Alejandra Nallim 

     La poesía-crónica de Groppa:

    ¿Un género menor?

Alejandra Nallim (UNJu- IES 9)

Yo anduve por tus calles como docto cronista
Que cubrió tus cornisas, cual aquella florista
Pastando sus tinajas, silenciosa y ausente'
(Groppa: Casa de estar)

'yo seré nada más que lo cantado'

(Groppa: En el tiempo labrador)

 

 

 

 1- UN MURMULLO DE OJOS: LA CRÓNICA ¿GÉNERO FRONTERIZO, ANFIBIO, CAMALEÓNICO, PALIMPSÉSTICO, MENOR?


El tránsito del siglo XX a la nueva centuria augura la vitalidad de la crónica que sigue vigente con gran proyección en las variantes genéricas, ya Rodríguez Juliá aseguraba que nunca desaparecerá porque ésta expone hechos que describen la noción de tiempo. Es decir, estamos ante una escritura de la memoria que reposiciona desde otros parámetros contextuales -la posdictadura y la globalización- la emergencia del testimonio de la violencia y el dolor de los años del terror; pero también la crisis de las subjetividades. Nuevas referencias que dan origen a "la era del testigo" según Anette Wieviorka (1998) y "el estallido de la memoria" (2002) según Andreas Huyssen.
La crónica en tanto mixtura estética y ética apela a una cultura crítica que impide la reincidencia de la violencia, pero principalmente experimenta los quiebres de la representación cuando los relatos sobre la referencia presente, se vuelven materia poética. Clifford Geertz planteaba que vivimos una refiguración del pensamiento social: "Lo que estamos viendo no es simplemente otro trazado del mapa cultural [...] sino una alteración de los principios mismos del mapeado" (1980: 63) que hizo eclosión en la concepción iluminista del pensamiento, en tanto visión totalizadora, y ofreció en consecuencia, una cartografía de fragmentaciones, heterogeneidades y voces subalternas como dispositivos entretejidos en la malla discursiva de la crónica. 


 La precariedad del instante, la perennidad de lo mínimo


Por el alto grado de adaptabilidad hacia los cambios cotidianos, por la perspectiva hacia lo efímero y a la velocidad perceptiva, la crónica según Jezreel Salazar es un género "escurridizo" y al mismo tiempo un género prototípico de la modernidad, una escritura siempre moderna, capaz de provocar y desmontar los esquemas conservadores de la cultura 'letrada'.
Si bien es amante de la presentificación no se ofrece como una escritura desnuda de perdurabilidad, he aquí la complejidad y riqueza de su procedimiento porque a partir de lo transitorio busca lo trascendente, aunque focalice el instante, siempre se proyecta hacia lo eterno. Amasija principalmente la hechura del tiempo, juega con sus hilos que aparentan ser fugaces; sin embargo tejen lo perdurable como afirmaba Baudelaire. Lo fugitivo traza lo inmutable y "El cronista es, como pedía Baudelaire del artista moderno, un enamorado del presente, un instaurador de lo fugaz en la eternidad"


 Discurso provisional, subjetivo y transgresor

 
Si las verdades se debilitan ante la versión intimista y subjetiva del conocimiento, al desplazar la información del referente a una escritura del yo o un nosotros, la crónica cumplirá con esa 'rareza', irregular y grotesca combinación. La marca de incompletud frente a las pretendidas objetividades de la historiografía y la trascendencia artística de los géneros literarios, problematizan su autonomía.
Precisamente allí recae la virulencia de la indefinición o 'sobredefinición' de este género que lucha con las etiquetas reduccionistas y se erige con un formato transgresor al hacer gala de su hibridez y metamorfosis. Como bicho camaleónico se dispara por todos los géneros fisurando la voz hegemónica del relato e inaugurando la polifonía y heteroglosia popular de los pueblos.
Como afirma Hayden White:
La crónica a menudo parece desear querer contar una historia, aspira a la narratividad, pero característicamente no lo consigue [...] la crónica suele caracterizarse por el fracaso en conseguir el cierre narrativo. Más que concluir la historia suele terminarla simplemente. Empieza a contarla pero se quiebra in media res, en el propio presente del autor de la crónica; deja las cosas sin resolver o, más bien, las deja sin resolver de forma similar a la historia (c1987: 21).
Lo que para White sería una falla de la crónica o su anomalía, para otros como Mabel Piccini (1997: 255) triunfa en su capacidad inclusora de los textos de la cultura, arribamos de este modo a un discurso sin clausura y límites. Quebrantar los moldes consagrados y violentar su propia legalidad ya en una objetividad subjetivada; ya en una realidad empírica en cruce con la memoria intimista; ya en la mirada de un observador ajeno que se descubre y desdobla en un yo autobiográfico, sintetizan su potencia artística.


Escritura fronteriza: de la calle a la política


Al ubicarse en las aristas urbanas, ejercita la palabra como ciudadano del dominio público, participa en la escena cotidiana y se torna discurso activista en el escenario político, éstos serán los territorios de transitabilidad de la crónica, en ella se tensa el espacio público y privado.
En ella combaten las ideologías del espacio social desde la corrientes económicas, las lógicas del mercado, las epistemes, los artefactos mediáticos y los cuadros de cultura viviente, en síntesis, la crónica traduce la subjetividad urbana que emerge desde su anonimato, desde la muchedumbre, pero también de los excluidos de esa cuadrícula pública, aquellos desclasados, negados por el logos o las comunidades vaciadas de discurso que ahora cobran densidad, ganan textura, conciencia dialógica y posición contestataria ante los discursos autocráticos. La crónica por lo tanto, sutura los fragmentos, los restos, las estrías de una sociedad des-cosida, corrompida y reconfigura el puzzle de una patria desportillada.
Frente al relato del poder y su máquina de ficciones, la crónica se presenta como un relato subversivo que expresa el testimonio de la "verdad borrada" (Salazar) por tal suerte opera desde los intersticios como escritura alternativa y contra-hegemónica. Reposicionar la memoria, apelar a la contramemoria, iluminar otras memorias silenciadas de la nación y recuperar la memoria perdida embragan la trama política del pasado como resistencia al olvido y apertura a la democratización de la palabra.


Al margen del canon (mestiza- bastarda- fronteriza)


La crónica también quedó descentrada del linaje occidental, su carácter netamente latinoamericano la hace acreedora de su entidad mestiza: el testimonio, los ecos radiales, la historiografía, el chisme, la etnografía, la prensa, los hilos del pasado familiar, los mitos y relatos orales, la entrevista, la oralidad callejera entre otras discursividades, parecen identificarla como la hija bastarda de la literatura, o la cenicienta de la poesía y la novela; sin embargo Monsiváis afirma:


Ni el enorme prestigio de la poesía, ni la seducción omnipresente de la novela, son explicaciones suficientes del desdén casi absoluto por un género tan importante en las relaciones entre literatura y sociedad, entre historia y vida cotidiana, entre lector y formación del gusto literario, entre información y amenidad, entre testimonio y materia prima de la ficción, entre periodismo y proyecto de nación. (Monsiváis, 1987b: 753).


Escritura signada por el prejuicio de una escasa producción artística, sin atributos estéticos ante su condición factual e impronta no-ficcional; ´pero lo meritorio recae en que si bien nace de un universo tangible, no abandona los artificios de una 'verdad simbólica'. Ya los derroteros de la crónica lo demostraron desde el sustrato de la mitología, el Génesis, los cronistas de Indias, y los renovadores del género en América Latina como Darío, Monsiváis, Lemebel y por qué no nuestro Néstor Leandro Groppa quienes hicieron de la hibridez y de la vida cotidiana otro modo de hacer literatura.
En este sentido desacralizamos la noción anacrónica y elitista de seguir hablando hoy en pleno siglo XXI de 'géneros menores' o de 'buena o mala literatura', cuando sabemos que la literatura a partir del siglo XX ha convalidado las ficciones en cruce con el arte popular, los medios masivos, los lenguajes artísticos en tanto espacio de las voces populares, de los objetos de consumo, como así también tópicos y retóricas que movilizaron los estandartes de la literatura contemporánea, en sintonía con la democratización del arte.
Las fronteras entre lo que se considera cultura popular y cultura elevada son desconsideradas por el cronista como válidas para la interpretación de la realidad. Su proyecto apunta a romper con el tipo de rigideces del campo cultural que promueven un pensamiento excluyente y de algún modo refuerzan los controles ejercidos por las clases dominantes. Lo anterior supone pensar el campo cultural no como un sistema estático, regido por dicotomías aparentemente simétricas (lo culto/ lo vulgar, pureza/impureza, alta cultura/ baja cultura), sino por una dinámica continua que permite una mirada capaz de atender fenómenos transitorios, múltiples o híbridos.
De este modo, podemos comprender la naturaleza mestiza de la crónica -por ello la mezcla, la hibridez- como paradójica indefinición al no ser incluida en ningún género como sostiene Rotker. También es posible abordarla desde la categoría 'paraguas' porque en ella co-habitan y habilitan a todas las variedades discursivas, e incluso ubicarla en la sobredefinición ante tantas adhesiones y metamorfosis.


2- LA POESÍA-CRÓNICA DE NÉSTOR GROPPA
Poesía-crónica. Poeta y cronista sensible de la ciudad

 
Si concebimos que la literatura es una práctica social, "el proceso y el resultado de la composición formal dentro de las propiedades formales y sociales del lenguaje" al decir de Williams (60), dicha discursividad revela la mezcla inestable de los ecos populares y promueve la apropiación de contextos próximos y lejanos, en consecuencia todo texto 'huele a contexto' como sostiene Pampa Arán y por lo tanto nunca la elección genérica es neutral.
"La mirada es un acto social. Un maestro del conocimiento lo es, porque se ejercita en el arte de mirar" afirma Alberto Tasso, en este sentido Groppa es un ojo que desnuda y apropia de los saberes cotidianos que enriquece el capital simbólico como artista, maestro, periodista. Esta competencia socio-cultural engrosa la enciclopedia de la vida cotidiana de los barrios, las ferias, los cafés, en donde se debate el milagro de la esperanza y las tragedias diarias. Por ello, sus textos son poesías cronicadas o crónicas líricas donde el lenguaje literario se inscribe en la zona intersticial con otros discursos sociales como el periodístico, la plástica, la fotografía, y hasta podríamos anunciar la cercanía con la antropología y la sociología, en su afán de focalizar la etnografía del tejido social y la topografía de la ciudad de San Salvador de Jujuy como materia poética.
También sus crónicas-memorias son el mejor exponente de una estética y ética que compromete la lucha del hombre, por eso en sus poemas se aferra al tiempo, se erige en obrador del hombre en su tierra, en donde "la vida de Jujuy, en efecto, expuesta en sus dramas cotidianos, respira en estos versos a todo pulmón", pero sobre todo se posiciona como obrador del tiempo y del lenguaje.
Pasear como un flaneur, pensar la cultura sumergida en los espacios urbanos, la multitud, el mundo de los objetos y de los sujetos-mercancías como exposiciones del espectáculo capitalista, hacen del poeta, un cronista. La presencia genérica de la crónica manifiesta en el collage de imágenes, de fotografías de sujetos sociales y objetos de la cultura, refractan una visión abigarrada o de flashes de la propia cotidianeidad urbana. El predominio de la oralidad se materializa en el uso de coloquialismo, fragmentación, murmullo callejero, lenguaje panfletario, que se traducen en los dispositivos retóricos de una 'retórica del paseo' según Julio Ramos. Este pasaje de texturas diversas permitirá recuperar atmósferas, reconstruir poéticamente el espacio social, en definitiva, activar la memoria.
La poesía, piel sensible del mundo, se alimenta de la discursividad social manifiesta en los avisos publicitarios, en las tandas radiales, en los vendedores ambulantes, como en los grafitis, los carteles comerciales y pizarrones de almacén. Una poesía del mercado, economía pública con la que se convive día a día.


Tanda comercial
Cuando se habla de poesía
( ¡no pase por ignorante, señor!)
Todos carraspean y empaquetan no sé qué
Melancólicos y serios. Tosen. Blanquean
su ignorancia como si les interesaría de verdad.
Poesía. Poesía
¡consuma siempre poesía fresca!
.............................................
Cada mañana sea usted mismo su puema. Haga
Usted mismo. Solito, el puema. Cada mañana.
                                       (Volverá el mar y se irá...como entonces, 2007)

 
Por tal razón, su escritura se hibrida con la oralidad cotidiana, el presente callejero y el reencuentro colectivo del canto social. Prevalece el reinado de la imagen y el habla común, sin tecnicismos ni lenguaje figurado; sin embargo en el arte de la claridad explota la polisemia de la percepción cotidiana, en donde otros poetas posan los ojos pero obturan la mirada.


Poeta se ofrece
( con referencias)

Hace versos sencillos
Arregla verso deshechos, o corridos
Y camperas (la poesía)
También cola adjetivos vidriados (con garantía)
...............................................................
Poeta sin máster
No confundir con otro Dr. en Literatura, ni licenciado, ni
filólogo, ni lingüista. Respeta la tecnocracia literaria
..........................................................................
Poeta solamente licenciado en
"gramática de los sentimientos"
No enseña a leer
Pero está en contacto con la Empresa Takara
Que interpreta las emociones de los perritos
.............................................................

 

En esta acumulación visual de sobredosis de objetos Groppa ejercita la mirada hacia la periferia, fotografía la estampa de la vulnerabilidad, traquetea por los bordes de la ciudad y en este sentido visibiliza las zonas interiores de las fronteras urbanas.


Memoria identitaria- Fronteras escriturarias y Escrituras de las fronteras


Las fronteras urbanas diseñan a su vez una zona interior, llena de percepciones, por ello es el propio cuerpo el que registra las memorias, frontera de mediación biopolítica entre el afuera y el adentro de la ciudad.
Osvaldo Aguirre postula que la eficacia de la lírica de Groppa es la captación de lo mínimo y lo carente, en apariencia, de historia cotidiana pero que remite siempre a la creación universal. "En sus textos lo infinitamente pequeño, el poema, y lo infinitamente grande, el universo, están en pie de igualdad", (2006:14)
En este sentido, el poeta debería asumir la tarea del labrador, del campesino "Yo no sé qué pasaría en literatura el día en que los campesinos llegaran en masa al fenómeno poético", (25) porque toda la ciencia natural está en ellos. Allí con el silencio, la soledad, la contemplación, esto que Kusch hablaba sobre el 'estar siendo'. La poesía no es para Groppa sólo aligerar el polvillo de las alas en las mariposas...es también la dureza y diversidad del vivir, "del estar". Por ello señala que "A nuestros poetas habría que obligarlos a tomar una pala" porque "El trabajo manual –especialmente el campesino- purifica más que demasiadas lecturas. Desintelectualiza" (Castro y Aguirre: entrevista a Groppa, 2006), así deja en claro los diferentes niveles y planos de actuación social de la función autor.


"Y siente que los poetas no inventaron
Nada.
Los poetas contaron la historia real y cierta
De las cosas.
Los poetas, con otros, inventariaron el mundo.
Son los que continúan el balance
Sensible..." ('Los mejores deseos' en Trópico Huacalera)

 

El poeta-cronista atestigua como veedor que tiene la sencilla y compleja función de mirar, registrar, tomar nota (de allí su libretita), de abrir las compuertas de sus oídos para almacenar y luego seleccionar, combinar y representar sinecdóquicamente los múltiples signos/sentidos de la realidad. En Trópico de Huacalera, D. G. Helder dijo: "La increíble cantidad de series enumerativas de Groppa amenazan con nombrarlo todo. Jujuy aparece, por efecto de esta proliferación, como un catálogo virtualmente infinito de formas y nombres del tiempo". Espacio dialéctico de condensación y de mixtura periodística-estética en la que se destaca el dominio de la orfebrería del lenguaje sobre la densidad informativa.
Uno de los textos emblemáticos de esta construcción poética es el texto 'Las bombas' -metonimia paródica de San Salvador como la ciudad-estruendo- proliferan al estilo de una plaga en todas sus variantes:
*Las de estruendo que los negocios venden
*La del triunfo deportivo con el Lobo jujeño en su exitosa campaña en la Liga A nacional
*Tradiciones milenarias y fiestas tradicionales: Enero Tilcareño, el Takin Tusum, el carnaval
*Las celebraciones religiosas: Urkupiña, Río Blanco, Niño Jesús
*Fiestas estudiantiles: como la Fiesta nacional de los estudiantes
*La de los tabacaleros para espantar granizo
*Las familiares y sociales como las fiestas de fin de año
*La de los políticos: "bombas porque no pagan y bombas porque pagan"

Con ellas se testimonia la cultura del malestar, finalidad de la crónica en tanto estética de la transgresión. El pasaje al nuevo siglo diseña la 'nueva sintaxis' de una escritura semiótica, una prosa/poesía plástica. Esta relación ambivalente revela el contacto fronterizo e irregular de semiosferas culturales que conviven en la cuadrícula urbana; la verdad provisoria de saberes desmontables, y la representación de una realidad marcada y 'aturdida' por la violencia socio-política.

En síntesis, las crónicas sensibles de Groppa -como él solía llamar a sus poesías- son correas de transmisión cultural entre la historia de la sociedad y la historia de la lengua, las que revelan las huellas de un sujeto situado y apelan a una proyección polifónica en la memoria social.

Precisamente por ser el cronista sensible de la ciudad de San Salvador de Jujuy, poeta de la calle, labrador del tiempo, mirador y voceador de su gente, se proclama como un clásico moderno, porque vitaliza el campo literario de los poetas del nuevo milenio con una literatura del presente y una estética/ética de la memoria. Funda la poesía social y política de la ciudad, nutrida de murmullos orales, retazos de vida, microhistorias hilachas y voces heteroglósicas de una provincia de las bombas, de un norte impío y de una patria saqueada.

 

MARÍA ALEJANDRA NALLIM Nació en el Ingenio "La Esperanza" en 1967 y reside en la ciudad de San Pedro de Jujuy. Es Profesora en Letras, Facultad de Filosofía y Letras. UNT, Licenciada en Letras, por la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Jujuy y Doctora en Letras por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Tucumán Ha aprobado el Posdoctorado- CEA- Universidad Nacional de Córdoba, ciclo 2012.

Se desempeñó desde 1990 como docente en el nivel Medio y Superior No Universitario en las carreras: Profesorado de Lengua y Literatura, Profesorado de Educación Inicial y Trabajo Social. Actualmente está a cargo de las cátedras de Literatura argentina, Literatura argentina del NOA en el IES N° 9 de San Pedro de Jujuy. A partir de 1999 ingresa como docente a la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales (UNJu), y desde el 2004 es Docente Adjunta Exclusiva en las cátedras de Literatura Argentina I y II con extensión al Seminario de Literatura del NOA, en el ciclo superior de la Licenciatura en Letras. Participó como investigadora en Proyectos de investigación de la Secter y desde el 2010 dirige y co-dirige Proyectos de Investigación sobre la Cartografía literaria, crítica, cultural y teatral en Jujuy desde la dictadura hasta el siglo XXI. Fue Coordinadora del Departamento de Capacitación, Actualización y Perfeccionamiento del I.F.D.C. N° 9, por el periodo 2005-2009, fue responsable de los Lineamientos Curriculares de la Provincia en el Área Lengua de los IFD por la Provincia de Jujuy y ha integrado equipos nacionales (INFD-SPU) como referente del área Literatura. Ha participado en numerosos eventos académicos, reuniones científicas, cursos de capacitación y talleres de extensión sobre la literatura argentina y regional. Tiene publicados diversos trabajos científicos en revistas especializadas y actas de congresos nacionales y del extranjero.

 

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