POEMAS DE OLGA LUIS RIVERO

Colaboración de Carlos Vitale*

 

FOTO OLGA LUIS RIVERO

 

Canarias, 1958. Poeta y saxofonista. Autora de los poemarios Las lunas del jaguar (Sosa Campos, S/C de Tenerife, 1998; 2ª ed. El Vigía Editora, 2002), En la ola de zarzas gemas (Socaem, 1989), Verano (Benchomo, 2003), Gran rojo (Baile del Sol, 2003), Poetische anthologie (El Vigía Editora, 2009), Poema para Once mensajes en una botella (Septenio, 2011), El enero (Idea, 2012) y Encendido (Aguere/Idea, 2016, en prensa). Colabora en revistas españolas e internacionales. Paralelamente a esta actividad es intérprete, saxofonista profesional, con giras, grabaciones y festivales de jazz internacionales.

 

 

Prometieron la hermosura perenne
tallada a mano de azares divinos
Mintieron mucho y siempre
Ya no nos pasman
con tanta rama quebrada por aires ridículos

los grandes árboles falsos
Ya no cuadran las cubiertas llanuras
de hechizo que nunca debimos pisar
Posar el pie sólo para impulsarnos
llevándonos lejos de aquí
Todo es un pobre escenario
que dura lo que un ocaso
un parpadeo de ave
aleteo de ojos hacia la oscuridad.

 

* * *

Aquellos que creíamos a nuestro lado

se sentaron solos
en el comedor
a respirar solos
todo el aire de las estancias
Nada importaban los de afuera
que bajo el cielo nocturno esperaban

la muerte del diablo
prendido a sus rostros
Fundamentalistas de arraigo
en la empresa del descorazone
Ellos no estaban con nosotros
remontando las olas
no hervían ni fermentaban los
tréboles en la poesía
Sólo comían y vomitaban después
el bermellón de su gula
Sólo comían como grandes poetas
abusaban de grandes palabras
incompatibles con lo egregio
se arropaban entre grietas domésticas

de sus destinos hastiados de hábitos
y regusto a fritanga
Enaltecerse encendiendo con fuerza

la flor de las uñas
las pinzas de fuego de sus garras
aferrándose al pan
No conocían el cuerpo abatido de
las amapolas de sus poemas
No saben usar las escobas
más que para barrer y barrer
lo que ya estaba bien limpio.

 

* * *

Cuántas veces
has estado como muerto
flotando en arrozales
Cuántos días sin acabar
ni empezar la saciedad
La sed al menos manifiesta
su dolor con todas sus fuerzas
Se es despreciable a cada instante
desgraciado huyendo eternamente
Muchos pensamientos
abandonan el barco
ante el hundimiento y los terrores
que florecen nada más nacer

sobre los mármoles maduros de oscuridad
El miedo a no emerger ya más
no saber ya si algo nos rescatará
como a veces hicieron los niños
en vasos de agua
salvando al náufrago
al agónico animalillo
de los brazos negros
despiadados de la asfixia
más cruel del ahogamiento

 

* * *

Su amor de Las Tierras Altas
vive sola entre nieblas
con gatos y pájaros
Su amor de Las Tierras Altas
aún lleva el pelo mojado
y nunca baja a los muelles
Su amor de Las Tierras Altas
sonríe con sus ojos
que todavía chispean y
parecen a veces de miel
Su amor de Las Tierras Altas
siempre mira el mar
y alguna vez ve tus brazos

de náufrago agitarse
agitarse en el agua
Ríe fuerte su amor
de Las Tierras Altas
Vive sola entre pájaros
peces y gatos
graciosos que la persiguen
Y no baja nunca a los muelles
Su amor de Las Tierras Altas
se ha vuelto melancólica
frágil como un recuerdo
demasiado antiguo
Una frágil pero hermosa
taza de porcelana.

 

* * *

LA LENTA AGONÍA DEL QUE NAUFRAGA
en la noche
La piel hermosa y la cara del pez
arrancados a la distorsión
de los amantes ahogados
y un precipicio de tristeza
jamás besada

Allí las bellas durmientes
tendidas en el nido
del que ya no se vuelve
Ofelias del agua
azucenas de luz

Las joyas del aire
donde pesca el ruiseñor
ganan la costa
las sombras añil
del cielo iluminado
La navaja
el arpón
el antiguo asesino que empuja
los cuerpos al silencio absoluto
a la sordera total
reflejada en el mar
la espalda de las nubes

En alguna parte está el mar
ronroneando al pie de la orilla
la explosión de rosas blancas
el frenesí de las flautas
que clavan su oído en el cielo
Uno plural y disonante
vislumbra tus tesoros

Ven la nieve que habita
en la tierra
los ojos muertos de los poetas
La niebla del fondo asciende
cargada de medusas blancas
que no devoró la luna

 

 

Carlos Vitale*Carlos Vitale (Buenos Aires, 1953) es Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana. Ha publicado Unidad de lugar (Candaya, Barcelona, 2004), Descortesía del suicida (Candaya, Barcelona, 2008), Cuaderno de l'Escala / Quadern de l'Escala (fotografías de Jaume Salvat, ilustraciones de Marc Vicens y prólogo de Carles Duarte, Vitel•la, Bellcaire d'Empordà, 2013), Fuera de casa (La Garúa, Barcelona, 2014) y El poeta más crítico y otros poetas italianos (Emboscall Editorial, colección El taller de poesía, Barcelona, 2014). Asimismo ha traducido numerosos libros de poetas italianos y catalanes: Dino Campana (Premio de Traducción "Ultimo Novecento", 1986), Eugenio Montale (Premio de Traducción "Ángel Crespo", 2006), Giuseppe Ungaretti, Gerardo Vacana, Sergio Corazzini (Premio de Traducción del Ministerio Italiano de Relaciones Exteriores, 2003), Amerigo Iannacone, Umberto Saba (Premio de Traducción "Val di Comino", 2004), Giuseppe Napolitano, Sandro Penna, Mario Luzi, Antonella Anedda, Joan Vinyoli, Antoni Clapés, Joan Brossa, Josep-Ramon Bach, etc. Ha participado en festivales, lecturas y encuentros de poesía en Argentina, España, Venezuela, Armenia, Italia, Suiza, Rumania, Estonia, Grecia, Bulgaria y Francia. Reside en Barcelona desde 1981. Está presente en Facebook.