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CON TINTA SANGRE


Por Gabriela Aguilera Valdivia*
Especial para Tardes amarillas

 

  El género negro llegó a Latinoamérica algo después de que surgiera en los primeros centros neurálgicos y lo hizo tanto por el tráfico de libros desde Europa y Estados Unidos, como por la migración de artistas y escritores que ocurrió en el período entre guerras. Los escritores latinoamericanos buscaban conocer y experimentar otras formas de hacer y vivir el proceso creativo, en la efervescencia de los movimientos culturales que se desarrollaban en Europa en ese momento. 


Con el estallido de la Guerra Civil Española y de la Segunda Guerra Mundial, se produjo el retorno de la mayoría de esos artistas a sus países de origen. Aquella migración significó que América Latina pudiese saber de primera mano lo que ocurría en otras partes del mundo y que los escritores y artistas expandieran otras facetas en el ejercicio de su trabajo creativo. Argentina y México, (este último contando además con el cambio cultural que trajo consigo la Revolución de 1917), se convirtieron en dos puntos de desarrollo del género negro en el continente.
Borges y Bioy Casares, (como otros escritores), quizás en una búsqueda imitativa del quehacer europeo y también en la búsqueda de encontrarse a sí mismos en la diferencia, escribieron estos textos como un juego literario interesante, pero juego al fin. Se entretenían, disfrutaban de leerlos, traducirlos y escribirlos pero no les concedían una importancia mayor ni un nivel literario superlativo. Fue una época efervescente, en la que proliferaban los grupos de escritores que valoraban el intercambio de ideas, la discusión teórica y la propuesta de nuevas formas de escritura.
Los argentinos desarrollaron una narrativa negra fuerte, real, muy nuestra. En el caso de Chile, existe un trabajo escritural consciente en la línea de la narrativa negra que se remonta a principios del siglo XX. Es interesante conocerla porque se conforma a partir de las características propias de un país con una clase oligarca que en aquella época sólo miraba hacia Europa.
Borges y Bioy Casares hacen una enorme colaboración al desarrollo del género cuando, (quizás sin saber, sin proponérselo y sin tener en ese momento la óptica para medir el valor de lo que hacían), fundaron una colección llamada El Séptimo Círculo. Estaba ligada a EMECÉ y en ella se publicaban las traducciones de las mejores novelas policiales inglesas. El logo de la colección era la imagen de un caballo negro de ajedrez y ambos amigos la dirigieron durante once años. Escribieron a dos manos (y también cada uno por su cuenta), tomando la corriente de enigma y cargándola con un elemento del hard boiled: el uso del slang. Pero no cualquier slang, sino el propio, con los modismos, metáforas y giros lingüísticos que identificaban a un sector de la sociedad argentina de ese instante.
En 1942, Borges y Bioy Casares publican "Seis problemas para don Isidro Parodi", bajo el seudónimo de Honorio Bustos Domecq que también usarían en otras publicaciones. Isidro Parodi es su personaje detectivesco, aunque no es un investigador como todos. Es un recluso que desde su celda en la Penitenciería Nacional, desentraña los problemas policiales que le lleva un periodista que en la corriente de enigma sería el equivalente de Watson. Don Isidro Parodi, inmutable, cebando el mate en su jarrito celeste, escucha las historias salpicadas de detalles, nombres, suposiciones, palabras en francés, cargas emocionales, datos cultistas y lunfardo...Los nombres elegidos para bautizar a los personajes son parte del divertimento que provocaba esta escritura en Borges y Bioy Casares y para el lector también es entretenido buscar las razones y revolver en el back stage de la publicación.
El libro compendia seis historias independientes y enmarcadas (una técnica en la que Borges fue un maestro), en cuyo desenvolvimiento están las claves para solucionar el misterio. Don Isidro no se mueve de su celda, no sigue pistas con una lupa al estilo de Holmes, no toma huellas, no busca rastros ni interroga a nadie. Es un reo, alguien que está del otro lado de la línea de la ley. Pero usa su cerebro y el proceso hipotético deductivo, además de una capacidad gestáltica que ya se la quisieran muchos. Así, consigue descubrir al culpable y entregar la solución del caso.
El libro puede parecernos demasiado lento a ratos; o demasiado largo para los tiempos que corren, en los que la vertiginosidad y la brevedad son requerimientos esenciales. También puede resultar complejo meterse en el laberinto del lenguaje. Sin embargo, es una instancia genuina y honesta en la que es posible apreciar las primeras pistas de lo que muchos años después sería identificado como el neopolicial latinoamericano.
De algún modo, Borges y Bioy reivindican nuestro ser latinoamericano desde la cautividad, realizando la mezcla de los roles de investigador y delincuente, de lo "decente" y lo que no lo es, de lo legal y lo ilegal. Es, justamente, una forma de mirar desde el otro lado. Legítimamente desde el otro lado.

Septiembre,2015

 

*GABRIELA AGUILERA V. Escritora y tallerista. Estudió Antropología en la Universidad de Chile e hizo un Diplomado en Estudios Mexicanos en la UNAM, México. Fue panelista estable del programa literario de radio USACH, De Tomo y Lomo, en 2005 y 2006. Desde 2007 es miembro del Comité Editorial de Asterión Ediciones. Ha participado como ponente y tallerista en distintos eventos nacionales e internacionales, en proyectos relacionados con el fomento del libro y la lectura financiados por el Consejo del Libro y en lecturas públicas y conversatorios tanto en Chile como en el extranjero. En 2009 obtuvo la Beca a la Creación Literaria del CNCA. Desde 2007 formó parte del directorio de la Corporación Letras de Chile, organización que presidió en 2011 y 2012. Ha publicado: Doce Guijarros, (cuentos, 1976), Asuntos Privados, (cuentos, Asterión Ediciones, 2006), Con Pulseras en los tobillos, (microcuentos, Asterión Ediciones, 2007), En la Garganta, (cuentos, Asterión Ediciones, 2008), Fragmentos de Espejos, (microcuentos, Asterión Ediciones, 2011), Saint Michel, (micronovela, Asterión Ediciones, 2012), Astillas de Hueso, (microcuentos, ed Scherezade, 2013). Sus cuentos han aparecido en diversas antologías de Ergo Sum desde 1992 y en antologías en España, Chile, Argentina, Estados Unidos, Francia, Venezuela y México. Su nuevo libro está en etapa de edición.