Carlos Enrique Saldivar 2

 

  LA FICCIÓN DE YELINA PULLITI CARRASCO

(Prólogo al libro "El Valle y otras historias fantásticas)

Carlos Enrique Saldivar*

 

Conocí a Yelinna Pulliti en 2007, en la primera reunión a la que asistí del grupo Coyllur (de aficionados a la fantasía, el terror y la ciencia ficción), tertulia que me permitió conocer a varios escritores y editores muy importantes del género fantástico en nuestro país: Adriana Alarco, Daniel Salvo, Isaac Robles, Víctor Pretell, Luis Bolaños, entre otros. 

Yelinna Pulliti tenía una personalidad arrolladora y pertenecía a una estirpe de seguidores de lo fantástico que, entusiasmados por dicha vertiente, comenzaron a escribir sus propios cuentos. Aunque pongamos en orden las cosas, existe una enorme diferencia entre el escritor aficionado y aquel que lleva la literatura en las venas. Pulliti posee esa extraordinaria mezcla de vocación y talento. Ya por los años en que yo publicaba mis primeros textos, ella era dueña de una ingente producción que abarcaba la fantasía, el misterio, el horror y la ciencia ficción: había sido publicada en antologías en España (en papel y en la red), por ejemplo; en revistas virtuales del género, en Argentina y en España, por ejemplo. Y, desde luego, su trabajo podía leerse en revistas peruanas, como la virtual (y excepcional) Velero 25, o blogs difusores como Ciencia Ficción Perú. EL VALLE Yelinna pULLITIEl mismo año en que la conocí la invité a colaborar con un relato en mi (aún en espera de resurrección) revista Argonautas, dedicada a la literatura fantástica. Colocó ficciones en el tercer y cuarto números. Ahora colabora en mi fanzine El Horla, que continúa la misma línea imaginativa. No nos olvidemos de las antologías, ha participado en varias, dos de ellas dedicadas al Plan Lector, porque Pulliti es una autora versátil, auténtica, su ficción es interesante, y puede encuadrarse en lo que yo denominaría «fantasía siniestra», vertiente heredera de las películas de serie B; su estilo posee ecos de Richard Matheson y Eric Frank Russell. La literatura de esta joven autora puede ir de lo inquietante a lo evocador, de lo electrizante a lo emotivo. No he de negar que muchas veces la intencionalidad en sus textos es notoria, pero ¿no es la literatura acaso un medio para señalar problemas sociales e individuales? Señalar, sí, porque esta narradora es bastante hábil para diseñar sus ficciones, para estructurarlas de tal manera que el lector piense, es decir, se quede con la historia durante buen tiempo. No he dicho que el receptor reflexione, he dicho: piense. Quizá por ello Pulliti escribe ciencia ficción, pues no existe género que analice mejor los problemas humanos que nos aquejan. La variedad de temas que dicha corriente nos ofrece es monstruosamente amplia (y esto no es sólo una idea mía). Esa visión del porvenir de la humanidad siempre será una cruz (y tal vez una bendición, ya que pensar en un futuro indica que este puede existir) que tendremos que cargar por siempre. Así, el último texto del cuaderno, Una mascota ideal, penetra en el mundo de los laboratorios genéticos para indicarnos que jugar a Dios no es del todo saludable para el hombre. ¿Cuándo lo ha sido? Veamos, a través de la historia la investigación científica ha dado buenos resultados, para la medicina, para el avance de la tecnología. No obstante, también hemos sufrido pérdidas, nuestro mundo va muriendo a la velocidad de un grito y (salvo un pequeño grupo de personas) los que dirigen el planeta parecen inmunes al dolor del mismo. Eso por un lado. Por ende, allí estamos presentes los autores de ciencia ficción, para refractar la realidad mediata, para demostrar que este género invita a la meditación, no a que el lector se evada. Hay un mundo interior y un mundo exterior con los cuales interactuamos día tras día. El género de la imaginación nos propone conocer ambos lados, analizarlos, combatir contra ellos de ser necesario. Y respetarlos si es lo correcto.

FOTO Yelinna Pulliti  Este brillante relato que cierra el libro no es el único de ciencia ficción. El día del juicio final rompe esquemas en cuanto a estructura narrativa. Es un tanto explícito, empero, el lector se va a formular la siguiente pregunta: ¿Acaso podría ser así? Otro texto del género es Mirar hacia el interior (podrá notarse que voy de atrás hacia adelante, esto por razones funcionales para mi discurso), aquí se desarrolla el tema del mutante, el lector se identifica fácilmente con el personaje, toda una proeza literaria, pues el protagonista es lo que dentro de la vertiente se conoce como el diferente. Cuento bastante original por cierto, pero ¿qué es original a estas alturas?, se preguntarán; tal vez los tópicos no lo sean, sin embargo el enfoque puede serlo, el modo de tratar el asunto, la construcción de los personajes, todo ello puede ser novedoso. Los personajes de Pulliti son novedosos, piensan, hacen, dicen y sienten. Nótese que todo esto se logra en una intensa brevedad. La autora adora la narración corta, la ha desarrollado de manera eficaz los últimos años. De manera excelente, diría yo, y no exagero. Ahora vayamos de adelante hacia atrás. El valle es una maravilla tenebrosa, en pocas líneas se desarrolla la angustia del protagonista, es un cuento atmosférico, post apocalíptico, donde cada palabra es la pieza ideal de un rompecabezas perfecto cuyo desenlace resulta inquietante. El segundo, tercer y cuarto relatos son fantásticos. La fantasía es también un medio para tocar todo tipo de temas humanos. Lo interesante en esta sección es que el conflicto se halla más cerca del hombre o de la mujer, como individuos solitarios, como personas que recién se conocen, como familiares. Conversación en el cementerio es otra joya (todos los cuentos de este libro lo son, pero esta ficción está entre mis favoritas del libro), aquí lo fabuloso es aceptado como normal, lo fantástico es representado por un personaje, el cual dialoga con otro, símbolo de la normalidad. Ese choque entre entidades de mundos distintos es buenísimo, pues se da de golpe. Esto refleja la gran habilidad de la autora para hacer que el lector entre en un universo sobrenatural de modo súbito, sin que se lo espere, sin dedicar extensas líneas al desarrollo de otros aspectos narrativos. Para ello recurre a solventes técnicas. En Toda una vida, por ejemplo, crea un ambiente de normalidad para hacer que el lector se sienta cómodo y se identifique con los personajes. De inmediato ingresa el elemento de quiebre, una muñeca vengadora. Nos sorprende, sí, y lo absorbemos con naturalidad, porque la autora nos ha preparado para ello sin que nos demos cuenta. Lo mismo ocurre en el siguiente texto, La disolución del alma, en el cual se nos allana el camino en su primer y brevísimo capítulo. Excepcional narración que me pareció también muy original. Y muy terrorífica también, Pulliti perturba al lector de mil maneras, sobre todo cuando sus personajes se percatan de sus gravísimos errores. Hablemos de la habilidad de la autora para manejar lo fantástico. ¿Cómo ha logrado una escritora joven tal hazaña? Muy sencillo, tiene el don dentro de ella, y tiene otras cosas también: preparación, décadas leyendo y analizando los géneros que nos ocupan, una fina observación de las ficciones de los grandes maestros. Puedo rastrear las influencias de Pulliti hasta la narrativa fantástica del siglo XIX, Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, E. T. A. Hoffmann, Mary Shelley, la célebre autora de esa obra suprema: Frankenstein o el moderno Prometeo. Sería incorrecto decir que Pulliti escribe homenajeando a tal o cual genio literario. La autora posee un estilo propio, novedoso, que ha estado sorprendiendo a propios y extraños desde hace varios años. Aunque hay una selección de sus mejores cuentos en su web (muchos de ellos excelentes), me parece loable que siete de sus relatos aparezcan por primera vez en un libro. Felicito a los editores que apuestan por su arte, saldrán vencedores. Pocos narradores en nuestro medio, a tan temprana edad, poseen un estilo tan pulido, tan nítido, tan... Me he extendido mucho con este prólogo, ¿no? Por favor, lector, pase ya a disfrutar estos cuentos. Ellos dirán mucho más de lo que dije.

Lima, febrero de 2012

 

*Carlos Enrique Saldivar (Lima, 1982). Es director de la revista impresa Argonautas y del fanzine físico El Horla. Es miembro del comité editorial del fanzine virtual Agujero Negro, publicaciones que están dedicadas a la Literatura Fantástica. Es director del fanzine impreso Minúsculo al Cubo, dedicado a la ficción brevísima. Ha sido finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2011, en la categoría: relato. Ha sido finalista del I Concurso de Microficciones organizado por el grupo Abducidores de Textos. Ha sido finalista del Primer concurso de cuento de terror de la Sociedad Histórica Peruana Lovecraft. Ha publicado los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008), Horizontes de fantasía (2010) y el relato El otro engendro (2012). Compiló la selección Nido de cuervos: cuentos peruanos de terror y suspenso (2011).