Bentivoglio      

 

 

 

 

 

 Ex Machina

 (2015) UK. Director: Alex Garland. Protagonistas: Domhnall Gleeson, Alicia Vikander y Oscar Isaac. 108 minutos.

 Alejandro Bentivoglio*

 

Ex Machina es el debut en la dirección del novelista y también guionista Alex Garland. Quienes lo conozcan por su paso por la literatura, recordarán sus novelas La Playa (también llevada al cine por Danny Boyle, con Leonardo Di Caprio en el papel protagónico) y El Coma (que como curiosidad puede decirse que las ilustraciones del libro fueron realizadas por el propio padre de Garland, Nicholas). En el cine ha colaborado más de una vez con Boyle (en la muy exitosas cinta de terror, 28 Days Later, 28 Weeks Later y posteriormente en Sunshine), pero es en este film donde por primera vez se encarga del guión y de la dirección. Y el resultado no puede ser mejor. Una película de ciencia ficción donde brillan la inteligencia y los diálogos elaborados. 


La historia nos muestra a Caleb el programador de una compañía de un motor de búsquedas (el equivalente a un Google) que gana un concurso para visitar la exclusiva cabaña y laboratorio del CEO de esta empresa. Allí, solo vive el CEO, llamado Nathan y Kioko, una ayudante japonesa que no habla inglés. Pero pronto Caleb descubrirá el verdadero trabajo de Nathan, la creación de un robot con inteligencia artificial, AVA. EX MACHINA
Nathan desafiará a Caleb a que averigue si la inteligencia del robot es real o si es tan solo una complejísima maquinaria capaz de fingir mediante una adecuada programación. Y será esta prueba la que nos llevará por los laberintos del pensamiento y de una fascinación creciente por la inteligencia del guión.
Aquí no hay presupuesto para complicados efectos, solo los necesarios. Todo el poder de la historia recae en las actuaciones, en los devenires de las conversaciones entre Caleb y Ava y la extraña personalidad de Nathan. La narración transcurre enteramente en el laboratorio y nos muestra la interacción de Nathan (excéntrico y alcohólico) y Caleb (tímido e inseguro). Por otro lado, estarán los intentos de Caleb por determinar qué es exactamente Ava. ¿Una maravilla de la programación o un robot consciente de sí mismo y de su existencia. 
Ava, por su parte, pondrá en duda las intenciones de Nathan con respecto al experimento y Caleb se verá en la disyuntiva de averiguar quién lo está engañando, además de la creciente posibilidad de estarse enamorando de Ava. Gradualmente Garland nos irá llevando a dudar de todo lo que sucede, de las motivaciones de cada personaje y, en definitiva, de la percepción misma. La película cuestiona y nos cuestiona. ¿Qué puede ser programado, qué puede ser instinto? ¿Qué hace falta para replicar a un ser humano? ¿Cómo podemos ser inducidos, guiados por la tecnología sin que nos demos cuenta del engaño del que somos víctimas?
Pero más allá de estas preguntas, al final de cuentas, el marco de la ciencia ficción terminará siendo la excusa perfecta para mostrarnos la vida de seres solitarios, aislados que tratan de encontrar una salida de sus vidas efímeras y agotadas, donde lo que se ve puede no ser más que una manipulación, donde el fin justifica los medios.

  

 

*Alejandro Bentivoglio (Buenos Aires) Poeta y microficcionista argentino es un apasionado del cine y de la música. Este artículo lo cedió gentilmente para su publicación en "Tardes amarillas" La imagen que acompaña la nota fue extraída de la página www.filmaffinity.com