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 MRORRELATOS DE ALBERTO SÁNCHEZ ARGÜELLO

 Alberto Sánchez Argüello 

LOS RIESGOS DE LLEVAR LO PRIVADO A LO PÚBLICO

Después de varios años de malestares digestivos decidí hacerme un chequeo médico completo. Mi esposa insistió en que fuéramos a una clínica privada, pero yo no estaba dispuesto a darle mis ahorros a esos chupasangre. Así que hice todas las filas necesarias en el seguro social hasta obtener una cita.

Me tocó un internista joven que sin mayores preámbulos me dijo que mi caso era muy extraño, digno de un estudio médico. A manera de explicación me mostró las imágenes tomadas en los exámenes. En ellas se podía apreciar claramente una comunidad de hombrecitos y mujercitas labrando grandes campos de cereal en mi intestino delgado.

Yo me sorprendí mucho y mi mujer me regañó por toda la cochinada que como en el mercado durante la compra de fin de semana. El internista entusiasmado aseguró que había mapeado una ciudad que iba desde mi esófago hasta el duodeno. Luego trató de contarme sobre las maravillas de sus medios de transporte pero yo lo interrumpí, lo que me interesaba era saber cómo deshacerme de ellos. Él hizo todo lo posible por hacerme cambiar de parecer apelando a mi deber con la ciencia, la piedad cristiana y cosas así, pero al final logré sacarle una receta con fuertes antibióticos acompañados de laxantes y un subsidio.

Les ahorraré la descripción de mis terribles idas y venidas al baño, sólo diré que fueron días bastante duros y que nuevos exámenes confirmaron que mi cuerpo estaba deshabitado.

Un par de meses después recibí un citatorio. Cuando abrí el sobre me encontré con una acusación de genocidio premeditado en mi contra. Mi mujer aprovechó aquello para sacarme en cara que esto no habría pasado si hubiésemos ido con un privado. Tuve que darle la razón.

EMESIS

La farmacia estaba llena cuando entré. Algún tipo de promoción convocó a todos los vejestorios del barrio. Una fila de ancianas pelo teñido y calvos barbados con sus sonrisas destentadas me miraban curiosos mientras yo trataba de evitar que las náuseas me botaran.
-Usted tiene que vomitar, sacarlo todo- me dijo un setentón medio bizco. Yo lo quedé viendo con odio y sentí que estaba a punto de cubrirlo con mi bilis. Para mí no hay nada más repugnante que vomitar, desde niña siempre lo he evitado.
-Él tiene razón, se nota que anda un montón de mierda jodiéndola por dentro. Vaya, saque todo en el baño del fondo- agregó una vieja pelo rojizo que se abanicaba con la revista cinematográfica. Yo empecé a ver doble y no tenía ninguna esperanza de conseguir un anti emético.
Mi cuerpo se dirigió hacia el fondo de la farmacia, traté de evitarlo sujetándome de las paredes, pero mis piernas caminaron solas. De repente todo se puso rojo, cerré los ojos y dejé salir todo en el inodoro. Cuando los abrí la tasa estaba llena de mis padres, mis hermanas, mi novio, mis ex, mis vecinas chismosas, mis profesores de la universidad, mi jefe, varios sujetos que me dicen cosas morbosas en el trayecto al trabajo y la mayoría de mis amigos.
Todos estaban muy serios y me hacían gestos para que los sacara, pero yo sólo me limpie la boca y dejé ir de la cadena con una sonrisa.

LAS COMPLICACIONES DE LEVANTARSE TEMPRANO

Puse la cafetera de metal en la hornilla y encendí un fósforo. La llama ardió despacito modulada por mi mano. Me concentré en las cucharadas de café, tratando de lograr el nivel perfecto de acidez y suavidad, pero un grupo de cavernícolas interrumpió mi ritual.
Eran siete, embutidos en pieles de animales, gruñendo y gesticulando. Dos de ellos cargaban un gran pedazo de carne –probablemente mamut- y por más que lo intentaron no lograron que alcanzara en mi cocinilla. Traté de comunicarles por gestos que se me hacía tarde para el trabajo, pero los sujetos sólo entornaban sus enormes cejas como vacas mirando un tren.
Les di varias cajas de fósforos y se las comieron. Así que hice una demostración práctica de su uso. Apenas encendí una cerilla los tipos cayeron de rodillas, entonando un cántico salvaje.
Para cuando mi esposa se despertó yo me había convertido en un dios neolítico.

EL ÚLTIMO VUELO

Después de sobrevivir cinco horas de atraso por condiciones climáticas, me ubiqué al lado de la ventanilla buscando distraerme, pero las luces de la ciudad desaparecieron bajo el manto gris de la tormenta que no terminaba de irse.

Decidí devorar las revistas del asiento delantero. Me enteré de la nueva fase del gran colisionador de Hadrones y sobre las bellezas turísticas de Costa Rica. Al llegar a los artículos gastronómicos di por finalizada mi lectura aérea y cerré los ojos para forzar el sueño.

Cuando los volví a abrir estaba solo en la cabina. Caminé desesperado entre quinientos asientos vacíos hasta que un trueno me hizo mirar hacia afuera. En el ala derecha un enorme ser alado estaba destruyendo uno de los motores. Me di cuenta que estaba soñando, así que me coloqué un puñetazo en la cara.

Adolorido abrí los ojos y me encontré con tres miembros del personal de vuelo encima de mí, zarandeándome, gritando que dejara de soñar con dragones, que iba a provocar la muerte de todos. Les escupí todo tipo de improperios y el forcejeó me hizo golpearme la cabeza y perder la conciencia.

Al volver en mí, el avión estaba nuevamente vacío y afuera de la ventanilla el dragón se afanaba con el motor que ya estaba en llamas. No sé porque se me vino a la mente Ludwig y la quinta sinfonía empezó a sonar en el espacio, retumbando a lo largo del pasillo. Me acomodé en el asiento dispuesto a disfrutar.

A lo lejos, unos gritos intentaron llegar hasta mí, sin embargo, el magnífico sonido de las explosiones en perfecta sincronía con la música, pronto los callaron.

DETENER EL TIEMPO

Nuestras órdenes son sencillas: servir a nuestro general en su retiro con todos los honores. Tantos años de servicio intachable hacia nuestra patria demandan que así sea.

Por eso al quedar su memoria congelada en aquel glorioso 14 de noviembre de 1916, cuando se alzó sobre la pira de cadáveres de ambos bandos, cubierta de sangre sus botas, clamando victoria ante los gritos estentóreos de hombres mutilados; nosotros no dudamos en reconstruir todos los días aquella escena: con los sesenta y seis mil trescientos cincuenta y cuatro cañonazos, las réplicas perfectas de las dos torres enemigas –que luego reconstruimos por las noches- el humo sofocante de doscientas barricadas ardiendo y por supuesto los mismos ochocientos heridos y mil novecientos muertos.

EL HILO

A Solange Rodríguez Pappe y su hilo rojo...

Una mañana encontré el hilo que une al mundo. Estaba encima de una cama como si fuera cualquier otro hilo. Lo tomé y empecé a jalarlo despacio hacia mí.

Fui viendo cómo se deshacían largas montañas cubiertas de bosques de abedules, lagos cristalinos como espejos, aves que alzaban el vuelo y junto con ellas las nubes y el sol. Luego seguí con las casas de madera y las personas que caminaban junto a sus perros en una pradera de flores.

Cuando el mundo se terminó de deshilar entró mi abuela al cuarto. Miró tranquila lo que había hecho y me alzó con dulzura para sentarme en la larga mecedora del abuelo. Luego tomó su colcha y volvió lentamente a bordar.

Alberto Sánchez Arguello (1976 Managua Nicaragua) Psicólogo. Ganador del primer concurso de cuento versión juvenil de la Fundación Libros para niños, Nicaragua (2003) con "La casa del agua". Primer lugar en el VII concurso nacional "Otra relación de género es posible" categoría cuento, de CANTERA Nicaragua. Selección de jurado para publicación en el 2008 por la obra "Chico largo y charco verde" en el cuarto concurso nacional de literatura infantil "libros para niños y niñas" (2008) categoría cuento. Primer lugar categoría lengua castellana IIª Convocatoria Internacional de Nanocuento Fantástico y de Ciencia-ficción "Androides y Mutantes" (2012). Finalista del I Concurso Centroamericano de Literatura Infantil con "Mi amigo el dragón", publicado por Libros para niños, Nicaragua (2014) Ganador del II Concurso Centroamericano de Literatura Infantil con "Ítaca" (2016) Incluido en Destellos en el cristal: Antología de microrrelatos de espejos, publicado por la revista digital Internacional Microcuentista (2013) Incluido en antología "Flores de la trinchera" del fondo editorial Soma, Nicaragua (2012). Incluido en "99 crímenes cotidianos" antología de minificciones publicada por La pulga editorial en Madrid España (2015) Incluido en "Viaje a la oscuridad" Antología de cuento breve Lengua de Diablo editorial México (2015). Incluido en "50 demonios" antología de minificción de ArteSano Digital y Penumbria, México (2015). Publicaciones en las revistas Narrativas, Periplo, Hilo Azul y Karebarro y en los sitios Dos disparos y Realidad Bohemia. Autor invitado a Canvas - Festival de Cultura Digital. Nicaragua (2014) al Conversatorio "nueva literatura nicaragüense" organizado por la Cill Unan-Managua (2014) a Centroamérica Cuenta, Nicaragua (ediciones 2014 y 2015) al festival de literatura de la Universidad Centroamericana, Nicaragua (2015) y la XXVI Feria Internacional del libro, Costa Rica (2015)

Blog: http://ofrendando.blogspot.com/
Twitter: @7tojil