el lector tiene más claro que la transformación de Anto, desde su realidad como superior hasta la aceptación de que los inferiores (con los que querrá convivir) son sus semejantes, es posible que el lector sienta como algo forzados algunos de los cambios en el carácter del personaje, que avanzará por una trama no del todo definida y tendente a la apertura de puertas que acaban actuando en la narración como departamentos estancos.
Los descritos en el párrafo anterior serían los puntos flojos de Libertad de Pablo Gonz, siendo lo más destacado de esta novela la limpieza del lenguaje (Pablo me comentó que suele leer muchas veces sus textos en voz alta hasta pulirlos) y la fuerza lírica de algunas de las escenas creadas, escritas con mucha imaginación. No deja de ser interesante la ironía, sobre el trasfondo del ahora, manejada aquí, como la idea de llamar "alma" a los aparatos que portan los superiores, y que serían algo parecido al teléfono móvil actual.
Libertad es una novela que gustará a los lectores del género fantástico, para los que Rafa Turnes e Inés Arias parecen estar enfocando su recién nacida editorial. El libro está estupendamente editado; y le deseo a la editorial Fantasía una gran andadura por el mundo de las letras.
La tarde que pasamos en la librería Cervantes y compañía del la calle del Pez en Madrid, hablando de Literatura y libertad fue estupenda. Me lo pasé realmente bien conociendo a Pablo Gonz, que fue incluido en la "Generación Kronen", y que él ha bautizado posteriormente como "Generación truncada", mientras escribe desde Valdivia en Chile, creciendo como escritor con la absoluta libertad que no le daría un gran grupo editorial.

 

*Reseña publicada en el blog "Desde la ciudad sin cines" (http://desdelaciudadsincines.blogspot.com.ar/) y cedida gentilmente por el autor para ser publicado en "Tardes amarillas"