En la poesía, el humor es un recurso a explorar  

Por Daniel Gigena*

 

                                                            Ilustración poesía humorística

 "El Ojo del Mármol pretende construir un catálogo novedoso y lo más variado posible de autores jóvenes que publican por primera vez un libro, o autores que ya tienen múltiples experiencias por haber sido editados", dice Valeria De Vito, editora y poeta nacida en 1977. "Tanto para unos como para otros, nuestro trabajo siempre parte del respeto y la contención." Desde su creación a mediados de los años 2000, El Ojo del Mármol ya lleva publicados más de diez títulos, entre ellos Un dibujo del mundo, de Verónica Pérez Arango, y Colecho, de Noe Vera, todos de poetas jóvenes, voces nuevas y mutantes, como las definió De Vito en una entrevista con Laura Rosso.

En 2014, Valeria publicó su primer libro, Colección de fantasmas, un conjunto de poemas que, por medio de una voz claramente femenina, cede protagonismo a "las historias de los pobres" (que hoy, apunta el poema "Estrella pop", gracias a las homilías papales televisadas, "son milagro"). Los textos de De Vito saben combinar el humor con sentimientos de nostalgia y anhelo; en ellos, la anécdota de un sueño puede transformarse en metáfora oscura: "El piso es barro que se mueve./ El amor es barro movedizo./ El amor es transposición". 

"Nuestros padres nos enseñaron cosas diferentes/ nos llenaron la cabeza de símbolos,/ nos mostraron el mundo que no conocieron/ y pidieron que deseemos lo que nunca intentaron lograr", se lee en el poema que presta título al volumen. Esa tensión entre el presente imaginado por el pasado y el presente real es uno de los vectores del libro de De Vito, poblado de fantasmas familiares y simbólicos –la nona y Cristo crucificado, el Hombre Araña y las hadas temerosas–, de reflexiones sobre la escritura y de apuntes sobre la vida en el conurbano ("Esto es el oeste:/ cualquier día es todos/ y muchos no hacen uno").

Valeria De Vito conversó con Damiselas en apuros sobre su acercamiento al universo de la escritura poética, a su trabajo como editora de poesía y a su libro recientemente publicado por su sello, radicado en el barrio bonaerense de La Tablada.

Foto por Amelia Herrero
Valeria de Vito   ¿Cómo llegaste a la literatura, en especial a la poesía? ¿Qué importancia tuvo tu formación como docente del profesorado de castellano, tus lecturas y tus vivencias suburbanas en esa relación?
Llegué a la literatura o me encontré con la poesía por transmisión oral. Mi mamá nos leía poemas para ir a dormir en vez de contarnos cuentos; tengo muchos recuerdos de un vecino que se destacaba por recitar el Martín Fierro de memoria, lo cual a mí, con ocho años, me parecía algo realmente increíble: el tono, el modo en que él interpretaba era muy sorprendente. Luego tuve algunos profesores en el nivel medio que colaboraron mucho, que me estimularon, incluso me sugirieron estudiar Letras. Así fue como ingresé al Joaquín V. González. La formación en lenguas clásicas me dio todo, despertó mis intereses culturales, me consolidé como lectora crítica y afiancé en el trayecto de la carrera mi vocación como escritora; aunque reconozco también que me costó mucho adaptarme a la estructura institucional del profesorado, donde encontré poco lugar para lo creativo, lo auténtico. Pero entiendo también que esto se puede leer desde un contexto social, y ahí respondería a la tercera parte de tu pregunta, la de las vivencias suburbanas, que tiene que ver con la primera época en la que cursé la mayor parte de la carrera, entre el año 1999 y 2002, cuando el país sufría una crisis económica muy fuerte. Recuerdo haber ido a cursar desde Tapiales, en La Matanza, hasta Balvanera con dos pesos en el bolsillo. ¿Con esto qué quiero decir? Que no había lugar en ese momento para pensar en lo creativo, sino en terminar prontamente una carrera docente para poder trabajar. Pero siempre en esos viajes del conurbano hasta el Joaquín, en lugar de leer mis apuntes, me hacía tiempo para imaginar lo que vendría mucho tiempo después. Nunca dejé de proyectarme desde la literatura, creo que fue siempre mi modo de resistencia.

¿Cuándo y por qué nació el proyecto de convertirte en editora? ¿Por qué motivo el sello se denomina El Ojo del Mármol?
Bueno, aquí seguiría en el viaje de la primera respuesta. Cuando termino la cursada de la carrera, fue casi natural comenzar a escribir mucho, todo el tiempo, y conjuntamente con esto comencé a frecuentar circuitos donde poetas y escritores compartían sus textos entre amigos, conocidos, donde ellos mismos de modo artesanal organizaban sus escritos para hacerlos circular. Yo también escribía y comencé a jugar con la encuadernación de mis poemas para darlos a leer; así realicé las primeras plaquetas de poemas. Pero seguí proyectando, deseaba algo más que la autopublicación, me interesaba también pensar en la llegada de la literatura desde distintas aspectos, trabajar en pos de la difusión de poetas nuevos. Y de ese modo, que entiendo fue espontáneo, nace la idea de un proyecto editorial, de un sello que trabaje con las voces emergentes. El nombre del sello lleva un capítulo aparte, que voy a intentar responder de la manera más sencilla posible. El Ojo del Mármol reúne dos ideas conjuntas: la identidad y la fuerza del trabajo encontrada en la literatura. Cuando Edipo se entera de que él mató a su padre y de que se casó con su madre, en ese momento realmente descubre quién es y aún así se arranca los ojos en un acto desesperado y se pregunta "Quién soy"; cuando Odiseo entra en disputa con el cíclope y éste le pregunta quién es, Odiseo responde "Soy nadie". En esta suerte de acertijo está la respuesta sobre lo que queremos ser, sobre la vida y la muerte, sobre el trabajo que esto supone, la identidad que construimos a partir de la vida o la que asumimos desde la muerte. La identidad es una idea tan sólida como el mármol, es la esencia natural y verdadera, que nadie puede destruir, lo único que te pertenece verdaderamente. En sintonía con estos sentidos, hace mucho tiempo yo había escrito un poema que se llamaba "El ojo del mármol", que era una suerte de ars poetica, en donde yo planteaba qué me interesaba de la literatura. Por eso la editorial se llama así. 

En tu libro Colección de fantasmas hay una primera persona, una protagonista que recrea infancia, juventud y su situación actual. ¿Cuál es el sentido de la decisión de publicar un libro de poemas que funciona como autobiografía o instantáneas narrativas?  
Es interesante esto que me preguntás porque me das la posibilidad de señalar que este libro no es una autobiografía ni una compilación de anécdotas. Sí tiene pinceladas de algunas experiencias propias o ajenas que me sirvieron para construir un universo literario para este libro. En una primera instancia, el libro estaba escrito en segunda persona, estaba dirigido a un tú. Me costó tomar la decisión de reescribirlo en primera persona, hasta que asumí que era necesario por las temáticas que abordaba y por el modo en que había elegido escribirlo, con ese tono sencillo, porque juega todo el tiempo con el desborde; es decir, la poesía parece que está a punto de explotar en cualquier momento y, sin embargo, hay algo que la recupera, que puede ser la experiencia o el lenguaje. También me resulta importante la idea temporal, porque me interesaba que esa primera persona pasara por distintos estadios. Los poemas más "metaliterarios" son los que más imágenes presentan, los que yo podría enmarcar dentro de "la actualidad" de esa voz, lo que permite a esa suerte de protagonista recuperar esos fantasmas para tener la posibilidad de elegir con qué se queda y con qué no. Quizá claramente esto se pueda interpretar mejor en el último poema del libro, donde en el acto sexual hay varias voces en juego, tratando de ganar el espacio del poema, pero sólo las voces de los amantes son las principales, inquietadas por la otra voz fantasmal.

Además de un enfoque narrativo, tus poemas tienen también humor, y una suerte de apuntes sociológicos sobre el barrio, la sexualidad, la maternidad, la inmigración y la propia lengua.
Salvo el humor, creo que todos los aspectos que mencionás son los que me interesaban trabajar en estos poemas, por eso también están escritos de este modo. Fue un libro que reescribí y que di vueltas durante mucho tiempo, recuerdo que en una primera versión eran poemas de una estrofa que no superaban los seis versos. A mí me gusta la poesía barroca, la poesía de imágenes, me apasiona trabajar las metáforas, la sonoridad, pero a Colección... lo llevé por otro camino. Antes de empezar a escribir la última versión, había estado explorando el género novela, por lo que entiendo que resultaron poemas más narrativos, aunque no todos lo sean. Respecto del humor es algo con lo que me encontré después; entiendo que hay situaciones tan complejas que sólo pueden escribirse desde lo humorístico, o al menos yo puedo decirlas desde ese lugar. El humor a veces, en ese sentido, es un recurso a explorar, poco desarrollado en la poesía. 

El trabajo con la propia lengua es algo que siempre me ocupa porque me preocupa. Trabajo mucho para mejorarme y superarme, siempre estoy leyendo y escribiendo cosas, aunque a veces no tenga una forma y aunque veces quede en nada. Justamente por eso también el título Colección de fantasmas, porque desde la palabra, desde lo que nos dicen e inculcan nos construyen en todos los sentidos de nuestra vida.

¿Qué función especial tiene la poesía hoy, en medio de un bombardeo discursivo enorme? ¿Qué lugar encuentra el género entre nosotros?
Vale lo que decís sobre el bombardeo discursivo, porque eso mismo es lo que nos permite reconocer a la poesía en medio de tanta parola. Quizá la función especial sea la de hacer silencio para poder pensarla, componerla y fundamentalmente, leerla. El lugar que encuentra es el que le damos. La poesía supone un discurso que no es aceptado por todos, que no todos reconocen, incluso, como literatura.

 

*Esta entrevista se publicó en el sitio Web http://damiselasenapuros.blogspot.com.ar/  y fue cedido gentilmente por su autor para su publicación en Tardes amarillas. Las imágenes que acompañan  la nota fueron igualmente extractadas del mencionado blog. La de Valeria fu tomada por Amelia Herrero y se pueden leer poemas de su autoría en el siguiente enlace Leer

   

 

  DANIEL GIGENA*Daniel Gigena nació en Buenos Aires en 1965. Estudió en el Instituto Superior del Profesorado Dr. Joaquín V. González. Desde 1997, coordina el área de traducciones y correcciones del Grupo Editorial Planeta Argentina. Con Mercedes Güiraldes, editó y prologó Antología esencial de Silvina Ocampo para el sello Emecé, y colaboró en la edición de Poesía completa, de la misma autora. Integra el equipo del suplemento Ideas, del diario La Nación. También colabora en los suplementos Las 12 y Soy, de Página/12 y, ocasionalmente, enRadar Libros, del mismo diario, en la Revista Ñ y en publicaciones digitales como Damiselas en Apuros y Revista Aglaura. Desde octubre del 2013 forma parte del proyecto Exposición de la Actual Narrativa Rioplatense, que publicó su libro Estados, armado en conjunto por las editoriales Alto Pogo, El 8vo. Loco y Milena Caserola.