2006-04-A 

 

 

 

 

 

LAS DOS RANAS…¿Y LOS DOS LABERINTOS?

Guillermo Bustamante Zamudio

Conversando sobre la investigación en educación, recordé que en el #11 de la revista Ekuóreo —cuando salía en papel(1), en los años 80 del siglo XX—publicamos una fábula maravillosa de Pitigrilli (Dino Segre). Volví a leerla y no fue inferior la sorpresa. Pensé que en eso podía residir al menos parte de la calidad de un texto…pero entonces me pareció que éste admitía comprensiones antagónicas, lo que ya me preocupó.

Diré algo sobre la fuente. Harold Kremer y yo siempre tomábamos lo que estuviera a nuestro alcance para buscar relatos breves. Los diccionarios no se libraban. De aquel entonces (años 80), por ejemplo, el de Coll, el Diccionario enciclopédico hispanoamericano—del que Borges y Bioy tomaron alguno de los “cuentos breves y extraordinarios”—, el de Flaubert, el Diccionario Zen, de Wood… Por esa época llegaron a Colombia unos “diccionarios privados”, publicados por editorial Altalena. Conseguimos al menos dos, que yo recuerde: el de Dalí y el de Pitigrilli. De éste último salió el relato en mención.Veámoslo:

Las dos ranas

Dos ranas que iban de paso cayeron en un recipiente lleno de leche. Después de llevar a cabo algunas tentativas para salir, una de ellas dijo:

—Las paredes son demasiado lisas; tienen una inclinación de 45 grados; la fuerza de propulsión de mis patas forman un paralelogramo en el cual A más B, multiplicado por C... dividiendo luego el producto por el logaritmo de... Sin contar con que Arquímedes ha dicho: Dósmoipustó, kaikino ten ghen* y no tenemos punto de apoyo en esta materia fluida…

Como su compañera no daba muestras de creer en sus palabras, sacó la regla de cálculo y realizó operaciones complicadísimas, que demostraban que toda tentativa de salir estaba matemáticamente destinada al fracaso. Después se metió en el bolsillo la regla de cálculo y, con la pasividad de un estoico, se dejó morir.

La otra rana no escuchó sus explicaciones científicas y eruditas e hizo los movimientos más absurdos, más irracionales, violando todo lo que la matemática, la física y la mecánica han establecido. A fuerza de realizar toda suerte de movimientos desordenados, la leche se condensó bajo sus patas, y el animal se encontró apoyado sobre una pella de mantequilla, desde la cual fue fácil dar un salto.

La primer rana era una rana macho, la segunda una rana hembra.

*Dadme un punto de apoyo y levantaré el mundo.

Como decía, lo recordé mientras conversaba sobre investigación en educación, pues, al menos en Colombia, estamos llegando al punto de denigrar del saber y, en consecuencia, de enaltecer el activismo en la escuela. Entonces,caí en cuenta de que si esta fábula era leída por partidarios de tal postura, podrían entenderla más o menos así: “el academicismo conduce a la inacción y es estéril para los problemas concretos; en cambio, la acción siempre tiene más opción”. ¿Cómo defender mi buena relación con el texto de Pitigrilli, de una interpretación como ésa, que —a primera vista— no parece tergiversarlo?

Voy a intentarlo.

El narrador ubica dos posturas: la de las “explicaciones científicas y eruditas” y la de los “movimientos absurdos e irracionales”. Ahora bien, el “fracaso”de la rana que sostenía la primera postura y el “acierto”de la que ejecutaba la segunda, ¿habla contra las “explicaciones científicas y eruditas”?, o ¿habla a favor de los “movimientos absurdos e irracionales”? Creo que no, al menos por dos razones:

a.Si la primera rana no sabía que batir la leche condensa la grasa contenida en ella, no quiere decir que ese saber no existiera. ¡El narrador lo sabe y lo expresa en términos más próximos a “explicaciones científicas” que a “movimientos absurdos”! Así, parte de la gracia del relato estribaría en que algo susceptible de explicación “científica” salvó a la segunda rana que, sin embargo, no escucha ese tipo de explicación, ni cree en palabras eruditas. La primera rana confiaba de manera ciega en su saber, al punto de abandonarse y morir cuando aquél no puede orientarla. Pero, si bien a la luz del saber disponible para ella no parecía haber opción, eso no niega la existencia de un saber que explique el asunto, ni lleva forzosamente a la inacción.

b.La terquedad de la segunda rana no es lo que triunfa, sino la casualidad de que una posibilidad racional se realizara a partir de “movimientos absurdos e irracionales”. Estuvo de suerte, pues con ese tipo de movimientos salió del problema, mientras que ¡cuántos movimientos de este tipo no conducen al fracaso! La fábula cuenta un caso excepcional en el que tal actitud, por puro azar, salva a su detentador. En eso también estribaría parte de la gracia del relato.

En otras condiciones, la convicción de la primera y la terquedad de la segunda, podrían producir resultados opuestos a los del cuento: salvar a la primera y condenar a muerte a la segunda. Pero, entonces, no sería gracioso, pues no intervendría el azar, sino la pura necesidad. Sería como contar que alguien que sabe jugar ajedrez le ganó a otro que no sabe y que mueve las piezas aleatoriamente… no tiene gracia.

Ahora bien, más allá de lo anecdótico, la pequeña historia de Pitigrilli parece una tragedia en la que pugnan el querer vivir y el dejarse morir. Si la rana descrita como irracional no hubiera querido vivir, quizá habría sucumbido antes que la rana descrita como erudita; y si ésta hubiera querido vivir, no le estaba vedado —una vez agotada la posibilidad de sobrevivir mediante los cálculos que conocía— el pataleo que salvó a la otra. Es decir, en últimas, el texto no opone actuar y no-actuar, sino que diferencia dos acciones: la que conlleva a hacer movimientos que —según el cuento— “violan todo lo que la matemática, la física y la mecánica han establecido”, y la que lleva a abandonarse; en tales circunstancias, dejarse morir es una acción y por eso el texto la califica de ‘estoica’. Paradójicamente, esta postura también triunfa.

El final del cuento, que —además— relaciona las actitudes descritas con macho y hembra, duplica los problemas y las interpretaciones. Pero prefiero no meterme por ese laberinto.

  1. Hoy la revista Ekuóreo de minicuentos se publica on line:  http://e-kuoreo.blogspot.com

Mais depuis qu’on est devenu parents, une vraie « cialis générique sans ordonnance » s’est installée.