Autorretrato en un restaurante de Pekín 1

 

 

        FOTOGRAFIAR EL ALMA

 ENTREVISTA A WILFREDO CARRIZALES

  

Verónica Sotelo
Especial para Tardes Amarillas


Conocí la obra de Wilfredo Carrizales merced a una invitación para que viera sus fotos en Internet. Después de ver varias y ya bastante entusiasmada con la posibilidad de realizarle la entrevista, averigüé más datos sobre él y descubrí que, además de fotógrafo, también es poeta, narrador y traductor.
Más adelante, mientras esperaba la respuesta a esta entrevista, me dediqué a mirar de manera detenida la página del grupo que él mismo administra en Facebook My China in photos tarea bastante agradable que me llenó de placer estético, no solamente por la calidad de las fotografías que aparecen sino por el simbolismo de cada imagen, por esos días especulaba con cuales serían las imágenes que me enviaría Carrizales; curiosamente, no mandó ninguna de las que sospeché me enviaría. El conjunto que publicamos en esta edición y que completa esta entrevista, es una serie de nueve fotos que son rostros o personas que él ha ido capturando con su máquina, supongo, en el devenir cotidiano de su larga permanencia en el país oriental.
Ahora bien; si nos atenemos a mirar las imágenes con cierta liviandad podemos pensar tranquilamente «¡Qué lindas fotos!» pero, para quienes tenemos necesidad de mirar en profundidad lo profundo de la fotografía podemos afirmar sin temor a equivocarnos que Carrizales no solamente ha fotografiado rostros o personas sino que más bien ha podido aprehender el alma no solamente de las personas de las fotos, sino más bien de un país que él conoce bien pero que para muchos de nosotros continúa siendo un enigma pero que estamos comenzando a conocer gracias a las imágenes que ha logrado de manera perfecta nuestro entrevistado. 

 

TARDES AMARILLAS: Nuestro director nos dijo que, en una red social, había encontrado fotografías muy buenas que han sido tomadas por usted durante su estancia en China. Eso nos impulsó a buscar la página y en la siguiente reunión, mientras charlábamos sobre la posibilidad de publicar una serie de fotos con algunas anotaciones, Antonio también nos comentó que, hace algunos años, él lo había conocido a través de una revista virtual que se edita en Venezuela (Letralia) y que lo que sabía era que usted es traductor y escritor... pero resulta que además es fotógrafo. Un espectro bastante amplio en el arte. ¿Por qué las fotografías? ¿Cree que ellas encierran, además de placer estético, cierto tipo de lenguaje visual que podría denominarse "poético"?


WILFREDO CARRIZALES: En la casa de mis abuelos maternos siempre hubo un caudal inmenso de fotografías en blanco y negro tomadas por amigos de mis tíos y tías y yo me deleitaba abriendo los viejos cajones en busca de aquellas imágenes que me llevaban a épocas y sitios que yo consideraba maravillosos o quizás irreales. Mi gusto por la fotografía nació de aquellas tempranas indagaciones. Sin embargo, no fue sino más tarde, cuando fui a estudiar a China en 1976 y pude tener mi primera cámara fotográfica, una pequeña, en forma de cajón, y comencé a tomar mis propias fotografías... Creo que ciertamente uno experimenta un placer estético al poder apresar un instante fugaz que se desvanece frente a nuestros ojos y "congela" esa ilusión de permanencia. Considero que la fotografía posee una poética que se manifiesta en cada mirada del fotógrafo cuando le permite al observador compartir su manera de partir, sobreponerse o aludir al objeto que está allí afuera o que parece estar ubicado en lo externo.

 

T.A.: ¿Cree usted que las nuevas tecnologías, el acceso más fácil a cámaras y la difusión en Internet han popularizado aún más la fotografía?


W.C.: Sin duda alguna, las nuevas tecnologías, Internet y la masificación de las cámaras fotográficas de bajo precio han logrado que muchísima más gente haya logrado interesarse por la fotografía y haya podido acceder a conocimientos básicos sobre ella y tomar fotografías con mucha intuición, sensibilidad y sentido artístico.

 

T.A.: ¿Piensa que las imágenes de hoy son mejores que las de antes? ¿Superan las cámaras digitales en calidad de imagen al viejo negativo de las cámaras de 35 mm?


WC.: Las imágenes actuales han ganado en calidad gracias a los recursos tecnológicos empleados, pero considero que un buen fotógrafo siempre sabrá sacar provecho de cualquier nuevo recurso que surja. Un fotógrafo experto, con un ojo acostumbrado a percibir detalles que a otros se les escapa, en todo momento nos sorprenderá por la manera de capturar o asir lo que está frente a su cámara. Hoy día, con las nuevas técnicas, se obtienen resultados sorprendentes al volver a reutilizar los viejos negativos de las cámaras de 35 mm.


T.A.: Muchos fotógrafos opinan que las imágenes obtenidas merced a teléfonos móviles no es auténtico arte fotográfico ¿Cuál es su opinión?


W.C.: Todo depende de quién utilice el teléfono móvil para tomar fotografías. He visto muy buenas imágenes tomadas con esos dispositivos.


T.A.: Algunos teléfonos móviles con tecnologías de avanzada (Blackberry, Android, Iphone), traen aplicaciones novedosas. ¿Reemplazan éstas al laboratorio fotográfico?


W.C: En cierta manera, sí reemplazan al laboratorio fotográfico, el cual, poco a poco, tiende a desaparecer, reemplazado por las cada vez más numerosas y novedosas aplicaciones y por las maravillosas máquinas y sus programas que permiten trabajar cómodamente en casa sin recurrir a los servicios de un estudio fotográfico.

 

T.A.: Escritor, traductor, fotógrafo... Algo no muy habitual. ¿Desde cuándo viene su afición por el arte? ¿Guarda recuerdos de su infancia relacionados con él? Por ejemplo ¿Recuerda el primer poema o la primera prosa que usted escribió? ¿Desde cuándo se dedica también a la fotografía? ¿Cuál fue tu primera cámara fotográfica?


W.C.: Mi afición por el arte viene desde mi primera infancia. Mi madre y sus dos hermanas eran maestras y en casa siempre había lápices de colores, cuadernos, libros ilustrados y muchos juguetes. Ellas me ponían a dibujar y colorear y a inventar historias con todo lo que yo creaba. Luego, ya en la escuela primaria, me dediqué a comprar fascículos de arte que leía como transportado a otros mundos fantásticos. Escribía y leía con especial voracidad y fruición. Recuerdo que mi primer escrito que mereció un cierto elogio fue el que redacté como prueba escrita para el examen final de sexto grado de primaria. Era como una historia que recreaba mis años felices en casa de mis abuelos, rodeado de gallinas, palomas, pájaros de todo tipo, perros y gatos... Me dedico a la fotografía, en serio, con asiduidad, desde el año 1999. Mi primera cámara fotográfica era una Canon cuadrada, pequeña, de madera, del año 1975.


T.A.: Bueno... a riesgo de parecer repetitivos nos sigue intrigando lo polifacético de sus expresiones artísticas. Traductor, Microficcionista, poeta, fotógrafo... ¿Cómo se da tiempo para todo? Por otro lado ¿Cree usted que estas diferentes manifestaciones del arte, están interrelacionadas?


W.C.: A medida que he ido envejeciendo, mi tiempo libre se ha venido ampliando y así cada vez más dispongo de horas para dedicarme a todo eso que usted nombra. Si uno se levanta temprano y planifica su tiempo se puede hacer de todo... Estas diversas manifestaciones del arte pueden interrelacionarse y nutrirse mutuamente. En ciertas ocasiones creo dibujos o collages con textos incluidos como una manera de eliminar las artificiales separaciones.

 

T.A.: ¿Qué significa para usted el arte? ¿Cómo ha influido en su vida?


W.C.: El arte para mí tiene un significado vital: gracias a él puedo vincularme a lo misterioso y oculto de lo que existe, de lo que no existe o de lo que ha dejado de existir, Gracias al arte mi vida es más plena, más colmada de elementos que me nutren tanto durante la vigilia como durante los sueños.

 

T.A.: Puede parecer una pregunta impertinente pero ¿Se siente más escritor que fotógrafo? ¿O acaso es a la inversa? ¿O ambos son importantes por igual?


W.C.: Ambas facetas son importantes en igual medida. De un escrito o poema puede surgir una imagen inesperada o de una imagen un escrito que conduce a infinitas posibilidades.


T.A.: ¿Usted cree que la tarea artística tiene un fin en sí misma?


W.C.: Sí, el arte, creo yo, tiene un fin en sí mismo: no es un medio para lograr algo. Tal vez una vía de autoconocimiento y perfeccionamiento personal.

 

T.A.: Hace unos días, en una conversación en la redacción discutíamos acerca de si ser artista no es algo congénito ¿Qué piensa usted? ¿El artista nace o se hace? ¿Hay algún código genético que nos empuja al arte?


W.C.: Todos los seres humanos nacen con un potencial genético que los podría hacer capaces de crear obras artísticas. Lamentablemente muchas veces las condiciones sociales y la nefasta educación impositiva anula esas capacidades humanas originales. Cada ser humano debería tener la posibilidad de descubrir y aumentar sus naturales sensibilidades artísticas.


T.A.: Hablemos un poquito de Literatura: ¿Usted cree que en este mundo globalizado, Internet ha sido una herramienta valiosa a la hora de difundir poesía, novela, ensayo y muchas otras manifestaciones de palabra escrita?


W.C.: Al igual que en el caso de la difusión de la fotografía y el arte en general, Internet también ha sido una poderosa y eficaz herramienta para la difusión amplia y universal de la literatura en general y de la poesía en particular. Aunque en el caso de ésta última, los lectores siempre hasta ahora son más escasos, pero la poesía se ha expandido a otros ámbitos y no desaparecerá.

 

T.A.: Sabemos que ha vivido mucho tiempo en China. Ha traducido textos de diferentes autores... ¿Es una tarea riesgosa? Digo... interpretar las formas coloquiales y reinstalarlas en versión occidental.


W.C.: Traducir literatura de un idioma tan difícil como el chino y en especial, el chino clásico o literario, es una tarea que implica necesarios riesgos y peligros, pero es una labor que al final deja una gran satisfacción, a pesar del agotamiento que produce. Me he estado "especializando" en la traducción de cuentos cortos fantásticos de la literatura clásica de China. Me topo con frecuencia con giros idiomáticos del chino y debo poner en tensión mi "fuerza lingüística" para hacer una traducción comprensible para el lector hispanohablante.


T.A.: Hemos leído en una de esas páginas populares que en la poesía china (sobre todo en la clásica), hay una métrica característica... El shi. ¿Sería el equivalente del haiku, la sedôoka y el tanka japoneses y el Shijo y el Mo-jino coreanos?... ¿hay algunas otras formas métricas características?


W.C.: Los poemas "shi" (poemas para ser cantados) tenían una métrica estricta y básicamente eran poemas muy cortos de cuatro versos. La recopilación más antigua de poesía china se llama precisamente "Shi jing" y que podría traducirse como "Clásico de la poesía cantada". Posteriormente, en el siglo V o VI, surgen los poemas "jueju" (literalmente "frases cortadas"), también con una estricta métrica y ritmo específico que luego se difundieron en Japón y dieron origen a los haiku y a sus equivalentes coreanos. Hubo otras formas características, tanto contemporáneas con los "shi" (como los "ci"), así como coetáneas de los "jueju" (como los "gutishi" o los "lüshi").

 

T.A.: Es una costumbre actual escribir relatos muy breves o poesía a partir de una imagen... También hay quienes crean imágenes a partir de un texto determinado (sobre todo poético) ¿Ha escrito poemas inspirados por algunas de sus fotos? O a la inversa... ¿Alguna vez sintió deseos de lograr una determinada imagen fotográfica para ilustrar algún poema suyo o de otro autor?


W.C.: China, las imágenes siempre han servido como incentivo para escribir poemas, especialmente. El caso contrario también existe y existió. Por ejemplo, una de las antologías más famosas de poemas "ci", la del Estado de Chu, escrita por el primer poeta de la China antigua, Qu Yuan (circa 340 a.C.-circa 278 a.C.), dio origen a ediciones posteriores bellamente ilustradas con grabados.
Hay un libro mío primero publicado en Editorial Letralia en Internet y que lleva por título "Textos de las Estaciones". La génesis de este libro tuvo dos vertientes simultáneas: fotografías mías que dieron origen a poemas en prosa y poemas en prosa que salieron en busca de sus respectivas imágenes fotográficas.
En otras ocasiones, un dibujo, collage, fotografía o pintura me ha estimulado a crear textos tanto poéticos como en prosa narrativa.

 

Agradecemos a Wilfredo la deferencia que ha tenido de contestar nuestra entrevista por Internet y nos quedamos con la satisfacción de haber conversado, aunque más no sea virtualmente, con un hombre valioso para el arte de todo el mundo. 

 

WILFREDO CARRIZALES Nació en Cagua, estado Aragua, Venezuela el 11 de noviembre de 1951. Poeta, narrador, sinólogo, traductor, fotógrafo, artista visual, monologuista, editor y conferencista. Realizó estudios de lengua china moderna y antigua e historia de la cultura de China en la Universidad de Peking (1975-1982). Fungió como Agregado Cultural de la embajada de Venezuela en China desde septiembre de 2001 hasta diciembre de 2008. Ha participado en recitales internacionales de poesía en China, Venezuela y Chile. Ha dictado conferencias y talleres sobre la cultura china en diversas instituciones de Venezuela. Ha expuesto su trabajo fotográfico en Beijing, China, y en Venezuela. Además amplia muestra de su trabajo fotográfico puede encontrarse en Facebook, Blipoint, Letralia, Cinosargo, entre otros sitios de la red.
Su trabajo como artista visual (dibujos, collages, decalcomanías) puede mirarse en diversas páginas de Internet.
Ha publicado diez poemarios y un libro de relatos. Su libro de poemas en prosa "La casa que me habita" recibió en su versión digital (año 2006), el Premio Nacional del Libro, en la mención "Libros con nuevos soportes".
Ha traducido y publicado diez traducciones del idioma chino. La última de las cuales "Lo que no dijo el maestro" editado en 2015.
Sus textos aparecen en veinticinco antologías editadas en España, China y Venezuela.

Fotografía: Autorretrato en un restaurante de PeKing