LA MIGRACIÓN DE LAS FORMAS

 

 

 

 

      La migración de las formas

 Por Daniel Gigena*

 

Dos grandes óleos, más un conjunto de dípticos y trípticos y una serie de intervenciones sobre páginas de revistas Summa de los años 70, convierten el trabajo de Luciana Levinton sobre el espacio en objeto de un laboratorio visual autónomo.

 "Me siento más libre respecto de la referencia", comenta, y esa libertad no parece apuntar a la destrucción o deformación del origen concreto de sus obras -bancos, museos internacionales- sino la creación, mediante un acto de pintura discreto y sólido, de un nuevo referente. ¿De qué manera? Además de imprimir en los óleos un contorno eléctrico a las formas (aunque en verdad esos contornos las preceden), de ambientar sus escenarios vacíos y plenos con capas de colores "armados" y de alterar las escalas de tal modo que la imagen parece flotar en el plano, la artista nacida en 1977 ha comenzado a reformular su pintura con una traslación de componentes de una obra a otra. Parte de ese procedimiento migratorio, que presta al conjunto una atmósfera tradicional y a la vez extraña, fue puesto en práctica en su reciente exposición en Milán, Mutaciones del espacio, donde junto con su huésped, el arquitecto Matteo Fantoni, redistribuyó las veinticuatro piezas de un gran mural.
Las nuevas obras de Levinton conservan la elegancia formal de sus abstracciones geométricas previas, detalles o panorámicas de complejos arquitectónicos similares a máquinas orgánicas. Detrás de la aparente simplicidad de las curvas, verticales y diagonales, ella encontró nuevas soluciones cromáticas a sus episodios constructivos. Al amortiguar las vibraciones del acrílico, las formas ganan cierta gravedad. A su vez el peso del óleo -que puede ser evanescente o agrisado- aporta misterio y una especie de equilibrio amenazado por fuerzas exteriores al cuadro.
En paralelo a las pinturas, Levinton compone desde 2014 una serie de intervenciones sobre páginas de revistas de arquitectura que habían pertenecido a sus padres, arquitectos como ella. Estos ejercicios suman al diseño vertical de la página formas pintadas con acrílico que a veces prolongan el espacio figurado de las fotografías; en otras, el acrílico enmascarado sobre la superficie porosa del papel actúa gráficamente, a la manera de un póster o un afiche filtrado por la vanguardia rusa. Presentó en 2014, en la galería Artemisa de Nueva York, una serie de veinticinco intervenciones con formas sueltas, como ellas las denomina, y un políptico de seis piezas con esta técnica obtuvo una mención en el premio de pintura del Banco Nación 2015.

 

Este Artículo, publicado en ADN Cultura fue cedido gentilmente por su autor para su publicación en Tardes amarillas. Puede leerse en el link http://www.lanacion.com.ar/1804970-la-migracionde-las-formas . La fotografía fue extractada de la página mencionada.


DANIEL GIGENA *Daniel Gigena nació en Buenos Aires en 1965. Estudió en el Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González. Desde 1997, coordina el área de traducciones y correcciones del Grupo Editorial Planeta Argentina. Con Mercedes Güiraldes, editó y prologó Antología esencial de Silvina Ocampo para el sello Emecé, y colaboró en la edición de Poesía completa, de la misma autora. Integra el equipo del suplemento Ideas, del diario La Nación. También colabora en los suplementos Las 12 y Soy, de Página/12 y, ocasionalmente, en Radar Libros, del mismo diario, en la Revista Ñ y en publicaciones digitales como Damiselas en Apuros y Revista Aglaura. Desde octubre del 2013 forma parte del proyecto Exposición de la Actual Narrativa Rioplatense, que publicó su libro Estados, armado en conjunto por las editoriales Alto Pogo, El 8vo. Loco y Milena Caserola.