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  CON TINTA SANGRE 

Por Gabriela Aguilera Valdivia*
Especial para Tardes amarillas

 

MARÍA CAROLINA GEEL Y CÁRCEL DE MUJERES

 

María Carolina Geel fue una escritora chilena de la década del 50´ cuyo verdadero nombre era Georgina Silva Jiménez. Sus libros tuvieron buena acogida pero sin duda, el que la ha distinguido es la novela Cárcel de Mujeres, publicada por ZigZag en 1956.
La escritora saltó a las primeras planas de los periódicos de la época porque disparó a su amante Roberto Pumarino en el salón de té del Hotel Crillón, ubicado en la calle Agustinas y en donde hoy existe una tienda de retail.

 Catorce años antes, la escritora María Luisa Bombal había disparado a su amante en el mismo lugar. Si en aquella oportunidad el sujeto sólo fue herido levemente, esta vez María Carolina Geel mató al hombre con el que había estado pensando casarse. María Luisa Bombal fue detenida y liberada después de unos pocos meses, porque no se presentaron cargos en su contra. María Carolina Geel, en cambio, fue detenida, juzgada y condenada a tres años y un día de prisión. Pasó a cumplir su pena en la que en ese momento era la cárcel de mujeres de Santiago, ubicada en Capitán Prat con Vicuña Mackenna, donde aún se encuentra. Con la idea de que las mujeres no eran propiamente delincuentes como los hombres, sino pecadoras, desde 1864 todos los recintos carcelarios de mujeres del país eran administrados por las Hermanas de la Orden del Buen Pastor. (*)
María Carolina Geel estuvo en prisión durante un año, hasta que Gabriela Mistral pidió el indulto presidencial para ella. Una vez en libertad y siguiendo el consejo del gran crítico literario Alone (su amigo personal), se abocó a escribir una novela breve que es vista como "LA" obra de María Carolina Geel, de una vigencia atemporal y uno de los primeros libros de cárcel escrito por una insider.
El libro habla de la experiencia carcelaria de la autora en el momento en que en Chile los recintos penitenciarios femeninos estaban siendo cuestionados, en especial por mujeres que se despeñaban profesionalmente al interior de ellos y que veían las irregularidades y la inutilidad de ciertos procedimientos. El tono intimista mueve a la narración hacia el territorio válido del testimonio, sin perder su categoría novelesca. Y con perspectiva de género, además. Así, podría catalogarse como una novela social, feminista, del acoso, realista, testimonial, negra, esperpéntica, hasta poética sin ser poesía. Pienso que cubre todos los espacios, que es una novela integral, vigente, viva. Una muestra literaria comprometida que puede re-inventarse, tal como ocurrió en 2007 cuando fue adaptada como serie de televisión. Es en este libro donde, además de narrar la vida en la cárcel y con dos o tres trazos construir varios personajes caneros inolvidables, la escritora busca en ella misma las razones de sus actos y cuenta una historia que no es la que relataron los diarios. En su lado negro, narra las acciones (una a una, con una parsimonia inquietante y una morosidad magistral), que realizó con anterioridad a la comisión del asesinato de Pumarino. Podemos verla, como si se encontrara en un estado de somnolencia, desplazándose por el centro de Santiago, nombrando calles, indicando la ubicación de los edificios, caminando en medio de una niebla interna que también parece invadir la ciudad que la rodea. Se suceden ante nuestros ojos una serie de actos concatenados que la condujeron esa tarde al salón de té del Crillón. Andado ese camino, las palabras finales de la escritora la dejan de pie ante el mundo Quizás por las similitudes de ambos casos, es que ha quedado consignado en la memoria colectiva, histórica y extra literaria de Chile, que una escritora llamada María disparó a su amante en el legendario salón de té del Crillón, frecuentado por artistas e intelectuales. Así, Geel y Bombal se funden en una sola, que permanece, pasional y vigorosa, para habitar en el sentimiento nacionaL

 

 

(*) Esta orden religiosa fue creada con ese fin, teniendo como primer objetivo ofrecer "caminos de redención" a las presas. Por eso, a diferencia de los recintos para hombres que seguían la estructura del panóptico, la cárcel de mujeres de Santiago era un sitio rodeado de potreros con huertos, casi bucólico. Allí cumplieron condena las primeras mujeres sentenciadas en Chile y también lo hicieron las presas políticas de la dictadura pinochetista cuando el lugar se llamaba Centro de Orientación Femenina (COF). Con el aumento de la población penitenciaria y la diversidad en el tipo de delitos ahora marcados por el tráfico de drogas, las Hermanas del Buen Pastor no pudieron seguir con su trabajo y Gendarmería de Chile se hizo cargo. Desaparecieron los potreros y los huertos y parte de las presas fueron llevadas a la cárcel de San Miguel. Hoy, las prácticas caneras de mujeres se parecen mucho a las de los hombres.

 

*GABRIELA AGUILERA V. Escritora y tallerista. Estudió Antropología en la Universidad de Chile e hizo un Diplomado en Estudios Mexicanos en la UNAM, México. Fue panelista estable del programa literario de radio USACH, De Tomo y Lomo, en 2005 y 2006. Desde 2007 es miembro del Comité Editorial de Asterión Ediciones. Ha participado como ponente y tallerista en distintos eventos nacionales e internacionales, en proyectos relacionados con el fomento del libro y la lectura financiados por el Consejo del Libro y en lecturas públicas y conversatorios tanto en Chile como en el extranjero. En 2009 obtuvo la Beca a la Creación Literaria del CNCA. Desde 2007 formó parte del directorio de la Corporación Letras de Chile, organización que presidió en 2011 y 2012. Ha publicado: Doce Guijarros, (cuentos, 1976), Asuntos Privados, (cuentos, Asterión Ediciones, 2006), Con Pulseras en los tobillos, (microcuentos, Asterión Ediciones, 2007), En la Garganta, (cuentos, Asterión Ediciones, 2008), Fragmentos de Espejos, (microcuentos, Asterión Ediciones, 2011), Saint Michel, (micronovela, Asterión Ediciones, 2012), Astillas de Hueso, (microcuentos, ed Scherezade, 2013). Sus cuentos han aparecido en diversas antologías de Ergo Sum desde 1992 y en antologías en España, Chile, Argentina, Estados Unidos, Francia, Venezuela y México. Su nuevo libro está en etapa de edición.