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POESÍA DE PABLO RAÚL TRULLENQUE

 

Trullenque 2 

 

  

El hombre grande que camina solo

Hay un hombre grande

que camina solo
por las devastadas
regiones humanas;
es aquel que odian,
que temen y ladran
los hombres con dueño,
las pequeñas almas.

El hombre grande
que camina solo
está en las canciones
que enanos prohíben,
en los viejos miedos
de los que proscriben;
y en la autocensura
de los seudolibres.

Hay un hombre grande
que camina solo
entre los corruptos
mediocres y hueros...
y es el que no firma los acuerdos negros
por los que se entrega
bandera, himno y pueblo.

El hombre grande
que camina solo
está en las escuelas,
la prensa y los libros,
donde la obsecuencia
jamás hizo nido
y está en los ojos
y en la cruz de Cristo.

Hay un hombre grande
que camina solo
por los hospitales
y despachos vanos
de los que deciden
por tu suerte hermano
y está en el costado
noble del humano.

El hombre grande
que camina solo
está en los pueblos
que creen en sí mismos
y a los pueblos hombres
que caminan solos
no hay quien los ultraje
ni pueda destruirlos

 

Canto a Santiago

I
En un lugar; donde se alzan,
desde el centro del hombre,
la poesía viva y la música inaugural
del canto nativo
como un pájaro primordial,
en un pleno y vigoroso canto a la vida.
Con su viejo y dulce olor a tierra paridora...
En ocasos de murmullos y auroras trinadas
está Santiago del Estero.
Con el grito ritual del Cristo hachero... ¡árbol!
cuando el quebracho herido de muerte,
se desploma... espantando con el trueno
la fauna mitológica...
provocando la ira del Sachayoj
y el infinito dolor de la madre tierra
que llora vientos calientes,
despertando la mala sed del vino peleador...
en malambos de puñales;
donde mudancean la vida y la muerte...

II
Mientras las cajas sacheras
despiertan vidalas urdidoras de leyendas
que hablan de incesto, de amor y de locura;
señalando el instante mágico en que Santiago
revienta en chacarera, como flor del aire,
embriagando el corazón lúcido y sufrido de mi pueblo.
En un lugar en donde el sembrador de leyendas
bailó con la Telesita, descalza...
una ardida trunca salavinera
en el patio del vino cantor y guitarrero...
está Santiago del Estero...
Con sus tradiciones intactas, y mis ojos
asombrados a la luz de un antiguo niño...
que ríe y canta coplas de arena y distancia...
con mis sueños amados
que solo morirán conmigo,
con mi primer llanto, mi primer sol y mis raíces.
Salud Santiago del Estero.
Salud Ciudad Madre de Ciudades.

 

El viejo sueño del hombre

Donde termina tu vuelo

a un jilguero pregunté
donde los pájaros mueren
me respondió y se fue...
lo besé con la mirada
¡Cómo su muerte envidié!

Donde termina su trino
le pregunté al ruiseñor
donde nace y muere el viento
cantando me respondió...
Sigue mi vuelo cantando
y llegarás como yo.

En una jaula sin puertas
vive cantando el zorzal
que recogí estando herido
ahora no quiere volar...
En la celda de tus labios
¡Ay! me quiero demorar

No tengo miedo a la muerte
esa noche sin final...
donde los pájaros mueren
mi canto me llevará...
porque mi canto es un ave
que canta a la libertad

Hay señor de los poderes
que no aprendiste a cantar
donde los pájaros mueren
nunca podrá llegar...
porque en un ave de piedra
tu alma se convertirá.

                    

Cuando me abandone el alma
                                              Chacarera doble

Cuando me abandone mi alma,

cumpliendo con mi destino,
se irá con ella mi sombra.
Mi sangre, llena de grillos,
cantará en el joven cauce
de los ríos de mis hijos.

Quizás añore en mi muerte
cosas sencillas, mi casa,
algún sueño no cuajado;
mi hermosa y dulce nostalgia,
que siento cuando me acuden
los olores de mi infancia.

La noble cara del campo
o matear un dia llovido.
Oir en el patio anciano
el coyuyal de changuitos
y esos vinos guitarreados
en un remanso de amigos.

Cuando inauguren mi muerte,
no llores mi noche negra.
Sembrame en mi pago, luego
tapame con chacareras,
para que mi alma se lleve
el corazón de mi tierra.

Voy a añorar cuando muera
la tibia miel de tus manos,
tu boca enjambre de besos
y todos nuestros pecados,
aquellos que a mi existencia
dieron sentido y amparo.

En el más allá, quisiera
encontrarme en un camino
con aquel árbol que fuera
un pueblo de arpas y nidos;
hoy mi mesa y mi guitarra,
mañana mi último abrigo.

La muerte vive celosa
de mi amada flor, la vida;
dicen que me anda buscando
¡Ojalá si algún día me pilla,
me halle machao y cantando
pa' que se muera de envidia!

Cuando inauguren mi muerte,
no llores mi noche negra.
Sembrame en mi pago luego;
tapame con chacareras,
para que mi alma se lleve
el corazón de mi tierra.

 

La pucha con el hombre
                                    Escondido
El hombre nace y muere, a veces, sin vivir,
camina, desde el niño al viejo, sin gozar
de eso que él mismo le llama felicidad
y si la tiene aquí la va a buscar allá.
Tropieza tantas veces, en una misma piedra.
Fruta es que llega a pasa sin madurar.
Si tiene tira o quiere tener mucho más.
Es un misterio y es de la vida la sal.
Tiene alma de guitarras
encordada de estrellas
y es una falta envido su corazón.
Sólo se diferencia del reino animal,
porque es el hombre el único capaz de odiar.
Pero mientras el hombre, se asombre y llore y ría,
será la fantasía que Dios creó.
II
Es una lágrima de niño y de crespín,
es monte denso, copla vida y manantial
es muy capaz de dar la vida o de matar,
es luz y sombra, tierra arada y arenal.
La pucha con el hombre
querer ser tantas cosas
y nunca es más que cuando tan sólo es él.
Es un camino que anda solo bajo el sol,
sendero trajinado por sueños de amor.
Tiene alma de guitarras
encordada de estrellas
y es una falta envido su corazón.
Sólo se diferencia del reino animal,
porque es el hombre el único capaz de odiar.
Pero mientras el hombre, se asombre y llore y ría,
será la fantasía que Dios creó.

 

La fotografía que ilustra la nota fue tomada del sitio Web La Banda Diario

http://labandadiario.com/pablo-raul-trullenque/