Toño leyendo

VICENTE ODDO (Adelantado del microrrelato en Santiago del Estero)

 

Presentación y selección de textos: Antonio Cruz. 


Probablemente debido a mi falta de formación académica en el territorio de las letras, siempre tengo dificultades para saber cuándo y cómo empleo las palabras pionero y precursor. De acuerdo al diccionario de la RAE una de las acepciones de pionero, es aquella persona que da los primeros pasos en alguna actividad humana y precursor es aquel que precede (que va delante). De una u otra forma, cualquiera de estas dos definiciones pueden usarse con propiedad para hablar de la literatura de Vicente Oddo, médico y escritor Santiagueño. 


No obstante, he preferido usar un término más alegórico y he optado por la palabra Adelantado en una de las acepciones más conocidas por los argentinos ya que precisamente un Adelantado (Don Pedro de Mendoza, que recibió su investidura del propio emperador Carlos V) fue el primer fundador de la ciudad de Buenos Aires, capital de la Reública Argentina a la que bautizó como Santa María del Buen Ayre.
Vicente Oddo, además de haber aportado a la rica historia literaria de Santiago una serie de textos de gran importancia, en el año 1995, cuando todavía, en nuestra provincia, no se conocía la palabra microrrelato (ni ninguna de aquellas que se usan como sinónimos o que designan a los textos brevísimos) escribió su libro Insignificancias. Todos los textos incluidos en el mismo son, desde el punto de vista canónico, microrrelatos. Dudo mucho que nuestro recordado autor haya tenido conciencia de género pero que, tanto él como Jorge W. Ábalos y algunos otros poetas y narradores santiagueños incursionaron en el minimalismo como forma de expresión literaria.
A continuación una serie de textos extraídos del mencionado libro.

 

FRÁGIL ETERNIZACIÓN


Hasta desgastar el cincel, grabó laboriosamente la piedra granítica.
En ella por fin quedó. Lúcidamente legible en imborrable bajorrelieve, la frase que le obsesionaba dejar perdurante más allá del término de todos los tiempos, esa inspirada en el Non omnis moriar... (Odas, III, 30,6) de Horacio: «Mi obra me eternizará»
Faltaba nada más que identificarse él. Cuando concluía el cincel de dar forma a la última letra de su nombre, un mal golpe ejecutado con aquel imprescindible instrumento, fragmentó la piedra en un montón de trozos insignificantes.

 

                                  PORTADA INSIGNIFICANCIAS

 

PESADEZ DE LA NADA


Decidió llevar permanentemente consigo toda su creciente fortuna monetaria, pero al final la pesadez del vacío de sus bolsillos le resultó intolerable.
Puesto que carecía de dinero para superar estq situación, optó por suprimir los bolsillos de su indumentaria y, más luego, prefirió olvidar la propia miseria.
A su juicio, esta última fue la más atinada y hasta allí impensada alternativa.

 

INCAPADADES


No podía dilucidar su razón de ser. Eso fue antes.
Ahora le es imposible asumir que es – y qué es – un ser de razón.

 

SOMOS ═ SOY


Le bastaba contar consigo mismo para presumir que advertía estar vivo.
Cuando cayó en cuenta que nadie le hacía notar su equivocación, vino a entender que nunca siquiera había existido.

 

LA FÓRMULA INFALIBLE PARA NO HACER NADA


Un buen día intuyó la intrincada estructura de la fórmula mediante cuya puesta en práctica lograría, en adelante, no hacer nada.
Cuando comenzó a ejecutarla se olvidó de pronto cómo se planteaba la misma y quedó, para siempre, sin poder aplicarla.
En pretender recrear esa intuición transcurre, empeñosamente desde entonces, la totalidad de sus jornadas.

 

CONFUSIÓN EN LA ESTANCIA


Por primera vez dudó que estaba en el paraíso cuando allí un arcángel le confió que él, desde ese lugar donde ahora se encontraban, más que cualquier otra cosa, anhelaba retornar al paraíso.

 

 

VICENTE ODDO 2Vicente Oddo. Médico, poeta, narrador e historiador, nació en Añatuya en el año 1932 y falleció en Santiago del Estero el 6 de agosto de 2008. Realizó numerosas investigaciones las que se publicaron en los Cuadernos de Cultura, editados por la Municipalidad de la Capital, y en números extraordinarios de El Liberal, entre ellos "Los médicos y la medicina en Santiago del Estero desde la fundación" (1968) y "Panorama de la ciencia en Santiago del Estero desde mediados del S. XVI hasta comienzos del S. XX" (1973) "La epidemia del cólera" (1978) y "100 años de medicina" en el número del Centenario de 1998. Publicó los libros de cuentos "Añatuya" de 1993 e "Insignificancias" de 1995. Recibió innumerables distinciones y fue nombrado Académico Correspondiente de la Academia Nacional de Medicina, de 1a Academia de Ciencias Médicas de Córdoba, de la Sociedad Argentina de Antropología, de la Sociedad Argentina de Humanismo Médico y académico correspondiente de la Academia Argentina de la Historia entre otras corporaciones de relevancia. Para esta página se han seleccionado textos de su libro "Insignificancias"