Bentivoglio

    Un saco de hojas

 Alejandro Bentivoglio*

La extensión de las novelas de King: ¿Relleno o algo necesario para la historia?

Una de las cosas que se suele decir hasta el cansancio es que en las novelas de Stephen King sobran páginas. Que abusa del "relleno". Supongo que estas personas no se han puesto a pensar que esto ocurre todo el tiempo en prácticamente todos los autores. La estructura básica de la novela (la novela entendida como género literario) es la que lleva a la magnificación de las páginas.

En toda novela el autor se extiende sobre asuntos que él considera relevantes y que tal vez al lector no le parezca tanto. Tal vez algunos disfruten las extensas páginas que Melville dedica a las descripciones de la caza de ballenas y la obtención del aceite en Moby Dick. Otros las considerarán innecesarias.
En el caso de King, la extensión de sus novelas está puesta al servicio de la credibilidad. Lo importante de una historia es que podamos creer en ella. Que los personajes no parezcan figuras de cartón sobre un decorado. King nos sumerge en mundos perfectamente reales. Nos habla de los temores de la cotidianeidad, de cosas que puede sucederle a cualquiera, en cualquier momento. 


La narrativa de terror ha modificado sus escenarios. Ya no son los castillos lóbregos los que nos asustan. El terror nos acompaña en el cómodo mundo del presente, hecho de edificios gigantes y calles iluminadas.
Por eso, el esfuerzo de los pequeños detalles es un acierto de King y no un defecto. Los personajes se convierten en alguien a quien podés conocer. Alguien que ha tenido una infancia, enfermedades, problemas legales, divorcios, en fin, una vida. Y luego, aparece el terror.
Tal vez el problema sea la inclinación que ha tenido la crítica en los últimos años a desdeñar algo tan elemental como "una buena historia". Muchos se han olvidado de que el entretenimiento es tan válido como el placer intelectual. Que una cosa no elimina la otra. No es necesario que una novela sea una profunda tesis filosófica para ser considerada como una buena novela. El arte de narrar parece estar condenado por los críticos que parecen creer que algo sólo es bueno si imita la parafernalia literaria del Ulises de Joyce.
Basta fijarse en los comentarios de Harold Bloom ante el National Book Award otorgado hace años a Stephen King.
Bloom, al igual que otros, no da la impresión de entender que los tiempos han cambiado, y la literatura también ha cambiado. King no es mejor ni peor que Allan Poe, es diferente. Los miedos, la mentalidad, las épocas son distintas. Recordemos, también, que en la época de Poe, el público lo adoraba (de hecho algunos periódicos lo contrataban porque Poe era un best seller que elevaba el tiraje) y la crítica, en su mayoría, lo despreciaba. Lo mismo sucede con muchos otros autores.
Lo que en un tiempo era bueno, ahora no lo es y viceversa. El error consiste en confundir las cosas, las épocas. Y, por supuesto, pretender saber qué es un buen escritor. ¿Es que acaso algo subjetivo como es el arte puede tener normas objetivas? La verdad es que parece difícil responder que sí. ¿Ser un buen escritor es escribir buenas frases o contar una buena historia? Es posible que un poco de ambas o que sea una discusión banal, ya que por suerte para el arte, los escritores y el público viven una vida independiente de cualquier cosa que no sean las páginas, las historias, los personajes que viven y respiran en la ficción.

 

*Alejandro Bentivoglio (Avellaneda, provincia de Buenos Aires, Argentina, 1979) Poeta y microficcionista argentino es un apasionado del cine y de la música. En su rol de escritor ha publicado numerosos libros de microrrelato entre los que podemos destacar Revólver Y Otras Historias Del Lado Suave (2006, Letras del Sur Editora), Dakota/Memorias de Una Muñeca Inflable (2008, Letras del Sur Editora), Mágico Histérico Tour (2011, Macedonia Ediciones), Vértigo Verbal del Suicida Reincidente (2011, Macedonia Ediciones). Además integró más de una docena de antologías relacionadas al género, entre las que se destacan: El Límite de la Palabra (Antología del microrrelato argentino contemporáneo), España, Editorial Menoscuarto, 2007 (Edición de Laura Pollastri), Grageas, 100 Cuentos Breves de Todo el Mundo, Buenos Aires, Ediciones Instituto Movilizador de fondos cooperativos C.L., 2007. (Selección de Sergio Gaut vel Hartman), Comitivas Invisibles, Buenos Aires, Ediciones Instituto Movilizador de fondos cooperativos C.L., 2008. (Selección de Raúl Brasca y Luis Chitarroni).

 

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Los datos biográficos del autor se obtuvieron de la página de Internacional Microcuentista en el siguiente link:

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