Mario Cerón

 

 

 

MARIO CERÓN X MARIO CERÓN.

 

 

En realidad, hablar sobre uno mismo es asunto complejo. Es más, creo que no soy yo el que debo hablar o contar cosas sino que estos cuadros que se ven por aquí, diseminados por toda mi casa, deberían hablar por mí pero bueno… Aquí vamos.

 

Nací en Málaga (España) en 1945. Según me contó mi madre la noche en que llegué al mundo, por el tema de la guerra, no había electricidad y la única luz era provista desde un barco. También me contó que fui nacido “en manto” ya que las membranas me rodeaban de tal manera que, como se decía en aquellos tiempos en mi tierra, nací protegido por el manto de la Virgen.

Con apenas ocho años realicé mi primera pintura que era un retrato de mi abuelo que se ganaba la vida como restaurador de libros.  Algunos años más tarde (debo haber tenido unos 12 años) tuve un incidente con un profesor de matemáticas y esa noche, con enorme perseverancia, me la pasé pintando una caricatura del mismo en cada esquina de la ciudad con un cartelito que decía “Don meollo” que era como había bautizado al mencionado profesor.

Más adelante, tuve la suerte de realizar estudios en las escuelas de Artes Aplicadas y Oficios Artísticos y C. de Bellas Artes de Madrid. En 1967-1968 fui becado para la ampliación de estudios en Paris. He realizado cursos de grabado en Estados Unidos y he ejercido la docencia en Madrid en la especialidad de grabado desde 1975 – 1982. Los ojos de Picasso

Aunque he obtenido numerosos galardones, entre ellos, el 1º premio de pintura en la II Bienal Internacional de Arte de Marbella- España ( 1973); el Premio especial del Consulado de España en Córdoba (Argentina), U  reconocimiento por mi trayectoria artística (1989), el Premio “Ricardo Rojas” de la Municipalidad de Santiago del Estero (Argentina) (1995) y el 2º premio Fundación Cultural (1997), creo que lo más importante fue haber obtenido el primer premio en la II bienal de Marbella con mi cuadro “Los ojos de Picasso”  (A la derecha)

En 1984, me enamoré de una santiagueña y me vine detrás de ella a Argentina. Me radiqué en Santiago del Estero, en donde, cautivado por su cultura, tuve la suerte de informarme sobre las civilizaciones precolombinas, con las cuales me identifiqué de inmediato. Por aquellos años surgirían mis series “Rumigrafías” (1987) y “Alegorías Americanas” (1993). Como consecuencia de estas, presenté, en 1996, mi serie “Nudos” propuesta que no puede estar divorciada de mis experiencias anteriores, ya que, aparte de otros significados, nos podría traer un cierto recuerdo de los quipus americanos, con una lectura libre y exclusivamente estética, sin otros compromisos y que vendrían a ser un testimonio propio de los lazos que me unieron a estas tierras.

 

rumigrafías

  Nudos

 

                       Rumigrafias                                                                             Nudos

 

 Cuando llegué a Santiago, ocurrió una anécdota que me llamó mucho la atención: Fuimos invitados con mi esposa a cenar a la casa de una familia tradicional y en un momento dado, el dueño de casa me preguntó en que trabajaba. «Soy pintor» contesté». El señor insistió «Sí; ya sé que pinta, pero ¿En qué trabaja?» como si la tarea del artista no tuviera el valor que realmente tiene.

En algún tiempo fui Secretario técnico del Museo Provincial de Bellas Artes de Santiago del Estero “Ramón Gómez Cornet” y más   adelante Director del instituto Municipal de Arte de Santiago del Estero. Durante últimos años me desempeñé como Vicecónsul Honorario de España.

A lo largo de mis más de 45 años de dedicación a la plástica he realizado más de 50 exposiciones en Europa y América. He ilustrado a la mayoría de los escritores santiagueños y he participado como jurado en numerosos concursos provinciales y nacionales.

Según dicen (y yo lo creo así) mi  primera obra evidencia huellas neofigurativas; mas expresamente barjolianas aunque después de mi primer viaje a los centros artísticos de Europa, acaecidos en 1967, evolucioné  hacia una fórmula “cinético-expresionista”, en donde se alían las herencias de la cultura visual (mass-media, fotografía periodística, cinematógrafo, publicidad, etc.) con los contenidos de una praxis visionaria. Yo más bien diría que me gusta pintar la irrealidad (para reflejar lo real ya está la fotografía) y que pintar me produce un estado de paz y armonía que solo la pintura puede darme. Pintar me hace tremendamente feliz.

En este punto me gustaría aclarar que la literatura (en especial la poesía) no me son ajenas ya que, afortunadamente he podido leer mucha y buena poesía, aunque debo confesar que a quién más admiro es a Antonio Machado.

Puedo decir que, afortunadamente he logrado sobrevivir a un ACV y actualmente, ya casi recluido en mi hogar, dedico mis horas a pintar y a cuidar de mi hijo enfermo. Sé que voy a morir en Santiago, que me gusta esta tierra agreste y su gente, pero en el fondo, nunca voy a dejar de ser un malagueño que extraña su patria. No obstante, estoy convencido de que Dios me dio mucho más de lo que pretendía y eso es todo. Si hay algo más que decir o que contar, que mis cuadros hablen por mí. 

Con artistas santiagueños

cuadros Cerón

Mario Cerón premiado           

 

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