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Carlos Enrique Saldivar 2

 

    LOS MUNDOS DE BENJAMÍN ROMÁN ABRAM: PRÓLOGO AL LIBRO EN ENVASE PEQUEÑO

CARLOS ENRIQUE SALDIVAR

 

Es de esos autores que, una vez leídos, es imposible dejar de lado. Uno nota la gran calidad de sus trabajos, apunta mental o escrituralmente su nombre y empieza a seguir aquello que concibe. Lo suyo es la poesía, el cuento corto y el microrrelato, sí, esa extraordinaria modalidad literaria que ahora último se ha promovido de forma efectiva en los medios digitales. Además, observamos que ha encontrado su estilo personal, acoplado de manera sapiente a los mecanismos tecnológicos del nuevo siglo; así ingresa por los fabulosos terrenos de la literatura fantástica, corriente por la cual ya habían circulado (algunos siguen haciéndolo) grandes exponentes nacionales como Clemente Palma, Abraham Valdelomar, Héctor Velarde, Juan Rivera Saavedra, José B. Adolph, Adriana Alarco de Zadra, José Güich Rodríguez, Daniel Salvo, entre otros.
Acerca de En envase pequeño, ya había tenido la oportunidad de leer una parte de los relatos, bien fuera porque el autor los compartió conmigo o a causa de que los difundió mediante la Internet. Muchos de los textos de este libro han sido acogidos en plataformas importantes, ya sean blogs y webs de prestigio, fanzines, revistas, selecciones y antologías. Eso certifica su calidad; además sus trabajos han obtenido la simpatía de receptores y comentaristas literarios. El volumen presenta un estilo directo. Su lectura es rápida, la prosa brevísima; consigue un resultado demoledor y catártico. Incluye grandes historias de ciencia ficción. Al escritor le preocupa el qué contar, antes que el cómo; este método es apropiado para definir el tipo de relato que ha sido la opción predominante, uno de ideas, sepamos que la ciencia ficción es un género de ideas y aquellas, de las cuales el autor de este libro hace gala, son brillantes. También hay memorables textos de fantasía y horror. Se halla dividido en tres secciones: Ciencia Ficción, Fantasía y Horror; distribución oportuna pues nos brinda tres géneros, intenciones, modos artísticos distintos.
En tanto la primera parte se dedica a sorprender al lector mediante el mecanismo lúdico de los planteamientos, teorizaciones y extrapolaciones, la segunda apunta a conmover y fascinar, y la tercera a perturbar y remover las fibras más sensitivas.
En la primera sección, la más amplia, encontramos textos en verdad lúcidos como «El editor maravilloso», donde se describe sagazmente una distopía, igualmente tenemos «El gran ordenador», donde se desarrolla el tema de la divinización de la máquina con derivaciones trágicas. Los temas en esta parte son variados: el robot, la desaparición de la raza humana, el reinicio de la civilización terrestre, el mutante, el viaje en el tiempo, la realidad virtual, entre otros tópicos; de este modo podemos inferir con toda seguridad que nos hallamos delante de un corpus complejo, desde donde se hace crítica social y humana.
Gratamente notamos, con la segunda sección, que se mueve muy bien en los terrenos del relato fantástico, vertiente discursiva donde un elemento o fenómeno imposible se hace presente. Por ejemplo, en «Error», vemos el tema de la transmutación de un hombre en animal, mediante un procedimiento alquímico; el desenlace es funesto. El autor maneja en forma adecuada la ironía y el silencio, dos herramientas primordiales de cuento brevísimo, y de igual forma desarrolla conclusiones inesperadas e infaustas para los protagonistas, además, incursiona en el humor negro y lo dosifica junto a ciertas atmósferas siniestras, logrando un efecto unitario que se vislumbra contundente. Otro texto sobresaliente es «Así se solucionan las cosas», en el cual se hace presente otra vez un discurso implícito que encierra una crítica a las instituciones. Una vez más queda demostrado que la literatura fantástica puede ser un excepcional mecanismo de pensamiento crítico; por supuesto, el lector asume con naturalidad el discurso apreciativo del autor, las estructuras que se han usado para la fortificación de este son poderosas.
En la tercera y última sección encontramos inspiraciones realistas, lo extraño y horror fantástico. Si en las otras secciones no se dejó de lado al hombre lobo y los vampiros, tampoco se rehúye a los zombis y, sin necesidad de entrar en truculentas descripciones de los mismos, los usa con acierto, como alegoría de los grandes temas de nuestro tiempo, las enfermedades devastadoras, los nefastos conflictos políticos, demasiada confianza en la tecnología, entre otros. En otras ficciones se decanta por los cuentos de misterio, como por ejemplo, «Naturaleza sin máscaras», relato donde vuelve a aparecer ese humor ligado a lo fatídico. En «Despedida», insólita ficción que guarda una complejidad deliciosa, podemos notar de nuevo esa armonía entre inicio cotidiano y finalización inesperada, que recorre varios textos del volumen. Hay relatos que manifiestan una seriedad que tribula al receptor, aunque el horror no es gráfico ni de mal gusto, sino más intelectual y sugerente.
Román Abram sería entonces un solvente autor de literatura fantástica, representante de interés en la excepcional vertiente literaria peruana de la ciencia ficción y un exponente de la forma discursiva llamada minificción.

*El libro de relatos En Envase Pequeño, puede adquirirse de modo virtual en este enlace: 

 http://www.ruidodefondo.org/publicaciones/publicacion/8/en-envase-pequeno

Lima, mayo de 2014

 

*Carlos Enrique Saldivar (Lima, 1982). Es director de la revista impresa Argonautas y del fanzine físico El Horla. Es miembro del comité editorial del fanzine virtual Agujero Negro, publicaciones que están dedicadas a la Literatura Fantástica. Es director del fanzine impreso Minúsculo al Cubo, dedicado a la ficción brevísima. Ha sido finalista de los Premios Andrómeda de Ficción Especulativa 2011, en la categoría: relato. Ha sido finalista del I Concurso de Microficciones, organizado por el grupo Abducidores de Textos. Ha sido finalista del Primer concurso de cuento de terror de la Sociedad Histórica Peruana Lovecraft. Ha publicado los libros de cuentos Historias de ciencia ficción (2008), Horizontes de fantasía (2010) y el relato El otro engendro (2012). Compiló la selección Nido de cuervos: cuentos peruanos de terror y suspenso (2011).