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ACONTECERES

(Microrrelatos y cuentos Breves)

Por Verónica Sotelo

(Especial para tardes Amarillas)

 


Alicia Ida Fernández Polido
1° Edición 2015
Editorial Lucrecia (88 pag.)

 
Durante los últimos meses habíamos discutido bastante ("discutido" en el exacto sentido de su definición, es decir debatir, argumentar... eso) en el comité de lectura de nuestra revista (pomposo nombre para el conjunto de cuatro gatos locos que lo componemos) acerca de la evolución del microrrelato en nuestra provincia ya sea por su popularización en las redes o por su difusión a través de charlas, publicaciones en papel y cualquier otra manifestación.
Contrario sensu a los sostenido por nuestro director, que defiende la hipótesis de que el microrrelato (minificción, microcuento o cualquiera de estas denominaciones) sigue en crecimiento progresivo, personalmente sostenía lo que a mi saber y entender creo (o creía hasta hace pocos días) me marcaba la realidad. De que el microrrelato había tenido un crecimiento explosivo entre el año 2007 (aproximadamente) y el 2012 (también aproximadamente) y que, posteriormente había llegado a una especie de meseta y que, al menos así lo veía yo, después de haberse mantenido ahí, estacionario, en los dos últimos años, había comenzado a decrecer. 


Para gozo de nuestro director en este momento creo indispensable reformular mi idea y hasta cierto punto retractarme de manera pública con él, porque la realidad ha vuelto a llamar a mi puerta.
Hace algunas semanas, Antonio apareció blandiendo varios libros entre sus manos que había conseguido durante los días en que no nos vimos (varios de poesía y algunos otros de narrativa) para demostrar que su teoría es correcta. Ante ello tuve que rendirme a la evidencia y aceptar que el microrrelato, a pesar de haber perdido algo de terreno respecto a la poesía, en Santiago del estero, continúa vivito y coleando como en sus mejores épocas.
Entre varias opciones elegí, como primera opción de lectura, este libro de Alicia Fernández Polido por dos razones fundamentales: la primera fue que leí al vuelo algunos de sus microrrelatos y quedé sorprendida por su poética y la segunda es que en el prólogo me encontré con datos interesantes acerca de lo que me iba a encontrar en sus páginas y la verdad es que no me defraudó.

Después de una segunda y detallada lectura, tengo algunas reflexiones que creo serán de interés de los lectores.
Como primera medida, hablaré sobre la estructura del libro. Fernández Polido incluye en este libro dos tipos ya institucionalizados de narrativa breve. El microrrelato (texto híbrido, muy breve y de resolución casi instantánea) y el cuento breve tradicional que es un poco más extenso y cumple con las normas de la narrativa convencional. La autora es poseedora de una poética muy particular. Sus textos son poseedores de todos los condimentos que deben alimentar un buen relato. Tienen coherencia y su línea narrativa es impecable. Por otro lado, su inmenso arsenal de temas, es demostrativo de que Fernández Polido ha sido una gran lectora y eso le permite abordar con pericia cualquier tema (ya sea los temas comunes al devenir cotidiano de cualquier hombre, como temas relacionados con la literatura universal; no olvidemos que una de las características de la narrativa breve actual y, sobre todo del microrrelato, pasan precisamente por tomar viejas historias y darlas vueltas transformándolas en algo que, si bien es lo mismo termina por no serlo y el producto final es ni más ni menos que algo original y producto de un acto de creación. Pero si creemos que allí termina todo, estamos equivocados. De la pluma de esta autora surgen también historias absolutamente originales que, probablemente, están relacionadas con historias de vida o con hechos que han llegado a sus oídos pero que ella, merced a su talento, termina por trocar en textos impecables que seguramente van a seducir al lector.
Los cuentos breves de Fernández Polido, aquellos que por una convención no son microrrelatos porque exceden con largueza el número de palabras que el canon impone y que no tienen alguna de las características esenciales de la minificción, son un conjunto de seis relatos que constituyen un conjunto sólido y sin fisuras. La narrativa es precisa y la poética no deja de lado el humor que a veces es tan particular en nuestra provincia.
Pero en definitiva, al igual que otras personas del staff que han tenido acceso al libro, estoy convencida que la porción más valiosa del libro (dicho esto de manera que no se considere un acto de menosprecio al cuento tradicional) es el segmento compuesto por los microrrelatos.
En este punto no puedo evadir los conceptos del prologuista, quien sostiene que los microrrelatos de Fernández Polido, no solamente cumplen con el objetivo de brindar placer estético sin que también sirven como textos disparadores para la reflexión y por qué no, también para sonreír en algunos casos o para dejarnos transportar por la palabra a un mundo diferente a este tan complicado en que vivimos.
Tengo la convicción de que, por las características particulares de cada micro, cada texto tiene, seguramente, muchas horas de trabajo porque, a fuer de ser sinceros, a pesar de mi escasa formación académica, me resulta fácil darme cuenta que no le falta ni le sobra nada sino que están en su punto justo de maduración.
En definitiva, un libro valioso que será sin duda de fácil y amena lectura y que, se me ocurre no debe faltar en las bibliotecas de los lectores santiagueños y no solamente de los amantes y cultores del microrrelato.

 

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