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CUADERNO LAPRIDA

 Verónica Sotelo

Especial para Tardes Amarillas

 

Cuaderno Laprida

 

       Subió al taxi estacionado  en  la  esquina  de su  casa y después de saludar al conductor

         le dio la dirección: «San Martín y Laprida». Mientras ponía en marcha el motor, el hombre

    musitó: «Yo, Francisco Narciso de Laprida, cuya voz declaró la independencia de estas

    crueles provincias». El pasajero lo miró con asombro y sintió la tentación de hacer una

     broma: «¿Usted es Laprida, entonces?». El conductor lo corrigió: «Yo fui Laprida. Ahora

                                     manejo un taxi».(David Lagmanovich)

Noviembre de 2014. En una renombrada confitería de la ciudad de San Miguel de Tucumán tres escritores departen amablemente acerca de una pasión compartida dentro del inmenso mundo de la literatura: El microrrelato. Por estas tierras del NOA es imposible hablar de este género sin tener en cuenta la figura de David Lagmanovich, uno de los máximos exponentes del mismo en el mundo contemporáneo. En algún momento de la charla surge el texto que precede estas palabras y el micro termina por transformarse en el disparador para una convocatoria que, más adelante, fructificará en un libro que da mucha tela para cortar y que, más allá de las expectativas lógicas para un convite como este, se ha ido perfilando como el éxito editorial más importante en los últimos años en nuestra región. De la reunión participaron Rogelio Ramos Signes, reconocido escritor tucumano, Julio Estefan director de la editorial Aguja de Buffon y el santiagueño Antonio Cruz. 

Según sostienen los académicos, el microrrelato es un género emergente, a pesar de que en lo profundo hunde sus raíces en la antigüedad. Esos mismos académicos aseveran, no sin razón, que una de las características principales del género es la intertextualidad; entonces, no estamos errados si afirmamos que un buen microrrelatista es un escritor que tiene el atributo de dar vuelta una historia y transformarla en otra diferente manteniendo las condiciones de calidad literaria y cierta cualidad de historia "renovada"; dicho de otra manera un apasionado en darle al texto original otra vuelta de tuerca ("otra vuelta de rosca" decimos en el NOA) o, por usar un buen término castizo, un literato diestro en "rizar el rizo". En este punto se me ocurre que un ejemplo claro acerca de esto, es la cantidad de microrrelatos que se concibieron y escribieron en el mundo entero basados en el famoso cuento de Monterroso "El dinosaurio".
Entonces... ¿Qué mejor desafío para un microrrelatista que trabajar sobre un texto del maestro Lagmanovich para crear una historia? ¿Qué cosa es más seductora que "transformar" un cuento de David, microrrelatista excelso, sin dudas?
Bueno... esta antología, este Cuaderno Laprida nace justamente de estas "pequeñas" condiciones. Tres escritores hablan de microrrelato, nombran a David, charlan sobre uno de sus cuentos y enseguida, surge la idea de una compilación de textos sobre el escrito original de Lagmanovich, se establecen algunas reglas (como por ejemplo no tener más de ciento cincuenta palabras, incluir necesariamente cuatro personajes: Laprida, un taxista, Borges y otro escritor, etc.) y los dos tucumanos ponen inmediatamente manos a la obra. Lo que no imaginan, digo, lo que es imposible de conjeturar es el éxito que vendrá más tarde, no solo en la respuesta a la convocatoria sino en la recepción del público lector. Cuaderno Laprida ya ha sido presentado en diferentes provincias argentinas y ha obtenido los favores de la crítica literaria que no siempre es benigna con el microrrelato. 
La antología, que terminó de tomar forma a mediados del año en curso y vio la luz en los primeros días de julio, superó con creces las expectativas de los organizadores ya que llegaron a su mesa de trabajo, cientos de textos desde diferentes partes del mundo. La tarea posterior fue ímproba: leer todo lo recibido, descartar aquellos textos que no reunían las condiciones o no respetaban las bases y, entre los que quedaron, elegir aquellos que pudieran mantener cierto estándar de calidad y condiciones estéticas para ser incluidas.
Uno de los gestores, Rogelio Ramos Signes ha dicho en diferentes entrevistas que el lector «Encontrará un muestrario de capacidad e imaginación; el resultado de una larga y entretenida clase práctica donde la teoría será descubierta por el curioso lector, buceando en este tapiz que decenas de escritores ayudaron a tejer».
El mismo Ramos Signes, trata explica en el prólogo que el principal objetivo de la convocatoria, fue gestar un juego de palabras o dicho de otra forma, una inmersión en el reino de lo lúdico que tiene la palabra escrita con reglas de juego claras y que permitieran a los autores diferentes alternativas que, aunque por caminos diferentes cumplieran con el objetivo común de trabajar la intertextualidad, la transtextualidad y de paso generar un homenaje a un gran hombre de la letras. Curiosamente no solamente lograron sus objetivos sino que han conseguido que este "cuaderno" vea la luz en un momento de suma importancia para la Asociación Literaria David Lagmanovich que en estos días cumple sus cinco años de vida desandando los caminos de la literatura regional hiperbreve.

Por último quiero hacer una pequeña referencia. He dicho algunos párrafos más arriba que, Cuaderno Laprida es un éxito editorial y deberíamos preguntarnos (aunque suene a perogrullo) que es un éxito en el mundo de la literatura. Para las grandes corporaciones, un éxtito editorial pasa por la cantidad de ejemplares vendidos y las ganancias netas que quedan en sus bolsillos (casi nunca en los bolsillos de los escritores, salvo en el caso de pocos elegidos). Para quienes aman (amamos) la literatura, un éxito editorial es la buena recepción de la Academia y los círculos intelectuales que siempre son más íntimos. En este sentido, Cuaderno Laprida, sigue sumando elogios entre los académicos (no solamente por su carácter experimental y sus cualidades estéticas) algunos de los cuales hasta se han animado a escribir sus propios textos para participar en la convocatoria pero también ha sido recibido con placer por esos pequeños círculos de lectores e intelectuales que saben distinguir la paja del trigo. Ellos son, en definitiva, los que han transformado a este libro en un éxito editorial. 

 

 

Cuaderno Laprida 

(2016) La aguja de Buffon ediciones

S.M. de Tucumán (Argentina) 

112 páginas

ISBN 978-987-1817-24-5