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JOSÉ MANUEL ORTIZ SOTO 

 

 

 

 

 

 

    Médicos Mexicanos por la Cultura y el Arte

José Manuel Ortiz Soto*

 

En mis incursiones en el taller de minificción en línea, La Marina de Ficticia (http://www.ficticia.com/marina.php), me enteré de que algunos de los talleristas o participantes eran médicos de profesión. Pero no sólo eso, sino que la iniciativa de crear el taller había surgido del Doc Pedraza y «virtualizada» por Marcial Fernández, escritor y director de Ficticia Editorial. Con el paso de los días y algunos convivios presenciales, se presentó la oportunidad de que los miembros del taller nos conociéramos en vivo y a todo color. De esta manera, el Doc, Gremlin, Sendero y Eneas, dejamos de ser sólo seudónimos para convertimos en Alfonso Pedraza, Elizabeth Pérez, Rubén García, y un servidor, José Manuel Ortiz. Por esa misma época, quizás antes, en el hospital donde laboro como médico cirujano, tuve la oportunidad de intercambiar ideas con una joven interna de pregrado, amante de la música y de la literatura, y también aficionada a la escritura: Diana Hernández. Así surgió la idea de abrir Médicos Mexicanos por la Cultura y el Arte

 (http://medicosmexicanosporlacultura.blogspot.mx/)

 blog de médicos para médicos, y para quien desee pasar a leer o ver un poco de lo que hacemos. Con el tiempo se integraron al grupo Óscar Martínez, Hilario Martínez, Jonathan de la Cruz, Verónica Calderón, Lorena Noriega... Aquí una muestra. 

 

ALFONSO PEDRAZA

 
Esperé el plenilunio

Esa noche la telaraña atrapó luz de luna y convirtió su seda en plata. La orgullosa artífice, cautivada por el nuevo aspecto de su obra se posó en el centro de la red y fue fácil; bastó un disparo de mi larga y viscosa lengua.
¡Qué delicia de araña!

 

a.d. Freud
Tiene la bella mujer la mirada fija. En el torso desnudo destacan sus pechos firmes y marmóreos. Y su cuerpo, contoneado en un éxtasis visible. Una manta, ligera, no logra ocultar en sus muslos un firme entrecruzamiento de auto estímulo.
La hermosa imagen es un triunfo de la carne sobre la intolerancia. Sus manos ya no pueden recorrer, con ansia, esa protuberancia de entrepierna que lleva su mismo nombre. Por ese hecho fueron cercenadas de raíz en un mandato infame del soberano tribunal de Milo. 

 

ELIZABETH PÉREZ RAMÍREZ

 

Escándalos
Se retiró a sus aposentos en silencio, disfrutando (¡por fin!) de la calma doméstica. Por fortuna, el olor a sangre sí permite dormir.

 

Fuego amigo
Aunque su madre le dijo que no, que Santa Claus no encontraría a su papá en "la bola", él confiaba que aún en plena guerra de Revolución pudiera traerlo, así que rezó con todas sus fuerzas por ello.
El día de Navidad, junto al árbol, en una caja muy bonita y vestido con sus mejores galas, halló el cuerpo frío y rígido de su padre.

 

RUBÉN GARCÍA

 
Fuga
El público escucha hipnotizado en el teatro al aire libre. Los dedos del pianista alcanzaron velocidades fantasmales y en una serie de arpegios que imitaban alas en movimiento, las manos del artista escaparon como colibríes para perderse en la inmensidad del cielo.


Despedida
Estaba sentado en la montaña, sus ojos se bañaban en la corriente del Amazonas. Después fue salmón remontando los rápidos. El sol parecía un coágulo y el cielo mezcló naranjas y violetas. Él volaba sobre la tierra, el mar y los arrecifes.
—Hoy amaneció con una cara de dulzura, observó el enfermero.
—Así son estos pacientes furiosos, poco antes de morir cambian —contestó el psiquiatra.

 

DIANA HERNÁNDEZ MEZA

 
Despedida
Has venido a despedirte de mí: recibo el abrazo fuerte que nos condenará a la ausencia. Estoy allí detrás de la multitud. Tu esposa, inconsolable al pie del féretro, con la mirada perdida, trata de encontrarte. Tus hijas, no menos perturbadas, distraen a la niña que llora por haber perdido al compañero de juegos. Entristecido, el perro echa a correr al infinito. No tengo el valor de acercarme: soy una desconocida que soporta el dolor en el silencio.
Sueño tu muerte. 

 

Tormenta
La tarde se oscurece, la tormenta es inminente. Siento frías en el cuello las primeras gotas de lluvia; maldigo traer ropa tan ligera. Entonces apareciste y sonreí. Caminabas entre la multitud de autos varados. Un beso en la frente bastó para disipar mi enojo y tomados de la mano corrimos hasta el edificio. El camino hasta el cuarto piso quedó marcado por el agua que escurría de nuestras ropas. Una vez frente a la puerta de tu apartamento, mi cuerpo temblaba; no sabía si era debido a la ropa empapada, adherida al cuerpo, o a la incertidumbre de no saber qué pasaría una vez dentro.
Con gran sorpresa vi que el lugar estaba casi vacío: una lámpara y cobertores amontonados sobre la duela señalan el sitio que tal vez corresponda a la recámara. A través de los grandes ventanales, desnudos de cortinas y empañados, eran mudos testigos de la tormenta que poco a poco inundaba la avenida. A cada relámpago, el lugar se iluminaba, dejando entrever nuestras sombras dibujadas sobre el suelo. Una tras otra caían las prendas, humedeciendo el piso de madera antigua.

 

ÓSCAR MARTÍNEZ MOLINA

 
Delirium
En la contracara del disco hay una imagen retro de una chica de los años 50's (la misma década en la que yo nací), tiene un vestido rosa pálido de grandes holanes, está sonriendo y con discreción sostiene entre sus manos una botella de cerveza, ofreciéndola sugestivamente. Los labios son delgados pero sensuales, y la mirada, dirigida totalmente a mí. Mientras escucho la música, la chica retro deja su lugar y se sienta junto a mí, pareciera también escuchar atenta la música. Me exige una cerveza y le paso la que tengo sosteniendo en mi mano, miro su rostro, respondo torpemente a su sonrisa, y lentamente me voy hundiendo en este marasmo en el que tiempo y espacio se van comprimiendo, hablar lento y arrastrado, confusión en los sentidos. Inmensidad y profundidad, lejanía en los recuerdos, ansiedad en el pecho. Un intenso dolor de cabeza, la lengua reseca, los ojos con las pupilas dilatadas, la náusea y el mareo, el temblor fino de mis manos, de mis piernas, de mi cuerpo entero. ¡Nunca más volveré a probar eso!, alcanzo a pensar entre mí. A mi lado el frasco con las pastillas que han rodado por el suelo, y el pozo oscuro por el que lentamente voy desapareciendo. 

 

Reuniones de familiaMEDICOS POR EL ARTE
La reunión de Marta mi mujer, y sus hermanas Beatriz y Sofía, se ha tornado cada vez más incierta. Las voces inicialmente apagadas ahora se han transformado en gritos y vociferaciones. A cual más pretendiendo tomar la palabra o arrebatarla a golpes si es preciso. Detrás de la puerta, atento como debe ser, y llenándome de un extraño nerviosismo, las he escuchado pasar de uno a otro tema. He escuchado también que cada vez más el tono beligerante domina la escena. Calma, calma, digo entre mí.
Sin duda alguna ahora se están refiriendo a mí: es un pendejo, con él no te metas, también tú eres muy pendeja, y mantenido, que no lo metas en esto, me vale madre, mantenido y pendejo, y se lo sostengo en su cara, que respetes mi casa, te la puedes meter por donde te quepa, qué bonita boca, chingas a tu madre aunque sea nuestra, qué poca la tuya, ya te dije que me vale, y con todas las letras: pendejo y pendeja, y no me calles por que sé muchas cosas de ti, yo también tengo guardado lo tuyo, y te las puedo restregar en tu cara, por mí que te mueras, lo mismo para ti, perra...
―Hola, mi amor, ¿cómo estuvo la reunión con tus hermanitas?
―Bien, amor. De hecho, espléndidamente bien... Pudimos sincerarnos y abrir nuestro corazón.

 

HILARIO MARTÍNEZ ARREDONDO

 
Casino
La vida juega con un as bajo la manga; mientras nosotros avanzamos una a una las canicas en el tablero de damas chinas, la muerte nos da jaque con el caballo de Troya.

 

Sueños de juventud a altas horas de la noche
La persecución fue de madrugada, sólo se escuchaba el rechinar de llantas y los disparos. Cuando al fin lo acorralan y consiguen bajarlo del auto, la amenaza del oficial es contundente: De esta no te escapas, Matusalén.

 

J. JONATHAN DE LA CRUZ PACHECO

 
Estoy cansado de mover estos pies sin rumbo
Estoy cansado de mover estos pies sin rumbo,
mirar a lo lejos y observar sólo mis ruinas,
sólo tengo unas ligeras ganas de ti
saber dónde estás,
suponer qué haces,
pero no sé el objeto,
no recuerdo mi edad
ni desde cuándo soy tan viejo,
en mi memoria sólo existe un nombre
con el significado triste y desconocido
duermo con el cansancio
detenido en tu partida
pero no sueño ya contigo,
sonrío tímidamente a mi rostro,
lágrimas secas me pongo para fingir mi felicidad velada,
me vuelvo a levantar para seguir hacía atrás
pero mi olvido es el Señor de este tiempo.

 

Catarsis

Un beso por la mañana cuando despierte
Una fotografía tuya pero sin rostro
Un par de muslos cerca de la victoria
Un sueño que nunca me contaste
Cincuenta y ocho imágenes cimentadas en mi cabeza

Incertidumbre, zozobra
miedo, circunstancias
frío, calor, valemadrismo
catarsis, acaso un poco de amistad

No soy un oasis
soy el desierto mismo
No soy una tabla salvavidas
soy el mar en marea alta
No soy una isla
soy todo lo que la rodea

Así nací lo siento.

 

Manolo Pensativo*José Manuel Ortiz Soto (Jerécuaro, Guanajuato, 1965) Médico y escritor. Especializado en Pediatría, en el terreno literario ha incursionado en los principales géneros literarios. Ha publicado entre otros Réplica de viaje, poemario, 2006, Ángeles de barro, 2010. En el género narrativo ha escrito textos sobre todo relacionados con el mcrorrelato. Forma parte de varias antologías; Antología de cuento fantástico Penumbria, Año I (2013), Breve antología de microrrelatos navideños (2010), Cien fictimínimos. Microrrelatario de Ficticia (2012), I Antología Triple C (2012) y Deantología. La logia del microrrelato (2013). Es antólogo de El libro de los seres no imaginarios. Minibichario (Ficticia Editorial, 2012) y, con Fernando Sánchez Clelo, de Alebrije de palabras: Escritores mexicanos en breve (BUAP, 2013). Escritor e investigador autodidacta ha tomado talleres de narrativa con Agustín Cadena y Alberto Chimal, de poesía con Marco Fonz y de minificción en la Marina de Ficticia. Algunos de sus textos han sido premiados en convocatorias del género. Otros textos suyos pueden ser leídos en Arca Ficticia, Círculo de Poesía, en la revista A contrapalabra (septiembre y diciembre 2010), La Jornada Semanal y Extra de La Laguna. También es autor de letra y música de canciones y administra los blogs Ángeles de barro (poesía), Antología virtual de minificción mexicana, Cuervos para tus ojos (minificción), Un pingüino rojo (narrativa y poesía para niños) y Médicos mexicanos por la cultura y el arte.