DINO CAMPANA: EL POETA MÁS CRÍTICO

 

Carlos Vitale

 

PORTADA VITALE

 

 

Estamos en el verano de 1914. Ha estallado la Primera Guerra Mundial y un poeta italiano merodea entre las mesas de los cafés de moda de Florencia, el "Paszkoswki" y el "Giubbe Rose", a cuyas tertulias con artistas y literatos había asistido a menudo, vendiendo a los parroquianos un libro que acaba de costearse en la imprenta de Bruno Ravagli y que, para fastidiar a sus conciudadanos, exaltados por la retórica patriótica, ha puesto bajo la advocación de Guillermo II, rey de Prusia y emperador de Alemania. Añadiendo, para colmo, el siguiente subtítulo en alemán: "La tragedia del último germano en Italia". Se trata, claro, de Dino Campana y de los Cantos órficos, una de las cumbres de la poesía italiana del siglo XX. Aparte de la incuestionable calidad de la obra, no son la autoedición ni el trapicheo lo más destacable de esta incierta comercialización con la que el autor pretendía recuperar, por lo menos en parte, su inversión.
Pero tal vez nos estemos precipitando. Sería mejor caracterizar un poco al protagonista: Dino Campana nació en Marradi (Toscana) el 20 de agosto de 1885 y murió en el hospital psiquiátrico de Castel Pulci, en San Martino la Palma (Florencia), el 1 de marzo de 1932, con toda probabilidad debido a una infección contraída al saltar, en un intento de fuga, los alambres de espino que rodeaban el manicomio. De acuerdo con las declaraciones de su padre, ya en la adolescencia Dino había manifestado "una impulsividad brutal, morbosa, en familia y especialmente con su madre".
Antes de los 30 años Campana ha conocido, por tanto, toda clase de sanatorios y prisiones, ha vagabundeado por Europa y América, y ha escrito y vuelto a escribir, obsesivamente, un único libro, El más largo día, cuyo núcleo fundamental da por terminado en 1913. Entonces recorre a pie los aproximadamente 60 kilómetros que separan Marradi de Florencia, con el propósito de someter el manuscrito a los directores de la revista "Lacerba", Ardengo Soffici y Giovanni Papini, con la esperanza de que publicaran algunas de sus poesías. Visto lo que ocurrirá a continuación quizá no esté de más aclarar que El más largo día era literalmente un manuscrito, no existía copia alguna de él. En efecto: Soffici lo pierde en una mudanza. Cuando Campana exige su devolución, no tiene más remedio que pedirle tiempo para procurar localizarlo. Cosa que, por otra parte, no sucederá hasta 1971, en que será encontrado por casualidad por la viuda de Soffici.
La desaparición de la obra en la que había trabajado durante 10 años provocó una profunda crisis en la inestable salud mental de Campana, que se vio obligado a reconstruirla, ahora con el título de Cantos órficos, en parte de memoria y en parte gracias a las notas y versiones previas que había conservado. Según relata el jefe de la oficina del Registro Civil de Marradi, Campana se presentaba cada mañana y, "sin preocuparse de si las disposiciones lo permitían, ordenaba a mi mecanógrafo que escribiera a máquina los versos que él dictaba de los apuntes tomados en trocitos de papel de estraza, que sacaba de los bolsillos de su chaqueta".
De ahí a llevar el original a Ravagli y a distribuir las copias por los bares de Florencia, donde hemos dejado a Campana, hay un solo paso. El poeta estaba resignado, sí, a vender el libro, aunque no a vendérselo a cualquiera. Empujado por su talante antiburgués y contestatario, Campana juzgaba a sus posibles lectores y arrancaba, sin ningún recato, ante la mirada atónita del comprador, las páginas que en su opinión éste no estaba capacitado para entender: "¡De esto, no comprenderías nada!". Una persona sencilla, ni lista ni tonta, recibía acaso el volumen entero, ¡pero ni hablar de su firma! En cambio, si alguien era considerado simpático o inteligente, podía acceder al honor de obtener el texto completo, y hasta su dedicatoria. Cuenta la leyenda que al futurista Marinetti sólo le entregó las tapas, la portada y el índice.

 

DOS POEMAS DE DINO CAMPANA

 

LA QUIMERA

 

No sé si entre rocas tu pálido
Rostro se me apareció, o sonrisa
De lejanías ignoradas
Fuiste, inclinada la ebúrnea
Frente fulgente, oh joven
Hermana de la Gioconda:
Oh de las primaveras
Apagadas por tus míticas palideces
Oh Reina, oh Reina adolescente:
Mas por tu ignoto poema
De voluptuosidad y dolor
Música muchacha exangüe,
Marcado con una línea de sangre
En el círculo de los labios sinuosos,
Reina de la melodía:
Mas por la virgen cabeza
Reclinada, yo, poeta nocturno
Velé las vívidas estrellas en los piélagos del cielo,
Yo por tu dulce misterio
Yo por tu devenir taciturno.
No sé si la pálida llama
De los cabellos fue el vivo
Signo de su palidez,
No sé si fue un dulce vapor,
Dulce sobre mi dolor,
Sonrisa de un rostro nocturno:
Miro las blancas rocas, los mudos manantiales de los vientos
Y la inmovilidad de los firmamentos
Y los henchidos arroyos que van llorando
Y las sombras del trabajo humano encorvadas allá en las gélidas colinas
Y aún por tiernos cielos lejanas y claras sombras fluyentes
Y aún te llamo, te llamo Quimera.

 

BUENOS AIRES

 

El buque avanza lentamente
Entre la niebla gris de la mañana
Sobre el agua amarilla de un mar fluvial
Aparece la ciudad gris y velada.
Se entra en un puerto extraño. Los emigrantes
Enloquecen y se enfurecen agolpándose
En la áspera ebriedad de la inminente lucha.
Desde un grupo de italianos vestido
De manera ridícula, a la moda
Bonaerense, arrojan naranjas
A los paisanos alterados y vociferantes.
Un muchacho de porte ligerísimo
Prole de libertad, pronto a lanzarse
Los mira con las manos en la faja
Multicolor y esboza un saludo.

 

 

De: Carlos Vitale, El poeta más crítico y otros poetas italianos (Emboscall Editorial, colección El taller de poesía, Barcelona, 2014)
Semblanzas sobre la vida y milagros de algunos de los más importantes poetas italianos del siglo XX, junto a la traducción bilingüe de varias de sus poesías más representativas
Edición electrónica a la venta en www.amazon.es y www.amazon.com 

 

 

 

 Carlos VitaleCarlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha publicado Unidad de lugar (Candaya, Barcelona, 2004), Descortesía del suicida (Candaya, Barcelona, 2008), Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel•la, Bellcaire d'Empordà, 2013), Fuera de casa (La Garúa, Barcelona, 2014) y El poeta más crítico y otros poetas italianos (Emboscall Editorial, colección El taller de poesía, Barcelona, 2014). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción "Ultimo Novecento", 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción "Ángel Crespo", 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Umberto Saba (Premio de Traducción "Val di Comino", 2004), Giuseppe Napolitano, Sandro Penna, Mario Luzi, Antonella Anedda, Joan Vinyoli, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia. Reside en Barcelona desde 1981. Está presente en Facebook.