Carlos Enrique Saldivar 2    

 

  HAY ALGO CON LA CIENCIA FICCIÓN

                               CARLOS ENRIQUE SALDIVAR*

 

Hay algo con la ciencia ficción. Algo que me deslumbra. Una cosilla fantástica que me impide dejar de leerla. Se suele dar en mi vida que durante unas épocas –en realidad unos días– me decanto por la lectura de diversos géneros, como el terror, el policial, el realismo, pero siempre retorno a la ciencia ficción. Quizá mis lecturas de novelas insertadas en esta vertiente no resulte abrumadora, sucede que al momento de abordar una obra de largo aliento siento un placer distinto que aquel que me embarga cuando degusto un relato corto.

Muchos cuentos de la vertiente que nos ocupa han pasado ante mis ojos, muchos de ellos los he releído porque se repiten en antologías, selecciones, muestras, fanzines, revistas, espacios virtuales, libros de autor, y me es imposible no adentrarme nuevamente en una narración que me ha gustado sobremanera. Cuando medito en ficciones breves de ciencia ficción, se me vienen a la mente dos tipos de plataformas: el cuento independiente; así puedo pensar en «La última pregunta», «Sueños de robot», «La clave», «La bola de billar y «Pâté de Foie Gras» de Isaac Asimov, por mencionar unos pocos textos de este gran escritor. Pero hay más, pienso en «Crimen en Marte» y «No habrá otro mañana» de Arthur C. Clarke. «Una pecera con peces de colores» y «Todos ustedes, zombies» de Robert A. Heinlein. «Carta a un fénix» y «Arena» de Fredric Brown. Asimov «El descongelamiento» de Tanith Lee, «Alas nocturnas» de Robert Silverberg, «Shambleau» de Catherine L. Moore, «¿Dónde hay espacio?» de Luis García Lecha, y tantos otros relatos que podría redactar páginas y páginas para solo enumerarlos. La otra plataforma es el libro de cuentos. Aquí cabe mencionar algunos volúmenes, unos diez, digamos, para no cansar. Los cinco tomos de los cuentos completos de Philip K. Dick, en la editorial Martínez Roca. «Lo mejor de Stanley G. Weinbaum». «Diarios de las estrellas» de Stanislaw Lem, «Las voces del tiempo» de J. G. Ballard, «Mis universos» de Lino Aldani, «Meteoritos» de Domingo Santos. Listo, ya están los diez cuadernos. Pero hay más, lector, hay mucho más. No estoy olvidando a las novelas, puedo pensar en otros diez textos, la trilogía «Eon», «Eternidad» y «Legado» de Greg Bear, «Carbono alterado» de Richard Morgan», «Las bóvedas de acero» de Isaac Asimov, «El mundo invertido» de Christopher Priest, «Ojo en el cielo» de Philip K. Dick, «El clon de Borges» de Campo Ricardo Burgos, «La ciudad de los nictálopes» de Tanya Tynjälä, «Periplo nocturno» de Bob Shaw, «Mañana las ratas» de José B. Adolph, «Frankenstein o el moderno Prometeo» de Mary W. Shelley. Hay algo con la ciencia ficción, algo que me apasiona, una magia científica que me atrae y me impele a usar mi pensamiento crítico, a utilizar mi imaginación para representar en mi cerebro aquellas sociedades extraterrestres, batallas interestelares, héroes o heroínas con armamento o que usan tan solo el intelecto, la fe y/o la unión con sus congéneres, a fin de salir de las situaciones más difíciles.

ciencia ficcion 2 Hay un afán por especular, teorizar, analizar. Hay seres que se rebelan contra sistemas opresores y logran su cometido de conseguir paz y justicia. Hay estructuras que se derrumban a cada instante, muchas de ellas válidas, otras nocivas, y en muchos casos tales edificios están muy bien construidos. Hay infinidad de cosas en la ciencia ficción: hay romance, historia, misterio, aventura; hay desarrollo psicológico de los personajes, geniales atmósferas, brillantes estilos; adicción, emoción, reflexión; y, sobre todo, hay literatura; hay arte, gracia, técnica; eso, hay un buen manejo de la palabra escrita.

 

Lima, junio de 2015

 

 *Carlos Enrique Saldivar (Lima, 1982). Estudió Literatura en la UNFV. Es director de la revista Argonautas y del fanzine El horla, ambas publicaciones impresas de literatura fantástica. Ha publicado reseñas, artículos, poemas y relatos en diversos blogs y revistas. Cuentos y poemas suyos han aparecido en algunas antologías peruanas e internacionales. Ha sido finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2011 en la categoría: relato. Ha publicado los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008), Horizontes de fantasía (2010) y El otro engendro (2012). Compiló las selecciones Nido de cuervos: cuentos peruanos de terror y suspenso (2011) e Infrarrojos: una selección de fantasía, terror y ciencia ficción (2011). Forma parte del taller de creación literaria Los forjadores y del grupo Locus de escritores y seguidores peruanos de la literatura fantástica y otras vertientes del arte no realista.