Alberto Sanchez Argüello

 

 BREVÍSIMO RECORRIDO SOBRE LA MINIFICCIÓN NICARAGÜENSE

Alberto Sánchez Argüello

 

Inicio este breve artículo advirtiendo que el nombre asignado a este huidizo género de la narrativa hiperbreve es un dolor de cabeza. Se ha repetido hasta la saciedad que no existe unanimidad para nombrarlo, siendo los tres términos más comunes minificción (Lauro Zavala), minicuento (Violeta Rojo) y microrrelato (Dolores Koch). Para efectos de este texto usaremos principalmente el primero, aunque haremos mención a los otros de acuerdo a la cita que corresponda.

Según Irene Andrés-Suárez, una minificción –ella usa el término microrrelato- es « un texto literario en prosa, articulado en torno a dos principios básicos: hiperbrevedad y narratividad». Además, el texto debe narrar una historia. Sobre su extensión aunque no exista un consenso definitivo, Lauro Zavala de México –uno de los académicos más respetados del género- propone: «el espacio de una página puede ser suficiente, paradójicamente, para lograr la mayor complejidad literaria, la mayor capacidad de evocación y la disolución del proyecto romántico de la cultura, según el cual sólo algunos textos con determinadas características (necesariamente a partir de una extensión mínima) son dignos de acceder al espacio privilegiado de la literatura». 

Una característica que destaca en la minificción es su naturaleza elíptica, especialmente importante en un género en el que lo que se sugiere y presupone tiene un peso mayor que lo que se dice o enseña. Por otro lado, al escritor de minificciones lo que le importa –según Andrés-Suárez- no es el desarrollo del conflicto, «sino el momento climático de la historia del protagonista», lo que implica una fuerte tensión narrativa. Eso obliga a una enorme capacidad de síntesis que, unida a la característica elíptica de los microrrelatos anteriormente aludida, requiere la colaboración de un lector modelo como el que menciona Umberto Eco en su ensayo "Lector in Fabula" de 1987, utilizando el bagaje cultural del lector y lectora, así como su capacidad imaginativa-evocativa.

De acuerdo a Jazmín González Cruz, muchos precursores de los estudios sobre la minificción señalan el origen de esta forma narrativa en el Modernismo. En Rubén Darío se puede reconocer la influencia del "poema en prosa" baudeleriano y la parábola. También Julio Torri escribió poemas en prosa muy similares a las minificciones, y Leopoldo Lugones, narraciones brevísimas en tono de parodia. José Maria Merino lo explica muy bien: «Es a partir del simbolismo y el modernismo. En lengua española el papel de Rubén Darío y Julio Torri es fundamental, son los primeros experimentadores, por herencia del simbolismo francés. Con sus pequeños poemas en prosa descubrieron que en breve espacio se podía hacer algo inhabitual».

Darío vendría a pertenecer, de acuerdo a Ángel Acosta, a la primera etapa del desarrollo de la minificción, ubicada entre 1880 y 1945 con el modernismo y las vanguardias. Darío aparece mencionado en el "Breve manual para reconocer minicuentos" de Violeta Rojo, en la "Antología del microrrelato español" de Irene Andrés-Suárez, y "El nacimiento de la col" está incluida en "Por favor sea breve", una de las primeras antologías de minificciones, compilada por Clara Obligado para la editorial Páginas de Espuma en el 2001.

Este hallazgo sobre el llamado Príncipe de las Letras nicaragüenses, parece corresponderse con el génesis de la minificción que explica Irene Andrés-Suárez en su "Poligénesis del microrrelato y estatuto genérico": «Tanto si se decanta a partir del poema en prosa como a partir del cuento clásico, el microrrelato como categoría narrativa no es en la actualidad ni lo uno ni lo otro, pues su progresiva reducción textual y su condensación han desencadenado una mutación estructural profunda y un cambio de estatuto genérico llegando a convertirse en una entidad textual autónoma e independiente».

En Nicaragua el escarceo de poetas con la narrativa breve, ha tenido en más de una ocasión la minificción como resultado, comenzando con Darío y continuando con Ernesto Cardenal, Ernesto Mejía Sánchez, Michele Najlis y Hanzel Lacayo, entre otros.

Continuando con la génesis histórica de la minificción propuesta por Ángel Acosta, tenemos una segunda etapa, subdividida en dos fases, una entre 1940 y 1970, y otra entre 1971 y 1998. Acosta explica sobre esta segunda etapa, que las obras: «corresponden más a proyectos experimentales y aislados y quizá en contraposición al Boom de la novela decimonónica y al Boom de la novela hispanoamericana del siglo XX, así como a la exaltación excesiva de la lírica. La minificción quizá responde también a la madurez y exhaustividad del conocimiento cultural acumulado, sintetizado artísticamente y con una clara tendencia a ser intenso y no extenso, como lo menciona De la Serna en "El cuento más corto". Pero creo que responde también a la búsqueda de los cuentistas por encontrar más y mejores formas de ser contundente en un universo de rapidez e instantaneidad. Es pues una insinuación o hasta una provocación para dar fin o mejor dicho descanso a las narraciones extensas, y un mejor comienzo a la fragmentación y síntesis, satirizando el exorbitante mundo del exceso. Es el regreso a la simplicidad, el regreso a las vocales, a la esencia o sustantividad del decir».

En esta etapa Acosta ubica a Juan Aburto (1918-1988), narrador nicaragüense, considerado por su obra como uno de los pioneros del cuento moderno. Aburto Vivió en Managua y se desempeñó como funcionario del Banco Nacional. Como escritor, se relacionó con autores de todas las generaciones literarias posteriores al movimiento de Vanguardia (1927-1932). Su cuentística incorporó el mundo urbano aún en estadio provinciano de la capital, de la Managua de 1920 a 1960. Sus héroes o antihéroes son los gerentes y empleados de bancos, y los acalorados habitantes de las barriadas.

Según Jorge Eduardo Arellano –autor de la primera antología de minificción nicaragüense– Aburto es el fundador de la minificción nicaragüense contemporánea con su obra "El Convivio", una antología de minificciones publicada en 1972.

Marchando contracorriente a la novela y cuento costumbrista de su época, Aburto hizo uso de los ritmos de la fábula y el aforismo, desactivando su tradicional moraleja o reflexión, dotándolas de humor o ironía sutil, características propias de la narrativa postmoderna de la minificción de acuerdo a Lauro Zavala.

Veamos algunos textos de "El convivio", publicados en "El cuento, revista de la imaginación", editada por Edmundo Valadés en México entre 1964 y 1999.

 

EL MALDITO

 

Y luzbel, con un alarido, derrumbándose en el abismo con su dedo ya negro:
—¡Pero dejaré entre los hombres un poeta!...

 

EL REY

 

Para resguardarlos de morir, el Rey ordenó a sus vasallos que cada quien se procurase uno o más alter ego completamente semejantes en vestimenta, físico y costumbres, de suerte que si la muerte viniera se desconcertase con las semejanzas y no supiera llevarse a nadie. Con esto vino a ser un reino de gentes enteramente iguales entre ellas, y si alguien de todos modos fallecía, se trataba el suceso con gran secreto para no cundir la alarma entre los vasallos, que así lo pasaban confiados de no morir jamás; pero por lo mismo se desentendían de las cosas obligadas de sus vidas. Este dulce abandono llegó a ocasionar sin embargo una grande hambre en el reino, que condujo cruelmente a los vasallos a despojarse de sus atuendos que los igualaban a devorarse unos a otros, quedando solitario el Rey, corrido por su fracaso.

 

LA CITA

 

Un hombre sano y feliz siente de pronto un frío de la muerte. Busca cognac, equivoca los frascos, bebe veneno, se tiende a tiempo a fallecer.

 

Después de Aburto, otra autora que pertenece a esta segunda etapa de la minificción nicaragüense es Michele Najlis (1946), poeta, narradora, teóloga nacida en Granada. Fue Presidenta de la Asociación Nicaragüense de Escritoras (ANIDE) y pertenece a la generación literaria de los años 60, junto con Ana Ilce Gómez y Vidaluz Meneses, entre otras.

De ella Jorge Eduardo Arellano expresa «Por su parte, Michèle Najlis era la única narradora incluida en "Minificciones de Nicaragua" con una pieza representativa (Diógenes), perteneciente a "Ars Combinatoria" (1988), primera obra feminista de la literatura nicaragüense. Sus temas eran el desencanto de la revolución, del amor, de la educación; y su propia autora lo concibió como "un descubrimiento de la identidad femenina: no jubiloso, sino lleno de dolor».

"Ars Combinatoria" de Najlis, publicado originalmente como una colección de cuentos y aforismos, hoy por hoy puede ser catalogada como una obra plena de minificciones y textos experimentales, que van más allá de Aburto en la lúdica de su propuesta y la experimentación con la palabra, sumando el uso de la elipsis a las posibilidades narrativas.

Veamos algunos de los textos de "Ars Combinatoria".

 

DIÓGENES

 

Diógenes pasó los largos años que duró su mísera existencia metido dentro de un tonel, buscando un hombre. En el instante preciso de su agonía, reunió con gran dificultad las últimas fuerzas que le quedaban, y alzó nuevamente su lámpara; por primera vez, los ojos del filósofo contemplaron un rostro verdaderamente humano: el de una mujer.

 

LOS ARCÁNGELES GEMELOS

 

Miguel y Luzbel eran dos arcángeles gemelos, tan absolutamente idénticos el uno al otro que, cuando por orden de Dios se trabaron en combate singular, nadie, ni el mismo Dios, pudo saber quién se quedó en el cielo y quién descendió a los infiernos.

 

GÉNESIS

 

El primer día dijo Dios "¡Hágase la luz!". Y ante los ojos asombrados del Señor, nació Rembrandt.

 

PEDAGOGÍA BANCARIA

 

Es una lástima que el profesor pase tanto tiempo en el aula y no logre aprender nada.

 

DE LA JUSTA FAMA QUE SUELEN ADQUIRIR ALGUNOS ESCRITORES NOTABLES

 

Escribió varios libros importantes. Para suerte suya, de sus descendientes y de sus posibles lectores, ninguno pasó a la posteridad.

 

BUROCRACIA II

 

Los maridos son los burócratas del amor.

 

TEORÍA DEL PROCESO

A Franz Kafka

 

Siendo todavía un joven estudiante de Derecho comenzó a profundizarse en la Teoría del Proceso. Cuando cumplió 35 años se había convertido en un repugnante insecto.

 

MENSTRUACIÓN

 

Este es mi cuerpo. Esta es mi sangre.

 

Aburto y Najlis pueden ser considerados como el padre y la madre de la minificción contemporánea nicaragüense. A partir de ellos diversos autores y autoras han experimentado con el género, sin necesariamente nombrarlo o cultivarlo de manera demasiado sistemática.

La tercera etapa de la minificción según Ángel Acosta, implica un desarrollo teórico y creativo, a partir de los años noventa hasta el presente: «Esta etapa es para nosotros la más importante, ya que la producción minificcional está alcanzado madurez (como desarrollo literario especializado entre los escritores) y empieza a popularizarse entre más receptores, que abarca desde el lector convencional hasta el lector universitario. Este último incluye a los futuros filólogos, semiotistas, críticos de arte y comunicólogos. En este momento, los estudios de la minificción son sistemáticos y progresivamente ascendentes. Tal es el caso que hoy contamos con el desarrollo teórico de dicho género literario de manera sui generis en la historia de nuestra lengua y, lo mejor de todo, contamos con proyectos minificcionales no segmentados o esporádicos, sino plenos y englobados como un ejercicio genérico especializado: Para estos escritores, las narraciones breves han dejado de ser esporádicas y casuales (...) En Hispanoamérica, las antologías han contribuido a hacer una teoría, una corriente literaria y una parcial historia de la minificción. Podemos señalar dos puntos importantes en estos trabajos. Por un lado, contribuyen a ver a la minificción desde una perspectiva nacional o regional. Los primeros compendios marcan registros de autores que producen minificciones de manera aislada o esporádica»

En Nicaragua esta etapa significó el estudio del género y la producción de antologías. Podemos decir que está fase está representada por Jorge Eduardo Arellano (1946) nacido en Granada, Historiador de Arte, de las letras y la cultura nicaragüense. Doctor en Filología Hispánica, Documentalista y especializado en Lexicografía Hispanoamericana; y Edgard Escobar Barba (1958-2015) nacido en Managua, funcionario del Banco Central, escritor, facilitador de talleres de poesía y géneros narrativos breves, fundador de grupos literarios, promotor e impulsor cultural.

Minificciones de Nicaragua de Jorge Eduardo Arellano, fue publicada en el 2004, incluyendo a 37 narradores, con 55 textos en total. Entre los escritores incluidos están: Rubén Darío, Apolonio Palazio, José Coronel Urtecho, Pablo Antonio Cuadra, Joaquín Pasos, Enrique Fernández Morales, Juan Aburto, Ernesto Mejía Sánchez, Fernando Silva, Mario Cajina Vega, Henry Rivas, Sergio Ramírez, Hebert Ramírez, Luis Rocha, Francisco Valle, Orlando pastora, Jorge Eduardo Arellano, Félix Navarrete, Carlos Alemán Ocampo, Octavio Robleto, Michele Najlis, Julio Valle Castillo, Félix Xavier Navarrete, Álvaro Gutiérrez, Alejandro Bravo, Pedro Xavier Solís, Edmundo Mendieta, Róger Mendieta Alfaro, Francisco Arellano Oviedo, Mario Urtecho, Nicasio Urbina, Omar d´León, Guillermo Menocal, Róger Fischer, Edgar Escobar Barba, Juan Sobalvarro y Tünnermann Bernheim.

Antología del mini cuento nicaragüense de Escobar Barba, fue publicada en el 2005, presentando 71 autores con 109 obras, estructurados en cultivadores por ser los primeros, legionarios que les siguieron, nuevos cabalgadores por contemporáneos y los emergentes.

«Fue precisamente él quien comenzó a hablar del cuento y del minicuento con propiedad en una cofradía exclusiva de escritores de la misma generación. En las conversaciones que teníamos apuradamente en algunos bares de la capital, mientras nos bebíamos unas cuantas cervezas y degustábamos algunos taquitos mexicanos hechizos, me hablaba con entusiasmo de los cuentistas de México, de las revistas mexicanas especializadas en el minicuento y de la necesidad imperiosa de promover en los escritores nicaragüenses el género narrativo. Es más, propio de su misma ficción, me invitó a ir a México, su segundo país, para presentarme a los pioneros del minicuento. En su cabeza no rondaba ninguna idea ajena al cuento»
                                                                            Los mensajes cifrados de Edgar Escobar Barba
                                                                                             El Nuevo Diario 19 Mayo 2007

 

Escobar Barba fue efectivamente un gran entusiasta de la minificción en Nicaragua, como autor (Miligramos, 2000) realizando convocatorias para concursos y facilitando talleres.

A partir del desarrollo de las redes sociales en el siglo veintiuno, podemos aventurarnos a identificar una nueva etapa de la minificción, aquella asociada al boom de los blogs y la llamada tuiteratura, donde el género narrativo hiper breve se mueve como un pez dentro del agua. Violeta Rojo lo describe muy bien, tanto de las ventajas y desventajas que esto puede traer:

«La minificción tiene el tamaño perfecto para ser leído en pantalla de computadora, de I-Pad, de teléfono móvil o de Blackberry. Eso, unido al auge de las redes sociales: facebook, twitter, blogs, ha ocasionado que estemos inundados, anegados, desbordados, por el aluvión de textos brevísimos que aparecen por doquier; por la cantidad de blogs que como una riada aparecen y desaparecen todos los días, son actualizados, comentados y escritos de una manera tan monumental que para mí es imposible, ni siquiera, estar al día en nuestro propio blog (...) Este estero minificcional, además de abrumador, es también muy interesante, porque incluye nuevas formas (...) La minificción, gracias a la red, se ha convertido en un género conocidísimo, pero también se ha comenzado a tratar como algo que se considera muy fácil de escribir, porque con un poco de gracia y sin mucho esfuerzo algo saldrá. Pero no es sólo el problema de lidiar con los ignaros, sino que ahora desbrozar de esta montaña de textos los que valen la pena se ha convertido para nosotros en una tarea dificilísima. Sobre todo, porque pareciera que este maremágnum hubiera alejado a la minificción de la literatura»
                                                                                           La minificción atrapada en la red.
                                                                                  La escritura mínima banalizada Violeta Rojo Voz y escritura.

                                                                                                         Revista de estudios literarios.
                                                                                                         Nº 22, enero-diciembre 2014.

 

En Nicaragua podríamos marcar un hito relacionado a esta cuarta etapa a partir de del 2012, cuando se juntó un grupo de blogueros(as) tuiteros(as), poetas y narradores nicaragüenses, casi todos menores de treinta años, y formaron un grupo sin estructura ni nombre formal, que organizó un primer "Encuentro de Microliteratura", así como un grupo virtual en la red social de Facebook, llamado "Taller colectivo permanente de microliteratura nicaragüense".

El grupo original estaba integrado por Carlos M. Castro, Elías Úbeda, Regina Vargas, Gabriela Montiel, Hanzel Lacayo, María José Díaz Lacayo, Ulises Juárez Polanco, Emilia Yang, Marcela Sandino, Maclovia Vivaral, Miguel del Valle y Alberto Sánchez Argüello.

Esta nueva generación utiliza las redes sociales para compartir minificciones, tiene blogs para divulgar sus textos, experimenta con textos de ciento cuarenta caracteres en twitter y ha publicado digitalmente compilaciones de minificción.

Jorge Campos, nacido en Managua en 1987, poeta. Licenciado en Economía, ganador del primer lugar en cuentos del V Encuentro Nacional de Jóvenes Creativos por el Arte, describe así la actualidad de la minificción en el país: «Nicaragua ha experimentado en los últimos años un interés en este tipo de estructuras "simplistas", y esto se evidencia en las nuevas producciones literarias de los jóvenes que siguen los pasos del escritor guatemalteco Augusto Monterroso, uno de los máximos exponentes de este género. A pesar de que en la actualidad se evidencia un crecimiento y expansión del gusto por este tipo de formatos literarios, a Nicaragua ha llegado con mucho retraso. En otros países latinoamericanos como México, Colombia, Perú y Chile es visto con mayor aceptación por los críticos, y tomando en cuenta que ya desde hace mucho Kafka, Borges, Cortázar, Conan Doyle, y muchos otros padres literarios habían cultivado los breves. Actualmente existe un interés colectivo de acercar la microliteratura a todos, y es por eso que surgen iniciativas como "Taller permanente Colectivo de Microliteratura" (Ver en Facebook) una plataforma virtual abierta al público en general en la que sus miembros interactúan compartiendo y comentando sus trabajos. A través de esta iniciativa se han organizado talleres y recitales en Managua con el propósito de divulgar el trabajo del colectivo y promover el reconocimiento de este género experimental como uno formal».

En el panorama actual podemos mencionar que "Managua Furiosa", un portal web cultural, facilitó un primer taller de microliteratura en el 2014, y ANIDE también ha desarrollado talleres para cultivar la minificción, facilitados por Linda Báez Lacayo. Así mismo a mediados del 2015, después de siete lecturas colectivas en distintos centros y espacios culturales durante 3 años, para mediados del 2015, el grupo de aficionados y aficionadas a la minificción que organizaron un primer encuentro en el 2012, tomaron el nombre de colectivo microliterario nicaragüense.

Entre los autores y autoras de la nueva generación que cultiva la minificción con mayor frecuencia, podemos mencionar entre otros a Hanzel Lacayo, Lula Mayorga, Martha Cecilia Ruiz, María del Carmen Pérez, Elías Úbeda, Dorling López, Krasnodar Quintana, Luisa Barahona, Chema Sánchez y Jorge Campos

Se puede decir que actualmente la minificción en Nicaragua está en manos de blogueros, blogueras, tuiteros, tuiteras, narradores, narradores y poetas, sobre todo jóvenes, con una producción muy rica y experimental. Habrá que seguir de cerca sus caminos.

 

Aberto Sanchez Argüello 2Alberto Sánchez Argüello (Managua, 14 de enero de 1976) es un escritor nicaragüense de cuentos y microcuentos de ficción, ilustrador, psicólogo, promotor de procesos de cambio y liderazgo. En 2012 creó su propio sello editorial digital con el nombre de Parafernalia Ediciones Digitales. Ha editado numerosos libros entre los que podemos citar La casa del agua (2003), De Antifábulas y ficciones (2012), Sueños del Rey Rojo Vol. I y II (con pinturas de Jean Marc Calvet – 2012) y Los monstruos bajo la cama (2015). Ha obtenido diferentes premios y distinciones. Administra el blog literario Santuario de ideas el que puede visitarse en el siguiente link:http://ofrendando.blogspot.com.ar/

 

 

Las fotografías que ilustran la presente nota corresponden al muro de Facebook del autor y a la página La corriente Nicaragua en su nota Cupido y las trampas de su flecha. Se lee en el siguiente enlace: 

http://lacorrientenicaragua.org/cupido-y-las-trampas-de-su-flecha-2/