TAPA DE LOS DETECTIVES SALVAJES

 

  

 

 

ACERCA DE LOS DETECTIVES SALVAJES DE ROBERTO BOLAÑO                                                  

                                 Amaru Diógenes Condorí.

                       (Especial para “Tardes Amarillas”)

 

 Sin el ánimo de parecer petulante, debo decir que, desde que era niño y mi padre me traía sus tesoros en forma de libros (Recuerdo, “Chico Carlo”, de Juana de Ibarbouru, La saga de Sandokán, esos libros maravillosos de Salgari que tiene su punto de parida en “El corsario negro” y “El pirata de la Malasia” y “El libro de las tierras vírgenes” de Kipling, entre otros, muchísimos otros que no enumero aquí para no aburrir a los lectores) la lectura ocupó un lugar preponderante en mi vida.  Durante gran parte de los años que llevo viviendo, preferí la literatura traducida desde el inglés pero, desde que la hermosa novela de Mempo Giardinelli, “Imposible equilibrio” me cambió la vida, me dediqué con ahínco a la literatura hispanoamericana.

Una de mis deudas pendientes, era, sin duda, Roberto Bolaño, el chileno que se ha transformado en un escritor de culto. Elegí, para debutar en su lectura, su más famosa novela que fuera escrita en 1998 y que recibiera innumerables premios. La obra ha vendido tantos ejemplares a lo largo y a lo ancho del mundo que (hasta el 2012, por lo menos) se sigue reeditando. La lectura de una obra con estos antecedentes no podía evitarse.  

Me parece prudente aclarar, antes que nada, que las siguientes reflexiones  acerca de “Los detectives salvajes” de Roberto Bolaño, son pura y exclusivamente producto de mis dudas y razonamientos  después de leer  la mencionada obra. No soy un crítico literario ni tampoco tengo formación académica en literatura.  No obstante me parece adecuado apuntar que he leído mucho y, en los últimos años he estudiado, con mucho empeño, acerca de la narrativa latinoamericana. Creo que esto me da cierta facultad para poder opinar acerca de algún libro.

Pues bien, con gran entusiasmo y  más adelante con mucho, muchísimo esfuerzo, emprendí la lectura de las más de seiscientas páginas del libro. No fue una tarea fácil. Lo que sigue, no son más que impresiones muy personales y con las que no quiero generar ningún tipo de polémica. Muy por el contrario, simplemente busco contar la experiencia de un lector que no las tuvo todas buenas con Bolaño.

La primera cosa que me causó tropiezo es la enorme multiplicidad de personajes. Son tantos los nombres que conviven en sus páginas que, más de una vez, he debido retroceder decenas de hojas para poder reencontrarme con alguno de ellos y no perder coherencia en el desarrollo del argumento.

Por otro lado me he tropezado con numerosos capítulos que tienen una extensión que no me resultó para nada simpática y que, en mi modesta forma de ver, ni siquiera guardan una relación directa entre sí ni con lo medular de la novela o carentes de relación o importancia con el cuerpo de la misma lo que complica sobremanera su lectura.

También me ha resultado difícil digerir (y confieso que en algunos momentos he sentido la necesidad de saltar algunas partes pero, nobleza obliga, para poder tener una idea correcta, he seguido palabra por palabra aún los párrafos más densos) algunos tramos. Ustedes se preguntarán cuáles son esos fragmentos y cuál es la causa de mi incomodidad. Pues bien: hay algunos capítulos en los que la descripción geográfica del recorrido de los personajes que van de un lado a otro resulta demasiado descriptiva. A fuer de ser sinceros, si no fuera porque la novela fue escrita en 1998 y Google Maps da sus primeros pasos  recién en el año 2005, hubiese pensado (no lo dudo) que, la explicación detallada de calles (con nombres y direcciones de asombrosa exactitud) y ciudades, que aparece muchas veces a lo largo de la novela, hubiese sido extraído de dicho servidos de aplicaciones.  Por otro lado, las preguntas que no pude responderme es ¿Cuánto ayudan estas monótonas referencias a la calidad de la obra? ¿Son acaso solamente un signo de erudición geográfica? ¿Perdería algo de calidad la novela sin ellas?

Roberto Bolaño es uno de los narradores hispanohablantes más leídos en los últimos años. Entonces, estaría bueno preguntarnos el significado último de esta novela. ¿Hasta dónde es casi autobiográfica? De cualquier manera, según diferentes críticas y reseñas que he leído, el sentido más importante de ella, no sería otra cosa que un Réquiem para la poesía y un intento de parodia del relato policial. Supongo que eso dependerá del crítico, pero por sobre todas las cosas, de los lectores.

Otra cosa que me llamó la atención, es que algunos personajes (aunque no siempre sino de manera ocasional) tienen un lenguaje pletórico de palabras técnicas que dificultan la lectura a la gente común y sin preparación académica en literatura a lo que podríamos agregar las tediosas referencias a interminables listas de escritores y a diferentes escuelas literarias.

En síntesis, desde mi modesta óptica, más allá de su calidad como texto subversivo y novedoso, creo que esta novela multipremiada constituye una obra difícil, de lectura compleja cuyo mayor mérito (más allá de todos mis reparos) es, no solamente la necesidad de plantear una historia, sino encontrar un camino que, aunque fatigoso, nos permita  reencontrarnos con el arte de la narrativa.

Por último cabe preguntarnos: ¿De qué manera ha incidido el empleo del supuesto “No márquetin” con el objetivo de lograr un efecto totalmente opuesto, es decir, como una estrategia de inmenso poder a la hora de vender un libro de un autor reconocido como Bolaño?

 

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