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BALTASAR PUNTO Y SEGUIDO de Víctor Hugo Ledesma.

 

Verónica Sotelo

Especial para Tardes Amarillas

 

TAPA VÍCTOR HUGO

 

Mientras la minificción se mueve de manera pendular en algunos lugares importantes (y sobre todo en las redes) en Santiago del Estero, a prima facie, da la impresión de que ha entrado en una meseta. No solamente demoran en aparecer nuevos escritores que adhieran al género, sino que muchos de ellos, sobre todo los más jóvenes, se han inclinado más por seguir escribiendo poesía o narrativa convencional y no ponerse límites (lo que debe ser tomado exactamente como lo que es: una metáfora). Tengo la impresión (aunque no es más que eso, una corazonada) que en nuestra provincia ha caído de manera franca la publicación de obras de minificción.
Por ello, la aparición de un nuevo libro de micorrelatos es un hecho que debe ser celebrado con mucha alegría para quienes hemos sido seducidos por el género de la hiperbrevedad narrativa.
Ha llegado a nuestra revista un ejemplar de "Baltasar punto y seguido", el nuevo libro de relatos de Víctor Hugo Ledesma (uno de los autores más prolíficos en los últimos años). El autor, que, como es habitual no escribe solamente sobre el género sino que también ha incursionado en la poesía y en la novela, ya ha tenido experiencias anteriores con el microrrelato. No puedo dejar de mencionar en este punto el libro "Destellos en un espejo roto" con el que ya incursionara en la hiperbrevedad.
Si bien es cierto, el microrrelato es un texto complejo, difícil y que requiere mucho trabajo, muchas veces, lograr la sencillez narrativa es difícil y en definitiva, siempre se necesita de la complicidad de un lector avezado para que el círculo termine por cerrarse.
Contrario sensu, en el otro extremo, se ubican quienes han leído algunos microrrelatos y que, equivocadamente, han interpretado mal las reglas canónicas y se valen casi exclusivamente de esos finales que producen humor. Es menester recordar que, si bien el microcuento puede provocar sonrisas con sus finales sorpresivos, la diferencia con el chiste, la broma o el chascarrillo es que en sí mismos, estos no constituyen una verdadera pieza literaria mientras que el microrrelato si lo es.
En este caso, Ledesma "hace bien los deberes". Podrán gustarnos más o menos, pero nadie puede dudar de que su motor es la literatura y que sus textos conforman individual y grupalmente textos literarios. En este punto, me parece adecuado expresar que el lenguaje sencillo que caracteriza los textos de Ledesma es de fácil comprensión. Sus textos no tienen demasiados giros ni sobreabundancia de metáforas en la estructura narrativa y esto da un resultado que no siempre se logra: Que lo que uno escribe se transforme en un camino que no sea complejo y difícil de recorrer a la hora de la lectura por terceros.
Ledesma, quien ha sido distinguido con la faja de honor 2014 por su novela El Túnel del Rata, ha abrazado la literatura con mucha pasión y, por sobre todo, dedicación. Es un trabajador incansable y que no tiene reparos de recibir correcciones. Indudablemente, esto lo convierte en un escritor valioso e importante en esta época de la literatura santiagueña brevísima.
Saludamos pues el advenimiento de este libro, le auguramos éxito y esperamos que las musas sigan alimentando la imaginación del escritor.