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Fotografías y poemas de Rosa Emérita Martínez Manzanaro 

 Foto 1

Cierro los ojos y la mirada es el negro telón que cubre la frágil rojiza luz antes del pensamiento.

Antoine Watteau personalizó la indiferencia con un paso de baile, con encanto hermoso, sin campo gravitatorio.

La risa es la homeóstasis de la vida, la conducta correcta ante las necesidades que no otorga el cielo.

¿Cuantas revoluciones necesita un año platónico para que el hombre divise por siempre el sol de la medianoche?

  

Foto 2

El verdadero poder de la vida es detener el péndulo oscilante tirando el reloj a un mar de barcos sin red.

Mi sangre libre de plomo da ligereza al cuerpo.
Las mitocondrias respiran alegres y en su memoria guardan el olor de la flor del paraíso.
La voz de la madre nos habla en sesotho.
Hay nieve en África que nunca se derrite.

El humor vítreo del ojo retiene la lluvia ancestral.
La miosis responde a la luz.

 

 

Foto 3

 ¿Que árbol genealógico nos sumerge a todos en la misma semilla?

¿El amor nos vuelve familia?

Ser leal a la lealtad de lo correcto es suponer que existe lo incorrecto.

La locura es la solidaridad de una conciencia colectiva que nos arrastra a crear fronteras para negar la libertad del individuo.
Nos une la roja sangre, nos separa la dictadura del pensamiento.

Me gusta el concepto cambiante de la palabra "dios".
Es hermosa palabra cuando se traduce en paz y la preocupación desaparece, recuperando la salud que es la amistad de la triada, la bendita ilusión de saber que se tiene en el corazón.

 

 

Foto 4

Cómo despojarme de esta ropa adherida tras milenios de pensamientos.

La sombra es una extensa capa atada a mi cuello que con ayuda del viento me acerca al sol.
Desnudamé en silencio, tus manos son la eternidad necesaria para purificarme.
En ese despojo elegido mutaremos en beso.

 

 

Foto 5

 hielo dulce flotando en la cúpula limitada.

Mis pies desnudos transmiten su poder blanco y cristalino de lo no sumergido, pequeño concepto de la inmensidad.

El frío no es soledad y el calor no es compañía. Sólo la corriente sabe la verdad cuando los lleva a su encuentro en el centro.

¿En que parte del océano queda la dulzura derretida?
¿Qué tiene de salado la dulzura?

 

 

Foto 6

 Desde algún lugar más allá de la memoria, desde esa luz apagada semejante a la penumbra, suave y delicada sin limites cobra forma la imagen distorsionada.

Traes el silencio, la certeza del ángel de tus ojos, las manos colmadas de caricias, la sonrisa que define mi futuro.

Ordenas el ritmo del corazón al compás de las mareas, como la luna llena oculta tras las nubes que esculpes sin cincel y sin martillo.

Tristeza y alegría se unifican. Tiembla mi cuerpo entero, escalofrío espiral es mi espalda.

Suena mi piel a la mudez de tus palabras escritas, cuando las leo. La imaginación vuelve a mi mente cinematográfica y comprendo que somos personajes de un verso que se lee como un adagio. Quizá su mezcla sea la sangre que recorre mi cuerpo, donde lo rojo es la conversión del blanco derretido en el azul.

 

 

Foto 7

Es el mundo, un espejo roto de mi humildad.

La honestidad, la salud del todo, la abundancia que deja atrás la nada, la credibilidad en lo no pasajero.

El progreso es la seguridad de nuestra naturaleza divina, la sabiduría que conlleva al hombre a ser amor.

El egoísmo del gen convive con el altruismo del alma.
La paz es la felicidad del otro, la inocencia en uno mismo.

 

 

Foto 8

 ¿Cómo puede la luz horadar mi corazón?

Soy como la ceniza que antes fue pavesa y añora el fuego.
Suave vuelo, sobre la montaña, buscando el color amarillo que precede al calor del volcán Irazú.

A 3432 metros de altitud la intemperie, no es pavor, es la valentía del destino que espera formar parte de la erupción para ser los cabellos de la diosa Pelé.

 

 

Foto 9

 Se miraron por primera vez.

Se besaron por primera vez.
Se tocaron por primera vez.

Y por último se olvidaron.

Se miraron por primera vez...

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