ALFONSO NASSIFF

Selección y notas: Antonio Cruz

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AL POETA DE LA CALLE AÉREA

 Por esa boca negra

de todas las palabras,
pudiste entrar al poema,
a la única latitud
en la que se ven los huesos.
El mirador mas alto
donde la sangre
con el misterio a cuestas
desafía tinieblas.

Tenemos que organizar nuestros sueños
sin otra dirección que la vida,
ahí, sin pactar
con la suerte
el canje de una tregua.

Estás de pie. Inseparable.
Cortando el amanecer.
Mirando el silencio de nuevo.
Siempre habrá un minuto
que junte los días
en una sola luz.
Te veo entrar por las puertas de las palabras,
habitarlas de fe
y ponerlas a custodiar nuestras almas.

 

 

EL POETA TIENE HAMBRE PORQUE NO EXISTE

Cuelgan de los países desde el agujero abierto

en el infinito.
Aquel profesor pretende explicar por qué caen
los ojos cuando el idioma parpadea.
Una pareja joven, hace el amor con neologismos;
desorden, caos, grita el psicólogo,
aún no les ha crecido un diván en la sangre.
Un Yo y un Nosotros creen reconocer el sexo
de las galaxias que tendrán endecasílabos.
Los hombres están olvidados.
Los sacerdotes cobran salarios para no encontrar
peregrinos que puedan hablar del verbo de los dioses.
Las computadoras controlan cinco millones de años
de códigos genéticos. Temen que el niño de la probeta
sea ególatra o gobernante.
Abandonados.
Sin que nadie explique para qué estamos
en cualquier planeta.
Alguien pone medallas a las horas laborales.
Los hombres son héroes olvidados de la vida.
La batalla final sigue en su sitio,
aún no ha sido comprada por nadie.
El mejor postor, al ajustar a su conveniencia
la cantidad de armas y de muertos,
descubre que le hacen falta más muertos.
Aquello profesor docto en palabras
dice en medio de poemas que no entiende
y que duelen con sangre de la vida:
"los poetas no existe, son una creación de la poesía".

 

 

COMPLICIDAD TERRESTRE

Alguien parecido a mí

escribe en mi alma.
Sé que hay nosotros
en el día desconocido
de nuestra sangre.

Los hombre están ocultos,
agazapados,
esperando que se abra el infierno.

Seres sin rostros
custodian cerrojos de sombras.
Prisioneros de nuestro pasado
nos caen idiomas a gritos.
Comprendemos que nos encierran las palabras
y somos cómplices
de un miedo de siglo
entre nuestros silencios.

La forma se diluye.
Unicamente sombras.
Sombra de luz
que espera la última cosmogonía

 

 

DIOS SIN MI

Conviérteme en mi.
Hoy que he plegado todas mis vidas
a la única célula que falta
aunque a la hora de abrir y cerrar las palabras
vuelva a invadirme el mundo.

Quiero ser yo desde adentro de mi propio barro
Caminar mi geografía
Hasta las fronteras de mi hermano
Solidariamente solo
Restituyéndose para venir a mí
Recomponiendo el amor entre las ruinas.

Las sombras caen sobre mi destino
Por donde ahueca mi voz tu silencio
Tal vez dudes y te reconstruyas
Y ensayes otra piel para entender las penas.
Desde adentro del hombre
desde el dolor oscuro donde se ve la tierra
se refracta la luz del cataclismo
y mis huesos
con sonidos de espejos
se trizan con tu imagen
desordenando el mundo.

 

 

TEOREMA EN SOMBRAS

Somos el día y la noche
en nuestras células,
el silencio infinito
donde la tierra está viva de muertos.
Las sombras vuelven sus fauces
al giro del planeta;
en el fango,
el tiempo
no estira el bisel de los huesos
y los hombres caminan
sobre el dolor y la agonía.
Existimos.
Es lo irreal,
no estamos en ningún lado,
somos el revés de Dios.
Es el quién está en todas partes.
Nosotros aún en la nada
somos la ecuación del mundo.
Si al menos pudiésemos dibujar
esta pesadilla en el sueño de Dios,
voltearíamos las aspas del universo.
Nadie ha soplado el barro sideral:
nacemos de nuestra propia sombra.

 

Alfonso Nassiff: Escritor y ensayista santiagueño. Nació en Icaño, provincia de Santiago del Estero el 20 de Agosto de 1932. La mayor parte de su vida se dedicó con pasión a la poesía, destacándose como poeta, investigador y difusor de la poesía provincial. Miembro fundador del Centro Bandeño de Investigaciones y Letras (Cebil) perteneció también a la Asociación Literaria "María Adela Agudo". Junto con Ricardo Dino Taralli fue encargado de la página literaria del diario El Liberal durante más de siete años. Ha dictado talleres literarios y ha recibido numerosas distinciones entre las que podemos destacar Ciudadano Distinguido de la ciudad de Santiago del Estero concedido por el Honorable Conejo Deliberante (1996), Medalla de Oro otorgada por la SADE en sus 30 años como difusor de la Poesía Santiagueña, Mayores notables argentinos 2008 otorgado por la Cámara de Diputados de la Nación. Presidió la Sociedad Argentina de Escritores en cinco periodos. En el orden Nacional presidió el Consejo Federal Consultivo de la Sociedad de 1973 a 1976. Integró la comisión directiva central de la Sociedad de 1984 a 1988 y de 1995 a 1998. Entre sus publicaciones más importantes figuran: Muestra Poética (1968), Santiago del Estero poesía 69, Antología de Poetas Santiagueños(1978 y segunda edición, corregida y aumentada en 2013), Sed y Canto (1983), Poemas para el amor y complicidad terrestre (1994). Tiene numerosas obras inéditas y continúa con su intensa labor cultural.