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Leopoldo Marechal

 

 

Leopoldo Marechal, el poeta olvidado (1)

Por Julián Giglio*

Empiezo la nota por tercera vez. No soy periodista y comunicar muchas de las cosas que quiero decir me es en extremo difícil. ¿Qué puedo decir de Leopoldo Marechal? ¿Puedo contestar a la serie de preguntas sobre qué veo en él o en su obra? Quizás lo mejor sea dejar fluir mi admiración y ver qué pasa.

Leopoldo Marechal pertenecía al extraño grupo de personas que se autodenominan Poeta. Así, sin más. Al parecer, a él no le importaba ser el autor de Adán Buenosayres, esa monumental novela épica de más de 700 páginas.

Pero lo que quizás me atrajo -y sigue atrayendo- más de él, fue cómo el recorrido de su vida parece cargado de contradicciones, que en él no se constituyen como tales, sino más bien como una unidad, muy particular por cierto.

Habiendo participado desde joven en los grupos vanguardistas de Martín Fierro y Proa, junto a nombres como Jorge Luis Borges, Güiraldes, Girondo, terminó escribiendo poesía mística. Sin embargo, su catolicismo y su fe no impiden que sus novelas hagan estallar en carcajadas a quien las lea; más bien todo lo contrario. De hecho escribió un ensayo sobre cómo lo ridículo puede producir la catarsis por la risa. Participó de los Cursos de Cultura Católica -donde se podía encontrar a miembros de la derecha argentina- adscribió tempranamente al movimiento nacionalista del cual se desprendió el peronismo. Ya al final de su vida, terminó diciendo que lo que quería era una sociedad como la cubana de la revolución, opinión que dejó plasmada en su bello ensayo La isla de Fidel, donde cuenta su visita a la Isla como jurado de Casa de las Américas en 1966.

Lo triste, es que un autor como Leopoldo, que no sólo brilla por su calidad como escritor y persona, sino que ha recibido elogios de prácticamente todos los grandes escritores argentinos, (Borges incluido, al menos en su etapa martinfierrista), haya sido olvidado de este modo. Peor aun: se lo haya hecho olvidar, se lo haya negado del modo en que se lo negó, por su adscripción e ideología política. Casi la única voz disonante entre la negación y críticas recibidas con la aparición de la primer edición del Adán, es la del joven Cortázar, y no en vano en su obra se observa la influencia de Leopoldo.

Como dije, para Marechal el recorrido en sí mismo era de gran importancia; adquiría un sentido agustiniano: perderse es la condición esencial e indispensable para poder encontrar-se. Por eso, su biografía adquiere relevancia incluso más que en otros casos, porque en su pensamiento -y vida y forma de actuar en concordancia- existe una especia de meta-autobiografía: tiempo dedicado a pensar sobre su misma biografía, una especie de confesión -en sentido antiguo- que otorga sentido retrospectivo, bajo un signo teleológico, que por tanto estaba ya allí, aunque no haya podido percibirse más que tras haber vivido: de allí su relevancia. Es ese perderse, lo que le permitió encontrar la beatitud, algo que dejó expresado en su magnifico ensayo estético Descenso y ascenso del alma por la belleza.
Esto es quizás lo que vuelve de una actualidad increíble su pensamiento. En estos momentos de liquidez posmoderna, es difícil pensar que tras su vocablo, expresado ad-extra como manifestación poética, se encuentra el sentimiento beato de quien cree en la posibilidad de trascendencia, no sólo individual, sino también colectiva: esa es su patria celeste.

La Patria. La Patria es un tópico permanente en la obra de Leopoldo. Si bien en cierto que no es un tópico novedoso, si los son su planteo y forma de concebir la Patria. No confundamos esto con la bella calificación de Patria-Niña. En Marechal la particularidad que adquiere la patria es otra –no solamente que pueda ser niña-. Desde su obra, se puede percibir que Marechal concebía la patria como un ente compuesto por el conjunto de los ciudadanos, que si bien está vinculado con un territorio particular, éste sólo cobra sentido en tanto es habitado por ese pueblo esencialmente definido. La niñez de la patria es así la de sus ciudadanos: en la madurez la patria se asumirá a si misma en una unidad, aceptando sus contradicciones sin obturarlas entre sí (sobre todo sin negar la posibilidad de ser por la fuerza). Aquí cobra particular relevancia su vivencia respecto de cómo fue negado por parte de la intelectualidad debido a su ideología.
Su triste pero poéticamente hermoso vaticinio, sobre la niñez de la patria que seguirá más allá de su muerte y la de sus contemporáneos, se presenta hoy como una invitación a intentar como cuerpo político buscar alcanzar esa madurez siempre anhelada y siempre distante. Quizás haciendo referencia, como supo hacer él, al magnífico trabajo de Raúl Scalabrini Ortiz –El hombre que está sólo y espera-, seguimos esperando, aunque cabe preguntarse si en esto seguimos estando solos.

Invitación. Esta nota espera ser una invitación. Para aquellos que tuvieron el placer de haber leído las páginas escritas por Marechal, una invitación a volver sobre ellas, o buscar conocer más de su obra. Para aquellos que nunca tuvieron esa suerte, la invitación es aun más efusiva: busquen, háganse de alguna de sus novelas (quizás El banquete de Severo Arcángelo es un buen comienzo), y empiecen a acercarse a su magnífica obra. Busquen La patriótica (en internet se encuentra recitada por él mismo), y sientan con él el amor y la melancolía que su patria niña le inspira.
Para los audaces, capaces de sobrepasar los anacronismos y disfrutar de la mística, existe su poesía. No porque la mística desaparezca en el resto de su obra, pero la poesía concentrada de metáforas, se torna oscura digna de una exégesis. La poesía siempre tiene la dificultad, legada por el romanticismo, de la intimidad. Pero siempre vale la pena zambullirse en lo desconocido.

 

*Lic. en Relaciones Internacionales. Estudio Letras y desde hace 4 años que trabaja sobre la obra de Leopoldo Marechal.

  A pesar de haber intentado  comunicarnos con el autor, nos resultó imposible. 

 

(1) Esta nota se publicó en Info Diagonales el día 08 de junio de 2012 y se publica haciendo uso del apartado que manifiesta "Se permite la utilización total o parcial de los artículos solo citando la fuente." El artículo original puede leerse en el siguiente enlace: http://www.diagonales.com/cultura/182505-nota-182505-leopoldo-marechal-el-poeta-olvidado.html