JOSÉ MANUEL ORTIZ SOTO

                               

 

 

 

Hipócrates de Cos, el primer médico escritor

José Manuel Ortiz Soto*

 A Grecia se le considera, sin discusión, la cuna de la civilización occidental. Por fortuna, parte de su gran legado ha llegado hasta nosotros en su arquitectura (columnas estilo dórico, jónico y corintio), escultura, filosofía, literatura (crearon los géneros lírico, épico y dramático), historia (a Heródoto se le considera el Padre de la Historia), ciencias (física, matemáticas...), política, deporte... En el caso particular de la literatura, perviven los nombres y las obras de Homero (siglo IX a. C), Esopo (siglo VI a. C.), Esquilo (525-456 a. C.), Sófocles (495-406 a. C), Eurípides (480-406 a. C.), Aristófanes (444-385 a. C.), por mencionar algunos. 

No debe sorprendernos que al rastrear los orígenes del médico como escritor, motivo de esta sección en Tardes Amarillas, la búsqueda se remonte hasta la cultura helénica, específicamente al llamado Siglo de Pericles (460-429 a. C.): período en el cual Atenas, y Grecia en general, vivieron su máximo esplendor político, artístico e intelectual. Fue durante este tercio de siglo que Hipócrates de Cos (460-332 a. C), considerado el Padre de la Medicina, inició el estudio del paciente con fin de establecer un diagnóstico y un pronóstico, así como centrar la atención en la influencia que tiene el medio ambiente como génesis de las enfermedades, y no el origen divino o de hechicería, como era la creencia de la época:
«Acerca de la enfermedad que llaman sagrada sucede lo siguiente. En nada me parece que sea algo más divino ni más sagrado que las otras, sino que tiene su naturaleza propia, como las demás enfermedades, y de ahí se origina. Pero su fundamento y causa natural lo consideraron los hombres como una cosa divina por su ignorancia y su asombro, ya que en nada se asemeja a las demás. Pero si por su incapacidad de comprenderla le conservan ese carácter divino, por la banalidad del método de curación con el que la tratan vienen a negarlo. Porque la tratan por medio de purificaciones y conjuros». hipocrates

Hipócrates era descendiente de médicos, y como tal recibió sus primeras enseñanzas de su padre y de su abuelo, y posteriormente las continuó en el Aclespeion. El Asclepeion era el nombre que se le daba al templo en honor del dios de la medicina, Asclepio, y que al mismo tiempo servía para consulta e internamiento de los enfermos. Asclepio, según la mitología griega, fue hijo de Apolo y Coronis. Después de asesinar a la madre por haberlo engañado, Apolo extrae de su útero a Asclepio y lo entrega al centauro Quirón, quien se encargará de su educación y lo adiestraría en las artes de la sanación y el uso de plantas medicinales. Asclepio llegó a ser tan diestro como médico, que era capaz de resucitar a los muertos, lo que pronto le acarreó la ira de Júpiter, quien lo mató con uno de sus rayos. Para entonces, Asclepio y su mujer, Epíone, habían transmitido sus conocimientos médicos a sus hijos: Hygeia, era el símbolo de la prevención, y Panacea, del tratamiento universal (lo que todo lo cura); Telesforo simbolizaba la convalecencia, mientras que Macaón y Podalirio eran los dioses protectores de los cirujanos y los médicos. De este linaje divino se le consideraba descendiente a Hipócrates.

Luego de viajar y formarse como médico, Hipócrates se estableció en la isla de Cos, su tierra natal. Allí se dedicó a la práctica de la medicina y la formación de los médicos que a la postre continuarían aplicando y transmitiendo sus enseñanzas. Los conocimientos adquiridos por Hipócrates se encuentran compilados en el Corpus hippocraticum, un conjunto de textos diversos sobre temas médicos, que le son atribuidos, aunque es muy probable que la mayoría de las obras pertenezcan a diversos autores, alumnos suyos. Algunas de las obras que conforman el Corpus hippocraticum son: Sobre la ciencia médica, Sobre la dieta en las enfermedades agudas, Sobre la enfermedad sagrada, Sobre los aires, aguas y lugares; Sobre los humores, Predicciones, Tratados ginecológicos, Sobre las enfermedades de las mujeres, Corazón, Naturaleza de los huesos, Juramento...
A Hipócrates también se le considera iniciador de la ética médica, lo cual quedó plasmado en el Juramento que todos los médicos leemos al final de nuestra formación, y con el cual cerramos esta entrega.


Juramento de Hipócrates
«Juro por Apolo el Médico y Esculapio y por Hygeia y Panacea y por todos los dioses y diosas, poniéndolos de jueces, que este mi juramento será cumplido hasta donde tenga poder y discernimiento. A aquel quien me enseñó este arte, le estimaré lo mismo que a mis padres; él participará de mi mandamiento y si lo desea participará de mis bienes. Consideraré su descendencia como mis hermanos, enseñándoles este arte sin cobrarles nada, si ellos desean aprenderlo.
«Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas.
«Instruiré por precepto, por discurso y en todas las otras formas, a mis hijos, a los hijos del que me enseñó a mí y a los discípulos unidos por juramento y estipulación, de acuerdo con la ley médica, y no a otras personas.
«Llevaré adelante ese régimen, el cual de acuerdo con mi poder y discernimiento será en beneficio de los enfermos y les apartará del perjuicio y el terror. A nadie daré una droga mortal aún cuando me sea solicitada, ni daré consejo con este fin. De la misma manera, no daré a ninguna mujer supositorios destructores; mantendré mi vida y mi arte alejado de la culpa.
«No operaré a nadie por cálculos, dejando el camino a los que trabajan en esa práctica. A cualesquier casa que entre, iré por el beneficio de los enfermos, absteniéndome de todo error voluntario y corrupción, y de lascivia con las mujeres u hombres libres o esclavos.
«Guardaré silencio sobre todo aquello que en mi profesión, o fuera de ella, oiga o vea en la vida de los hombres que no deba ser público, manteniendo estas cosas de manera que no se pueda hablar de ellas.
«Ahora, si cumplo este juramento y no lo quebranto, que los frutos de la vida y el arte sean míos, que sea siempre honrado por todos los hombres y que lo contrario me ocurra si lo quebranto y soy perjuro».

 

Manolo Soto

 

*José Manuel Ortiz Soto: Médico y escritor mexicano. Apasionado de la microficción administra blogs literarios como Ángeles de barro (http://angelesdebarro.blogspot.com.ar/)Cuervos para tus ojos (http://cuervosparatusojos.blogspot.com.ar/), Un pingüino rojo (http://unpinguinorojo.blogspot.com.ar/) y Médicos Mexicanos ppr la cultura y el arte (http://medicosmexicanosporlacultura.blogspot.com.ar/).

Apasionado del microrrelato, en la actualidad, José Manuel forma parte del comité editorial de la Revista virtual de minificción Internacional Microcuentista (http://revistamicrorrelatos.blogspot.com.ar/)