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CON TINTA SANGRE

 Por Gabriela Aguilera*

Especial para Tardes Amarillas

 Inglaterra y Estados Unidos son los dos centros del desarrollo de la novela negra en sus inicios. Sin embargo, debemos considerar a Francia, con su propia tradición e identidad y donde todas las editoriales tienen una colección dedicada al género, existen escritores de gran calidad y un público que compra y lee estas novelas. Además, allí surge la denominación "novela negra". 

Para muchos, la historia de la novela negra francesa empezó con los textos de Balzac. Cuando Baudelaire, encantado con las obras de Poe, tradujo algunas de ellas, hubo claridad para identificar esas escrituras como pertenecientes a un tipo específico en el que se inscribían también las obras de Balzac. En 1945, la editorial Gallimard publicó a Poe traducido, y el editor Marcel Duhammel, (que dirigió la editorial hasta su muerte), llamó a esa colección Serie Noire por el color de sus tapas. Duhammel tradujo después a los norteamericanos del Hard Boiled y a los ingleses del Enigma para publicarlos en Gallimard, engrosando así la lista de escritores de negra en esa editorial.
Hay dos autores franceses que podemos definir como clásicos en este género, y otro que, siendo belga, es tan francés como los dos anteriores. El primero de ellos es Émile Gaborieau, quien escribía novelas históricas hasta antes de leer a Poe. El detective creado por Gaborieau es el inspector Lecoq que tiene dos compañeros: Gevrol, jefe de la Sureté y Tabaret, un detective aficionado. De alguna manera, este trío encarna arquetipos de la policía francesa y pese a sus diferencias esenciales, pueden trabajar juntos en la búsqueda de la verdad.
El segundo autor a reconocer es el periodista Gastón Leroux, que a principios del siglo XX e influenciado por la obra de Doyle y de Gaborieau, escribió su primera y más famosa novela: "El misterio del cuarto amarillo". Su detective, protagonista de una saga, es Joseph Roulebille, un joven periodista que utiliza el método hipotético deductivo. Leroux se dedicó también a escribir novelas de horror o neogóticas, entre las que se encuentra "El Fantasma de la Ópera", innegablemente más conocida que su autor.
El tercer escritor cultor del género, (y uno de mis favoritos), es belga de nacimiento y quizás el más conocido: Georges Simenon. Empezó a publicar en la década del 30' y alcanzó una producción de cerca de 500 novelas, muchas de las cuales fueron llevadas al cine. Simenon creó al Comisario Maigret, un detective que intuye más que deduce y es adicto al trabajo y al alcohol. Observador y paciente, sostiene sus intuiciones y su forma de investigar en la teoría de la grieta. Para él, en todo criminal (jugador y adversario al mismo tiempo), hay una grieta por donde, en algún momento, se colará su humanidad. Cuando eso suceda, podrá atraparlo. Maigret busca y espera que aparezca esa grieta. Sigue al sospechoso a donde vaya, incluso a otros países, lo acosa abiertamente con su presencia constante, lo saca de su centro, lo desespera, lo persigue, lo interroga sin que parezca que lo hace. El sospechoso, que es culpable, sabe que el detective está al acecho y en cualquier instante le caerá encima. Hoy, quizás sería acusado de hostigamiento policial y el delincuente podría exigir una orden de restricción. Con estas características, es imposible no recordar a Columbo, aquel detective televisivo de los 70' que importunaba a los sospechosos con sus preguntas incongruentes y apariciones intempestivas y que además, tenía una esposa que jamás se vio pero que era una presencia constante en la historia. Tal vez, Columbo fue un remake de Maigret con el sello norteamericano que tiene a la acción como uno de los principales elementos en la construcción de las historias policiales.
Simenon no usa los esquemas tradicionales de sus antecesores sino que, en medio de una intriga sencilla, pone el acento en los factores psicológicos. Sí replica el tratamiento de los personajes femeninos que hacen los norteamericanos del Hard Boiled: la femme fatale, en su caso, se encarna en las prostitutas y la muñeca, en la señora Maigret, una dueña de casa cuya única preocupación es atender a su esposo y no el obtener el protagonismo.
Los personajes de Simenon son definidos y redondos en su construcción literaria y siempre destacan por algunos detalles de su vestuario o accesorios. La descripción de los elementos que hacen únicos a sus personajes, así como también de los escenarios y ambientes, son parte importante de las particularidades literarias de este autor. Muestra París desde los espacios públicos y la cultura francesa en las costumbres habituales de los parisinos comunes y corrientes. El lector puede "ver" sus textos en blanco y negro, con un toque azulado. La luz y la sombra son elementos narrativos en los que el lector entra y sale, como si estuviera desplazándose en dos planos al mismo tiempo. Es muy sensorial, tanto, que ha sido calificado como un impresionista por la forma en que ejecuta las descripciones y compone cuadros narrativos. Quizás por ese manejo de la visualidad es que sus historias son tan adecuadas para el cine. Nadie que lo haya visto puede olvidar a Jean Gabin en el papel de Maigret, mirando fijamente a la cámara, con su sombrero y un foulard al cuello, sosteniendo la pipa. Es el cine policíaco de los 60', en el que los silencios son las elipsis literarias y los ojos de los actores pueden contar la historia completa. Aunque pudieran antojársenos algo lentas, las novelas de Simenon son para disfrutar con tiempo a disposición, lo mismo que ocurre con las películas basadas en sus obras. Maigret es, indudablemente, el alter ego de Simenon. Y Jean Gabin, un gran intérprete de ambos.

 

* GABRIELA AGUILERA V. Escritora y tallerista. Estudió Antropología en la Universidad de Chile e hizo un Diplomado en Estudios Mexicanos en la UNAM, México. Fue panelista estable del programa literario de radio USACH, De Tomo y Lomo, en 2005 y 2006. Desde 2007 es miembro del Comité Editorial de Asterión Ediciones. Ha participado como ponente y tallerista en distintos eventos nacionales e internacionales, en proyectos relacionados con el fomento del libro y la lectura financiados por el Consejo del Libro y en lecturas públicas y conversatorios tanto en Chile como en el extranjero. En 2009 obtuvo la Beca a la Creación Literaria del CNCA. Desde 2007 formó parte del directorio de la Corporación Letras de Chile, organización que presidió en 2011 y 2012. Ha publicado: Doce Guijarros, (cuentos, 1976), Asuntos Privados, (cuentos, Asterión Ediciones, 2006), Con Pulseras en los tobillos, (microcuentos, Asterión Ediciones, 2007), En la Garganta, (cuentos, Asterión Ediciones, 2008), Fragmentos de Espejos, (microcuentos, Asterión Ediciones, 2011), Saint Michel, (micronovela, Asterión Ediciones, 2012), Astillas de Hueso, (microcuentos, ed Scherezade, 2013). Sus cuentos han aparecido en diversas antologías de Ergo Sum desde 1992 y en antologías en España, Chile, Argentina, Estados Unidos, Francia, Venezuela y México. Su nuevo libro está en etapa de edición.