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Editorial 29

 

Mientras en Argentina el desarrollo de los acontecimientos transcurre de manera tan veloz que el escenario cambia, ya no día por día sino hora a hora, desde Tardes Amarillas, tratamos de seguir transitando el camino que alguna vez iniciamos con un pequeño grupo de personas en pos de difundir cultura.
Hemos hecho referencia muchas veces al enorme esfuerzo que nos demanda y a la decisión de quienes hacemos la revista, de evitar, dentro de lo posible, los auspicios pecuniarios para mantener una absoluta independencia en nuestra línea editorial; quienes se atrevan a leer este "manifiesto" (por llamarle de alguna manera), no imaginan (supongo) lo difícil que resulta mantenerse al margen del mercado.

Ahora bien... Si lo hiciéramos ¿Se perdería algo? Probablemente sí. Esta Revista podría bien transformarse en un blog o alguna de las variables de páginas gratuitas de la blogosfera o Web 2.0 o en todo caso una página más de cualquiera de las grandes redes sociales (como facebook o Twitter, por ejemplo) pero... ¿Podríamos seguir ofreciendo material a veces exclusivo, a veces de escasa difusión en las redes a nuestros lectores? Probabkemente no. 

Tardes Amarillas, como revista de cultura, pretende seguir con la línea de trabajo que nos propusimos desde el primer día (o mejor dicho desde el primer número). En este sentido, me parece prudente llamar la atención sobre algunoas cosas que pueden resultar determinantes a la hora de elegirnos.

Por un lado, si fuésemos un blog gratuito, probablemente el número de lectores sería sensiblemente inferior y la difusión de nuestra revista caería de manera dramática. Al menos eso es lo que se percibe actualmente en la Web 2.0. El número de lectores de blogs o bitácoras ha descendido de manera marcada y, según parece, dentro de algunos pocos años estaremos dialogando sobre lo que fue de nuestro blog como lo hace una conocoda revista de microrrelato (La Internacional Microcuentista) que, a veces, publica la columna ¿Qué fue de tu blog?

Si pasásemos a ser una página de una red, por cierto, en los comentarios habría polémicas bastante a menudo. (Llegados a este punto me parece una redundancia pero quiero recordar que una de nuestras líneas de conducta incluye la publicación de todo aquel artículo que reúna los requisitos de calidad cultural que nuestro consejo de redacción considere conveniente sin ningún tipo de discriminación religiosa, política, ideológica, étnica ni nada de nada); solamente lo que guarde claridad y tenga calidad para no caer en cuestionamientos banales. 

Por supuesto, aunque me parece un exceso aclararlo, hemos publicado notas y artículos con los que alguno de los integrantes del comité de lectura no estaban de acuerdo y en mi caso particular, he tenido que leer notas y textos de autores de los que me diferencio de manera firme en el terreno ideológico pero, aunque parezca una verdad de perogrullo o en todo caso una utopía, la revista nos excede y es lo más importante. 

Espero que en los tiempos por venir nuestra revista siga sobreviviendo a los constantes e imprevistos cambios que jos depara este mundo globalizado donde la difusión en la red es una de las principales herramientas para todos aquellos que no pueden difundir en papel o soportes tradicionales por los altos costos y la dificultad de lograr el espacio necesario para editar. 

 

Antonio Cruz

Director.