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POESÍA DE SAMUEL BOSSINI

 

Samuel Bossini

 

 

Carta de despedida de un enamorado
Nada hay Amor. Nada. Ni brazos emergiendo de los bosques con dedos inclinados. Nada Amor mío. Ya nadie recuesta el Alma sobre aquel árbol que se curva sobre Agua pura y abundante. Nada hay Amor. Los cuerpos buscan un espacio donde correr de una punta a otra sin acabar como hormigas nerviosas dentro de un vaso. Unos sonidos de tijeras anuncian la levedad. ¿Quiénes se aman? ¿Podemos sentir el roce de sus labios como el Ala de una avispa? ¿Cómo Amar sin sentirse frente a un espejo construyendo un rostro? Nada Amor. Ni el ademán de leer las huellas de los rostros grabados en la almohada. Las manos pueden cerrarse y conservar un eco para luego liberarlo en un cuarto de baño. Todos somos ojos de una misma cabeza. Nada hay Amor. Puede
verse con claridad cuando intentas en mitad de la Noche rehacer nuestros fantasmas famélicos y heridos. Suavemente el Cielo cambia sobre nuestras cabezas y nos hace danzar frenéticos sobre nuestros pies de toros y decir: nada hay Amor, sólo sea nuestro desvalido apego por matar y devorar la presa.

 

Palabras de adiós del guerrero
Te recuerdo cuando todo es No.
Cuando mi Alma cierra con humo la imagen de la batalla.
El hábito de los amantes separados es comer pez rasgado y rama helada.
El único riesgo de regresar de la muerte es retomar la Vida con los mismos amores.
Mejor es cambiar las líneas de las manos con una daga y partir.
Existen horrendos combates entre los recuerdos del Alma y los recuerdos del Cuerpo.
En tus ojos la liebre se enreda en un pañuelo verde.
Lograr acariciar la cabeza de una mosca y esperar que acabe la tarde.
La melancolía llega como una unción ante el fracaso desmedido.
Nombrar es perder. Decir es ya fue.
Este veneno es un manojo de harina arrojada sobre los ojos de un perro.
Después de todo, tendrán razón los poetas: el miedo es
ese desfile de minutos horrendos en busca de todo aquello que el hastío no tocó

 

El viento roza, huele. La Luz atropella al color Blanco.
Sueños que fabrican humo en cada hombre.
Afirmar.
Negar.
¡Qué importa!
Jugar con el chal dentro del Hueco, lejos de la lluvia,
cerca del pájaro que incendia hojas.


Del Amor lo que él esconde y excita.
Círculo como forma insuficiente de los sentidos y las cosas.
Sortilegio que le sonríe al Amor pero no lo abraza,
Le escarba el estómago y lo deja confuso sobre un almohadón de clavos.

 

Ironía.
Compasión.
Visión posible del sabio desdentado sobre la roca.
La fe ciega en la serpiente no ayuda a encontrar poemas.


Agitarse es más importante que las palabras.
El Amor más importante que las palabras.
Cerrar los ojos hasta apretar el fruto y rasgarlo,
así dejar caer su jugo en tierra seca.


Poco a poco la cabeza se abre y se deshiela.
Como Poema que atrae y no conduce.
Como lluvia que da en la cara para que pensemos en otra cosa.

 

Por una Palabra
III
Se aproxima la Palabra que permite
la Luz del Poema.
Las uñas quedan ensangrentadas.
Los dedos dibujan miedos sobre los vidrios.

 

 

Arte poética III
Sentir como propia la visión del hombre que lleva Lluvia en sus dientes. Leer en lo que
está disuelto en un charco. Caramelo de espina para los ángeles. Desde el campanario
el ave se cruza con el rayo y queda descansando cerca del río. Ve pasar sin brillo,
arrastrados por el chubasco, antílopes y tablas.
Una línea delgada divide el miedo a la muerte de la aventura de la vida. En medio
pistas ciegas, el pasajero aliviado de despertarse, la vaguedad de los dibujos de humo, la
miseria escondida entre la tierra de las uñas.
Hacia unas flores secas la Rosa empuja su ánima.
Dispuesta a abrazar un ramo de cabezas de gato
y hacerlas florecer bajo la tierra.

 

Samuel Bossini (Saniago del Estero, Rep. Argentina, 1957) Poeta, publicó los libros de poesía El sonido y la furia (1981), Para una fiesta nocturna (1983), Oscura tierra (1991) y Mundo natural (2014). Residió desde 1983 hasta 1989 en Europa (España, Italia, Francia y Portugal). Poemas y textos fueron publicados en diarios y revistas de Argentina, Chile, Uruguay, México, España, EE.UU. y Ecuador. Desde 2002 dirige Malvario, revista de literatura y arte. Dirigió la revista de literatura y pensamiento El Jabalí. Publicó muchos años bajo el seudónimo de Pablo Narral. Los poemas que conforman esta selección pertenecen a su libro Mundo natural.