Get Adobe Flash player

Juan Mario Basterra

 

  

     El degollado1

 

Por Juan Mario Basterra*

Orlando Van Bredam

"Colgado de los tobillos"

Ed.La Hendija

I.S.B.N 978-987-3900-47-1

 

 

Un hombre aguarda la muerte colgado de un espinillo. Está maniatado y mira la silueta de sus ejecutores en forma invertida. Lo han colgado cabeza abajo y desde los tobillos. La cabeza con su larga cabellera negra está a dos cuartas del suelo. Los cuatro o cinco hombres de la partida esperan pacientemente el momento de su muerte.
Será degollado con su propio facón. En la ronda se fuman cigarros y hay pocas palabras. Los hombres bravíos no las precisan: eso es cuestión de los políticos y los patrones.

Antonio Mamerto Gil espera su muerte y pasa revista a sus recuerdos. Sabe muy bien que cada hombre tiene un destino y que este acto final es parte del suyo. El verdugo deja el cigarro y se encamina, facón en mano, al hombre colgado. Es un ocho de enero en tierra correntina. Un sol declinante saluda "el canto cruzado de tanto pajarerío de regreso". El hombre supliciado aspira a fondo el olor dulzón del campo desplegado. El final de su vida es el comienzo de la leyenda.
"Colgado de los tobillos" de Orlando Van Bredam es la historia novelada del "gauchito Gil", el santo curador de las barriadas argentinas, el héroe bueno del correntinaje sojuzgado. Como en tantas otras buenas novelas, en el comienzo se encuentra el final de la historia. La muerte del personaje principal precede al relato de toda una vida y el capítulo final retoma el primero en una suerte de movimiento circular que conviene a toda aspiración de carácter artístico. nueva bajada de celular 008
Pocas son las cosas que se saben del gaucho Gil: su nacimiento en las tierras del Payubre, en las cercanías de Mercedes; el nombre de algunas mujeres que lo amaron; sus actividades de abigeato y caridad; su veneración a San Baltasar y sus ofertorios, y su deserción de las fuerzas de las fuerzas autonomistas, un delito que en esos tiempos y esas tierras, se pagaba con la muerte. Las diferentes versiones de su vida son fragmentarias y en algunos casos, contrapuestas. Van Bredam, que hace literatura y no historia, utiliza esa insuficiencia para erigir a su héroe. No de otra manera operan los buenos escritores: un nihilista enfermo, dos padres bondadosos y la desierta estepa rusa, fueron suficientes para que en "Padres e hijos" el ruso Iván Turguénev erigiese uno de los libros más conmovedores de la literatura universal. 
No hay referencias temporales en la novela, salvo algunos nombres y hechos: los Madariaga, Urquiza, el general Paz, Berón de Astrada y la ensangrentada Guerra de la Triple Alianza. Este detalle tiñe de intemporalidad el relato y le otorga categoría de universalidad. Son también universales el sentido heroico del gaucho y la compasión inherente a sus hechos. El hombre bravío que desarma a los gauchos pendencieros en el fragor alcohólico de la pulpería es el mismo que socorre a los olvidados de toda ley y toda justicia y el propiciador de los milagros. Ese es el valor moral de la novela y no es el único.
El destino épico del gauchito Gil, su temporalidad desangrada y humilde, la condición bondadosa y caritativa de sus actos, Madame Grisel y el prostíbulo de la Rosita, "los caminos que llevan y traen", el pañuelo rojo ondeando al viento, la lanza tacuara apuntando al cielo, la cruz de algarrobo que veló sus huesos, "la leyenda que ya no es suya", merecen tan extraordinaria historia.

 

gauchito gil

Imagen del "Gauchito Gil" objeto de culto

en vastas regiones del Noreste Argentino

 

1.-Este artículo fue publicado en el suplemento Chaqueña del Diario Norte de Resistencia el día 12 de febrero de 2017 y cedido gentilmente por su autor para su publicación en Tardes Amarillas. 

 

*Juan Basterra nació en La Plata el 27 de junio de 1959. Es profesor en Biología. Tiene publicadas dos novelas: Tata Dios (2015) y La cabeza de Ramírez (2016). Colabora en diario Norte, de Resistencia, Chaco, donde publica columnas en el suplemento dominical "La chaqueña".