EDITORIAL 23

 

Bueno... Mucho nos complace estar en contacto nuevamente con nuestros lectores. Sabemos que el mercado virtual de revistas, fanzines, bitácoras y otros tipos de publicaciones culturales se ha incrementado sobremanera y ha diversificado la oferta; este fenómeno, que venía en un crescendo relativamente constante, en el último año ha tenido un incremento casi desmesurado. Sin embargo acá estamos con un nuevo número de nuestra publicación que, a pesar de lo difícil que resulta, sigue su camino ofreciendo todo lo relacionado con la cultura.
Si hacemos un breve repaso histórico, acerca de las publicaciones relacionadas con difusión de la cultura y el arte en Internet, veremos que hay dos momentos cruciales. Uno a fines del siglo pasado (en la segunda mitad de la última década) cuando Internet se hace masivo y aparecen las primeras páginas de difusión literaria y de otras manifestaciones del arte. El otro en la segunda mitad de la primera década de este tercer milenio, con la aparición de la blogosfera o Web 2.0 caracterizada por el auge de los blogs, el auge de las redes sociales., las webs creadas por los usuarios, usando plataformas de auto-edición y el contenido agregado por los usuarios como valor clave de la Web. Esta irrupción, permitió a los autores tener sus propias páginas (blogs, bitácoras, etc.) donde podían editar sus textos de manera gratuita y obtener una gran cantidad de lectores en poco tiempo.
Curiosamente, este fenómeno no duró demasiado... Los blogs, comenzaron a ser desplazados por la tremenda expansión de las redes sociales que permitían una difusión aún mayor de nuestros trabajos artísticos. El último grito de la moda lo constituyen las revistas de difusión de las cuales aparecen cada día más.
En un espacio tan poblado de competidores (la mayoría de los cuales tienen una excelente calidad y, a la hora de la lectura on line se tornan muy atractivos) Tardes Amarillas sigue su derrotero a fuerza de gran esfuerzo. Pero su permanencia no se debe tan solo al esfuerzo del pequeño grupo de cuatro personas que conforman su Staff. En realidad, el verdadero mérito está en nuestros fieles y constantes colaboradores.
Sin la valiosa colaboración de estas personas que, en medio de todas sus actividades laborales y artísticas se permiten tener un espacio disponible para alimentar nuestra revista, ella no existiría.
En este punto, creo prudente reconocer que, desde aquel que con una constancia digna de elogio nos envía sus colaboraciones regularmente una o dos veces por mes, hasta los que pueden hacerlo cada determinado tiempo; aquellos que escriben especialmente para Tardes y los que nos permiten reproducir sus trabajos en otros medios propiedad de ellos o de otros; los que se prestan a nuestras entrevistas y en fin todos, absolutamente todos son valiosos "in extremis" para que podamos sobrevivir en un mundo virtual superpoblado de publicaciones que, con idéntico objetivo, resultan mejores que nuestra misma revista y se transforman, probablemente sin quererlo y, hasta diría, sin imaginarlo, en competidores temibles a la hora de pelear por los lectores y mejorar nuestras respectivas performances.
En un plano totalmente disímil hay un valor agregado... Este mundo globalizado, que nos empuja inexorablemente hacia la deshumanización, no ha podido vencer a las fuerzas espirituales del hombre y, en medio de tanta tecnología, somos capaces de encontrar y aceptar nuevos amigos. A fuer de ser sinceros debemos reconocer que uno comienza siendo un contacto con una imagen de perfil y la información en ella contenida, un perfil de las redes sociales hasta que en determinado momento, después de un tiempo de intercambio epistolar (aunque nos suene antiguo, este vocablo es absolutamente actual) comprendemos que compartimos más cosas con ese otro y que muchas veces, resultan más afines y más cercanos que aquellos que comparten su cotidianidad con nosotros.
En un mundo en el que cada día las revistas on-line han logrado tanto desarrollo, Tardes Amarillas se mantiene merced a que no es solamente una revista de Literatura. Es una revista integral de cultura que abarca desde opiniones sociológicas acerca de la cultura hasta la discusión de una filosofía de la cultura y dentro del arte propiamente dicho no se queda en la literatura sino que es mucho más abarcativa porque Tardes Amarillas incluye notas y artículos sobre artes visuales, (pintura, dibujo, fotografía, etc.) pasando por el cine hasta llegar a la música. Todas las manifestaciones del arte tienen su espacio en nuestra revista que, de a poco, se va ganando un lugar en un medio tan competitivo. Esperamos que el futuro pueda encontrarnos marcando un rumbo diferente en la cultura y que nos podamos consolidar en el tiempo.


Antonio Cruz