Poemas de Colección de fantasmas


Fue noticia de Crónica TV

"LA TORMENTA ARRASÓ CON LOS PAREDONES

DEL CEMENTERIO ISRAELÍ, UBICADO EN LA TABLADA.

EL AGUA LEVANTÓ CADÁVERES."

 

A metros de la Avenida Crovara,
el cementerio Israelí frente al legendario hotel Gloria.
En la otra esquina, lo que quedó del cine Güemes
fue transformado en una confitería que ofrece
el servicio de lunch más barato de la zona.

En ese cine vimos Jurasik Park 3D y
Tanguito la misma semana que estrenó.
Las películas en el Güemes
Llegaban más tarde
que a las carteleras del microcentro.

Esta madrugada, la tormenta
arrasó con los paredones del cementerio;
el agua levantó cadáveres.

Los okupas de la ex fábrica de bicicletas
se llevaron los ladrillos caídos,
mientras patearon brujerías como si nada
gallos acribillados sobre un colchón de cintas rojas,
velas negras, maíz.
Desde acá se oyen,
por las noches
tambores y cantos elevados.
El viento nos suele traer estas cosas.

A mi me impresiona
el paso abierto a las tumbas,
los nombres de los muertos
en lo pétreo del mármol,
sus fotos y lo que perece
al tiempo del sol. 

 

*Caño de escape

No puedo tomar un avión
sufro de espasmos en el vuelo;
sufro de dios en la religión y
en la estación
del ruido al tren.

Pero puedo escuchar
soplar al viento
su silbido divino que
hurga en el polen
cuando decido ser
transparente en mi espacio.

Dibujar contornos de aire,
vaciar de hielo el agua hirviente o
en la desesperación, amanecer.

 

*Asueto

Hoy no trabajo.
Aún así, estoy sentada sobre el andén.
Me gusta escuchar el momento exacto en el que llega el tren
mientras suena la campana.
Los vagones flotan sobre un sinfín de acordes
los rieles chillan y una sirena de policía
tapa la sinfonía que diariamente me acompaña.
Esto es el oeste:
cualquier día es todos
y muchos no hacen uno.
Día es respirar sol,
perros,
helados de crema a tres pesos,
la calesita de la plaza.
Vos corrés
acelerás el paso
y a mi me toca ir detrás.

Llego a la primera avenida después
de dos horas de viaje en hora pico
un poco más y estaría en la playa.
Esto es el oeste:
cualquier día es todos
y muchos no hacen uno.
Día es ver la playa con vos
mate,
agua helada en los pies,
primaveraverano,
nadie me pregunta qué hago.
Me cuelgo mirando a través de la ventanilla
y escucho tu mensaje:
"No me esperes, estoy cansado."
Es la llamada perdida que nunca sonó.
¿Por qué no suena el celular?
Abono fijo, abono intuición.
Si existiera,
bajaría el ringtone de la campana
que anuncia que el tren llega.

Vuelvo acá.
Ayer mataron a un vecino,
quien le disparó tenía veintidós
igual que él.
"No entiendo cómo pasó"
La mujer policía explicó en el noticiero.
Mi abuelo siempre me decía:
"Poné el noticioso a ver qué pasa" y a mi
me daba fiaca
levantarme de la otra punta de la mesa
para prenderle la tele que
no tenía control remoto
y sobrevivía a varios ataques de él.
Una vez vi cómo le revoleó un sifón a la pantalla
enojado por algo que le pasó;
mi abuela lloraba, mientras limpiaba el piso.

Antes yo quería ser
la mujer maravilla
defender del mal a las personas,
perseguir el crimen;
ahora no sé cómo cuidarme
de quien tiene miedo, igual que yo.

 

    VALE DE VITO               

 

 

 

 

 

  

 

Valeria de Vito, Editora y Poeta, nació en 1977. Es Directora del Sello Editorial El ojo del mármol que, desde su creación, lleva editados más de diez títulos y los poemas que se incluyen en esta recopilación pertenecen a su primer libro de poemas Colección de fantasmas. En este mismo número se incluye una entrevista que le realizara Daniel Gigena y que puede leerse aquí.