Rony

 

 

 

 

 

SOBRE UN CONCURSO DE MICRORRELATOS

Rony Vásquez Guevara

Hace algunos meses se convocó a la cuarta edición del Concurso Internacional de Microrrelatos “Museo de la palabra” considerado como el concurso literario más oneroso de esta modalidad textual. No obstante, los textos ganadores de sus últimas ediciones han sido seriamente cuestionados. Precisamente el texto premiado en la versión del concurso de 2013 fue inmediatamente criticado por diversos lectores, quienes desde las redes sociales (principalmente Facebook) recordaron que “El francotirador” era un plagio de un chiste muy conocido en la década del 70.

En este punto, resulta conveniente presentar el texto ganador:

EL FRANCOTIRADOR por Armando Macchia

Todos los días, mientras esperaba el ómnibus, un niño me apuntaba desde un balcón con el dedo, y gatillaba como un rito su arma imaginaria, gritándome “¡bang, bang!”. Un día, solo por seguirle el rutinario juego, también yo le apunté con mi dedo, gritándole “¡bang, bang!”. El niño cayó a la calle como fulminado. Salí corriendo hacia él, y vi que entreabría sus ojitos y me miraba aturdido. Desesperado le dije “pero yo solo repetí lo mismo que tú me hacías a mí”. Entonces me respondió compungido: “sí señor, pero yo no tiraba a matar”.

Después de una primera y rápida lectura, “El francotirador” se constituiría como un elogiable texto pues su final es impactante y tierno; sin embargo, el texto originario correspondiente a una transcripción del recordado chiste es el siguiente[1]:

Todos los días pasaba por una casa un repartidor de periódicos, el cual siempre que entraba al patio delantero a dejar el periódico, encontraba a un niño que lo esperaba, y con la mano y el dedo apuntándole, le hacía: -

¡Pum, pum, pum! –Simulando disparos contra el repartidor-.

Esto era cosa de todos los días, todos los días. Pero un día el repartidor dijo: 

-Ah no, hoy le voy a seguir el juego, porque ya me tiene cansado que todos los días me dispare, aunque sea de mentiras.

Entonces, llega al otro día, entra al patio, y observa que el niño está en el techo, entonces el repartidor le apunta con el dedo y dice:

-¡Pum, pum, pum, y pum!

Cae el niño al suelo desde el techo, y entonces el repartidor asustado corre hacia él, y le dice:

-Niño, niño, ¿Estás bien?

El niño le responde medio inconsciente: 

-¡Yo nunca te tiré a matar!

Como se puede apreciar, el argumento de ambos textos es el mismo. Entonces, resulta pertinente preguntarse, como lo hizo José Manuel Ortiz Soto desde las páginas de Internacional Microcuentista[2], ¿cuáles son los límites entre el plagio literario y la reescritura?

Recordando The Most Excellent and Lamentable Tragedy of Romeo and Juliet (conocida popularmente como Romeo y Julieta) de William Shakespeare, cuyos orígenes se encuentran en la tradición literaria y en el cuento “Giuletta e Romeo” del escritor italiano Mateo Bandello, podríamos señalar que el genio inglés plagió la historia del narrador italiano; no obstante, el mérito de Shakespeare consiste en embellecer el lenguaje empleado y agregar personajes secundarios como Mercucio y Paris; por lo que, estas características propias de su autor evitan que la crítica literaria considere a Shakespeare como un plagiario y, por el contrario, son sus méritos los que permiten denominarlo como uno de los genios de la literatura universal.

En el caso de Armando Macchia, ganador de la tercera edición del Concurso Internacional de Microrrelatos “Museo de la palabra”, no se observa su intervención creadora, su genio literario, mucho menos su propia voz narrativa, pues solo se dedicó a cambiar unas cuantas palabras. Obviamente, su único mérito es haberle colocado un nombre al texto: “El francotirador”. Si este elemento resulta suficiente para otorgar la autoría de un texto popular a determinado escritor es una cuestión personal que debería cuestionarse a los miembros del jurado de un concurso y a los críticos literarios. Lo cierto es que no se puede encontrar dos argumentos similares y negar la existencia de un plagio, máxime si se tiene que en el “nuevo” texto solamente se cambió algunas palabras.

Finalmente, esperamos que las personas que integran el jurado del IV Concurso Internacional de Microrrelatos “Museo de la palabra”, que actualmente se encuentra abierto, tengan un mayor conocimiento del género literario denominado por la crítica literaria como Microrrelato y, por supuesto, de la literatura universal.



[1]Chiste Número 127308*. Disponible en:  http://www.chistes.com/Chiste.asp?ID=127308Enviado por Marvin Sance (Guatemala), recibido 26 febrero 2003, publicado 14 mayo 2003. [Revisado el 29/07/2014].

 

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