2006-04-A   

 Un método peligroso

Guillermo Bustamante Zamudio*

Film: Un método peligroso.

Director: David Cronenberg.
Guion: Christopher Hampton (adaptación de su obra teatral The Talking Cure, 2002, la cual a su vez está basada en A Most Dangerous Method, 1993, de John Kerr).

La película usa nombres de personas sobre las cuales disponemos de sendas informaciones. Entonces, ¿debemos cotejarla con los datos históricos? Aunque sólo algunos tópicos del film se corresponden con los hechos, no me interesa esa perspectiva. No busco datos históricos en el cine: para eso hay libros. El arte no tiene ataduras rígidas con los acontecimientos, no es historiografía. Por esa vía, tendría uno que señalar que la película no ahonda sobre los trabajos de Jung y Freud y que falsamente muestra el psicoanálisis como una caja de Pandora, frente a la cual paciente y psicoanalista estarían bajo la misma incertidumbre... 

Así, en lugar de lamentar la falta de rigor, leo en la cinta una línea estructural que, curiosamente, no descansa en los personajes de Jung y Freud (el primero no encarna una relación compleja entre su práctica y su teoría, no está hecho del método que ensaya; y el otro personaje es autoritario, cerrado y preocupado sólo por delimitar su campo).
La película se estructura más bien alrededor de un personaje aparentemente secundario: Sabina Spielrein. Con 18 años, es diagnosticada de histeria y llevada al hospital, donde es atendida por Jung. Casi mágicamente, desde la primera sesión, la joven ya explicita el anudamiento entre los castigos del padre y su sexualidad (la pansexualista es ella, no Freud, como quiere la vulgata). Jung aprende eso de ella y, más allá de dar lugar a denunciar la figura del padre autoritario, queda operando es la decisión que la sujeto tomó de vincular esas dos dimensiones. O sea:

1. Se entra a un psicoanálisis por la vía de un padecimiento subjetivo (no por asuntos intelectuales) que se asume.

El terapeuta involucra a la paciente en otras funciones propias de su trabajo. Ella se enamora y se lo manifiesta abiertamente. Y, tras un rodeo, él accede. Ahora bien, un psicoanalista no se "aguanta" las ganas de acostarse con las pacientes, no se detiene por una "ética profesional" que lo prohíba expresamente (como esgrime débilmente el Jung de la cinta), sino que ha tomado sus decisiones frente a su propio régimen de satisfacción —gracias a su análisis—, de manera que no usa la clínica para conseguir amantes (como sugiere el cínico de Otto Gross en la película). Ante la demanda de una paciente, los no analizados (Jung y Breuer, por ejemplo, en la vida real) se convierten en amantes; en cambio, ante idéntica demanda, Freud concibió la "transferencia", según la cual, creer que esa demanda de amor le está dirigida a la persona del analista es una impostura que no solo revela el desconocimiento de lo que ocurre, sino que da al traste con el tratamiento. Entonces:

2. Sabina establece una transferencia con su terapeuta (aunque el personaje Jung no esté a la altura del asunto).

Al principio, Sabina es internada contra su voluntad, reducida a la fuerza. O sea, no está en juego la "inteligencia", sino la postura del sujeto: cuando el síntoma lo ocupa todo, nada más puede tener lugar. Con el tratamiento, el síntoma va perdiendo su efecto paralizante. Así,

3. El síntoma se reduce hasta poder dar lugar a otras actividades del sujeto; particularmente el deseo, que, en el caso de Sabina está relacionado con estudiar medicina. UN MÉTODO PELIGROSO

Como los rumores y los anónimos cunden, Jung decide romper la relación. Ante esto, ella parece recomenzar su "enfermedad". Pero, luego del drama de la separación, le pide a Jung escribir una carta contando la verdad a Freud, con el fin de pasar a analizarse con él. Jung queda como mentiroso y ella gana el reconocimiento de Freud. De tal manera:

4. Más allá del valor de reivindicación que las mediaciones exigidas por Sabina puedan tener, ella sostiene el propósito de analizarse.

Jung opta por oponerse a Freud: señala su autoritarismo, su falta de apertura temática. Se distancian —cosa que el suizo llenará después con diferencias teóricas— porque Jung no soporta su propia posición frente a Freud. Y la película hace constar de que no es la única posible: cuando Sabina pone en consideración su tesis ante Jung, éste entromete su disputa con Freud. En cambio, cuando ella la pone a consideración de Freud, a éste le luce como una propuesta interesante (aunque declara no entenderla muy bien), digna de ser discutida en el campo psicoanalítico. Mientras Jung juzga la postura de ella como una decisión entre dos personas, ella —que aboga por reconciliar a los dos pensadores— entiende su mayor afinidad con uno de ellos, pero por razones teóricas. Por lo tanto:

5. Más allá de las personas que comandan una u otra postura, Sabina ha hecho una transferencia con el trabajo psicoanalítico.

Al principio, Sabina experimenta náuseas ante una imagen de humillación. Pero, al mismo tiempo, ella ha ligado su sexualidad a la escena de azotes paternos. Deshacerse de eso sería sacrificar su modo de satisfacción: entonces, traslada la escena con el padre a sus encuentros sexuales con un hombre, hace algo con el síntoma. Entonces:

6. El asunto no es eliminar el síntoma, pues es la invención más singular del sujeto. El síntoma se reduce y su resto se utiliza para inventar algo en el encuentro sexual con el otro (en el caso de Spielrein, también hará parte de la teoría que propone).

La paciente queda habilitada para elegir una vida amorosa: se casa y, hacia el final, espera un hijo. Además, su elección cae por fuera de la transferencia: elige a alguien ligado a su propia tierra, a la cual va a regresar, con el fin de ejercer su profesión. Ahora es Jung quien luce "enfermo" y es a ella a quien se le pide analizarlo... cosa que no hace, por supuesto. En su nueva posición, y debido a sus logros, ahora Freud le remite un paciente. Así,

7. Quien ejerce el psicoanálisis no es alguien "curado", sino alguien que ha elaborado suficientemente en relación con su síntoma, al punto que puede no involucrarlo cuando escucha a otras personas.

En resumen, la película es más interesante por lo que estructura que por la escenificación que intenta de juicios morales sobre la posición de los dos grandes pensadores. Incluso termina contradiciendo completamente el título, pues muestra, por la estructura subyacente de los 7 pasos descritos, que a Sabina Spielrein sí le funcionó, no le entrañó un peligro y le abrió caminos a su deseo.

 

La imagen que ilustra la nota fue recuperada de la página web wwew.elmulticine.com 

  


Guillermo Bustamante  

Guillermo Bustamante Zamudio, fundador junto a Harold Kremer de la mítica revista de minificción E-kuóreo, nació en Cali, Colombia, en 1958. Es Licenciado en Literatura e Idiomas y Magíster en Lingüística y Español. Apasionado del microrrelato, ha compilado y publicado las antologías Antología del cuento corto colombiano, Los minicuentos de Ekuóreo y Segunda Antología del cuento corto colombiano. En la actualidad, la revista E-kuóreo se publica en formato digital y puede visitarse en el siguiente link http://e-kuoreo.blogspot.com.ar/