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 Jaime Muñoz Vargas

 

 

Misil Proust

Jaime Muñoz Vargas*

 

 
Avelina Lesper extendió su campo de acción a la literatura. Como sabemos, durante muchos años ha tratado de exhibir, creo que legítimamente, el muy fraudulento manejo que se da en el mercado del arte. Decenas, acaso miles de creadores de manchitas o instalaciones sin valor pululan hoy y, aunque se trate siempre de un asunto muy subjetivo, o precisamente por esto, no está de más tratar de distinguir el grano de la paja.

He leído su alegato contra la llamada "tuiteratura" y siento que hay allí, acaso por la arrebatada brevedad del texto, demasiados sobrentendidos y otras tantas generalizaciones. Para empezar hay que decir que con internet se multiplicó toda forma de creación personal buena, regular y pésima. Artistas y seudoartistas de cualquier disciplina (música, plástica, danza, cine, literatura...) han encontrado un trampolín en las nuevas tecnologías y ya no podemos esperar que sólo se manifiesten los genios. Ahora es suficiente un teléfono celular y WiFi para que cualquiera, con o sin talento y formación, nos comparta sus chuladas. Ya deberíamos estar acostumbrados a esto y no sentir que se trata de una horda invasiva al Sagrado Recinto de la Belleza.
Sospecho que quienes trabajan seriamente en alguna disciplina artística han asumido el uso de las redes sociales, como Tuiter, con el debido escepticismo. Me parecería insensato que alguno se creyera mejor artista sólo porque publica allí. Tampoco me parece afortunado disparar el misil Proust para contrastar la supuesta frivolidad de todos los tuiteros con respecto del abnegado francés. Que yo sepa, ningún tuitero cree que sus maquinazos de 140 caracteres pisarán los callos de En busca del tiempo perdido, y lo mismo ocurre con quienes suben su música a YouTube: no están compitiendo contra Wagner. Calma, pues, no caigamos tan fácil en el fundamentalismo de la pureza.

 

Ilustración Jaime Muñoz


Salvo todas las salvedades (que en las redes son casi infinitas), sospecho que los buenos escritores que se asoman a Tuiter lo hacen sin pensar que de allí, de sus tuitazos (me suena feo eso de "twiterazos"), va a salir la obra que estremecerá a la humanidad. Creo que la alarma de Lesper es, pues, excesiva. Más: creo que si monsieur Prust hubiera tenido redes sociales, las hubiera usado sin sentir que perdía el tiempo para ir en su prodigiosa búsqueda. 

 

JAIME MUÑOZ VARGAS 3*Jaime Muñoz Vargas es escritor, maestro, periodista y editor. Entre otros, ha publicado El principio del terror (novela, 1998), Juegos de amor y malquerencia (novela, 2003), Pálpito de la sierra tarahumara (poesía, 1997), Filius (poesía, 1997) El augurio de la lumbre (cuentos, 1989), Tientos y mediciones (periodismo, 2004), Guillermo González Camarena (biografía, 2005), Las manos del tahúr (cuentos, 2006), Polvo somos (cuentos, 2006), Ojos en la sombra (cuento, 2007); Monterrosaurio (microtextos, 2008), Nómadas contra gángsters (periodismo, 2008), Leyenda Morgan (cuentos, 2009), Parábola del moribundo (novela, 2009) y Para escapar de Malisani - Treinta relatos futbolísticos (Macedonia, 2009). Algunos de sus microrrelatos aparecen en la antología La otra mirada (2005) publicada en Palencia, España. Ha sido distinguido con el Premio Nacional de Narrativa Joven (1989), con el de novela Jorge Ibargüengoitia (2001), con el de cuento de San Luis Potosí (2005), con el de cuento Gerardo Cornejo (2005) y de novela Rafael Ramírez Heredia (2009); fue finalista en el Nacional de novela Joaquín Mortiz 1998. Textos suyos han aparecido en publicaciones de México, Argentina y España.