LOS PARAÍSOS PARALELOS DE EDUARDO GOTTHELF

Por Hugo Horacio Soria

Especial para Tardes Amarillas

 

Ya el excesivo título de estas páginas proclama su naturaleza barroca. Atenuarlas hubiera equivalido a destruirlas; por eso prefiero, esta vez. invocar la sentencia quod scripsi, scripsi (Juan, 19, 22) y reimprimirlas, al cabo de veinte años, tal cual. Son el irresponsable juego de un tímido que no se animó a escribir cuentos y que se distrajo en falsear y tergiversar (sin justificación estética alguna vez) ajenas historias. Jorge Luis Borges (Historia Universal de la infamia, segunda edición, 1954)  

 

                                                           Paraísos paralelos

Paraísos paralelos - Eduardo Gotthelf - Ediciones Axioma - 2012

Es bien sabido por los lectores apasionados del microrrelato y también por los estudiosos del género que uno de los recursos más usados por los escritores que incursionan en el género, son la intertextualidad, la transtextualidad y la reformulación de viejas y no tan viejas historias (dicho en otras palabras, son especialistas en dar una vuelta más de rosca o, como se dice en otros países, rizar el rizo) sin que eso signifique falta de originalidad en sus textos. ¿Acaso alguien podría siquiera dudar de la originalidad de los textos de Borges en el libro a que se refiere el epígrafe? Se me ocurre que no. 

Esta reflexión tiene que ver con uno de los últimos libros que he leído para reseñar para nuestra revista. Paraísos paralelos, del escritor patagónico Eduardo Gotthelf, es una clara muestra de cómo, un escritor ingenioso y con pericia en el manejo de la ficción mínima puede transformar historias de manera tan eficiente que termina por atrapar al lector y llevarlo de la mano desde el primer cuento hasta el último sin que la lectura no resulte pesada o morosa sino, muy por el contrario, en  un ejercicio tan ágil que, al menos en mi caso, quien lee ni siquiera se da cuenta cuando llega al final.

El libro llegó a mis manos a través de nuestro director que tiene la (a veces) sana costumbre de “pedirnos” que reseñemos aquellos libros que lo impactan. Muchas veces (esta no es la primera) sin decir «¡Agua va!», nos entrega un libro (sobre todo de microrrelatos) un día y nos dice de manera muy oronda «Leé este librito que te va a gustar y por favor necesito tu opinión para el jueves». En este punto me parece importante señalar que  eso no tiene otro significado que “hacer una reseña” del libro mencionado, cosa que por otro lado, muchas veces, como ahora por ejemplo, no me disgusta para nada.

Volvamos a los paraísos de Gotthelf. Uno de los rasgos más distintivos de este conjunto de microrrelatos es la “tentación” de no dejar de lado la posible existencia de mundos paralelos o universos paralelos a partir de la hipótesis física que propone la existencia de varios universos o realidades relativamente independientes. Muchos estudiosos han estudiado este “fenómeno” (por llamarle de alguna manera) desde la física cuántica, pero ningún lector medianamente informado desconoce que, el territorio más absoluto de los “mundos paralelos” es la literatura y sobre todo la literatura fantástica. Sin embargo, Gotthelf no necesita demasiados datos científicos o técnicos de avanzada para construir los siete primeros textos que son lo que, en definitiva, dan título al libro.

Pero no es nada más que el principio, porque basándose en la posibilidad de otras realidades (desconocidas para nosotros) el autor construye una larga serie  de microrrelatos que, prácticamente abarcan todas las temáticas en las que puede/debe abrevar un autor de este tipo de textos.

Vemos entonces que se nutre de cuentos infantiles  (Inocente, El sapo encantado, Crónica roja entre otros), historias bíblicas (Minificción original, Belén) y así sucesivamente cualquier tema capaz de ser tergiversado, cambiado, mutado o como se nos ocurra denominar a este proceso de cambio para construir más de setenta microrrelatos de primer nivel, en los que no están ausentes, la ironía, la reflexión, lo lúdico y hasta el placer estético de la creación para construir, a partir de una historia, otra absoluta y totalmente diferente  que, por supuesto es original… definitivamente original.

Párrafo aparte merecen dos series que completan el tridente más meduloso de la obra porque a partir de un tema se generan no uno, sino varios relatos nuevos que sorprenden por la pericia en la capacidad para narrar que tiene Gotthelf. Ya mencionamos la primera serie que es “Paraísos paralelos”, pero sus “Números binarios” (seis textos) y sus “Creencias” (catorce textos) tienen una solvencia narrativa extraordinaria que termina por seducir al lector y meterlo justamente donde el autor quiere… en los mundos paralelos (en este caso, el de la literatura).

En este punto me parece atinado mencionar que la portada está diseñada de una manera muy particular. Generalmente las tapas de los libros llevan un dato acerca de si en la obra hay una novela, un poemario o un conjunto de cuentos. En este caso, se ha obviado (¿intencionalmente?) este dato. Probablemente sea un recurso del autor y sus editores para no verse encasillados en la larga polémica de la clasificación de los textos brevísimos (microrrelato, minificción, microcuento, cuento ultrabreve, etc., etc., etc.) De cualquier manera, es conveniente destacar que, hasta ese pequeño detalle (el no incluir la categoría literaria de lo que se va a leer en el libro) termina siendo una invitación a descubrir lo que la obra contiene en su interior.

Por último, no puedo cerrar esta reseña sin una mención al “bonus track” que nos regala este libro. Hay tres textos finales de Microteatro que son realmente una joyita  que  no puede ser obviada por el lector.

En resumen… Un excelente libro de microrrelatos que vale la pena leerse y que, seguramente, habrá de exacerbar el placer estético de la lectura.