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     LA ESTRATEGIA DE UNIR LOS PUNTOS EN "EL REPARTO DEL OLVIDO", DE JUAN IGNACIO COLIL

 Por Gabriela Aguilera Valdivia

El género negro, concebido como la novela social de estos tiempos, parece ser el género preciso (o la trinchera precisa), para disparar sobre ciertos temas que la historia de los últimos años, los quehaceres impuestos por el retorno a la democracia y la falta de voluntad política, dejaron en una lista de pendientes. No conozco escritores chilenos de género negro que no aborden, de una u otra manera, hechos relacionados con el Golpe y la dictadura. 

El Reparto del Olvido, la última novela de Juan Ignacio Colil, se estructura sobre tres espacios narrativos: la historia del detective, dividida en capítulos; la de los casos escritos en una revista del año del ñauca, presentados como relatos o cuentos autónomos; y los fragmentos de una mixtura de monólogo interno y conformación dialógica de alguien y alguienes, que se agrupan bajo el título Del Otro Lado. Los puntos de los casos y los puntos Del Otro Lado son claves entregadas por el autor como miguitas de pan indicadoras del camino que debe seguir el lector para salir del laberinto.
La construcción de personajes es impecable, especialmente la dupla Darío/Ciro, díada protagonista. Son caras de una realidad focalizada desde dos veredas, espejo y reflejo. Ciro ES con Darío y viceversa. Lo descubre el protagonista al unir tres puntos: ambos tienen nombres de reyes persas y cae en la cuenta de ello precisamente cuando se encuentra en el Mercado Persa del Bío Bío.
Ciro es un detective privado shilensis: no tiene el glamour ni la holgura económica de sus homólogos ingleses canónicos, (Holmes o Poirot, por ejemplo). Tampoco el sarcasmo y la seducción oscura de los detectives del Hard Boiled. Es un tipo como cualquiera, no tiene nada que lo haga destacar en medio de una muchedumbre y por si fuera poco, está sin pega. Con chispeza típicamente shilensis y en espera de que su pyme de la investigación prospere, Ciro sobrevive y paga sus cuentas desempeñando un subempleo no tradicional: pasea perros cuyos amos pertenecen a la clase emergente de nuestro país, para la que el perro es un artículo que denota su capacidad financiera. Cuenta con un contacto en la PDI, un pituto que es también su amigo, más allá de las coimas gastronómicas con las que debe compensar la entrega de información off the record.
Darío Ponce, por otra parte, es un viejo de 70 años con una vida falseada colgándole en la espalda con el peso de la culpa. Es testigo y protagonista (sin buscarlo ni haberlo querido), de una historia siniestra. Algunas de sus frases, como "Es increíble a lo que hemos llegado. Estas cosas no se veían en mis tiempos", o "Este mundo camina al despeñadero sin vuelta", son dichas frecuentemente por los adultos mayores como una crítica generacional y como una manifestación del desconcierto ante algunas novedades de la posmodernidad. Otra de sus frases, "Una mujer siempre es peligrosa y si está asustada es doblemente peligrosa", es un micromachismo inadmisible pero coherente con el personaje que ya no pudo desterrar sus prejuicios epocales. Sin embargo, Darío Ponce no es un viejito chuñusco que empieza a rayarse y a peinar la muñeca. Él está consciente del valor de la historia que porta, sabe que tiene poco tiempo para pesquisar las claves, unir los puntos, descubrir la clara verdad y entender el sentido. Le falta el tiempo cronológico porque es un viejo que puede morir en cualquier momento, y le falta el tiempo presente porque las urgencias lo acorralan. Como las instancias convencionales (policía, tribunales), están objetadas per se, recurre primero a Dalia (una cajera en un café con piernas), y luego a Ciro en busca de ayuda. Paradójicamente, Darío se convierte en un detenido desaparecido en estos años (2016, 2017). Es "secuestrado" de la misma manera que todos sabemos que sucedía durante la dictadura. Ese hecho, ocurrido en las cercanías de la iglesia de Los Sacramentinos, re-vive, re-siente, re-corda tantos acontecimientos similares: un automóvil se detiene abruptamente, dos hombres toman a otro y se lo llevan, testigos que no pueden o no se atreven a hacer nada...Y luego el silencio y la ausencia, sin huellas, sin rastros. Por un tiempo, Darío es un detenido desparecido que atormenta los sueños de Ciro y Dalia, los únicos que lo aprecian, que han aprendido a respetarlo y creen la enmarañada historia que cuenta. Ellos lo buscan, quieren encontrarlo, salvarlo, acaso... Y saber.
Uniendo los puntos en un lenguaje directo, con diálogos ágiles, una narración fluida y verosímil, El Reparto del Olvido se levanta como una novela negra genuinamente chilena. Más allá de una historia policial, es una foto del Chile de hoy: profunda, con un antes y un después (adelante, atrás, arriba, abajo), movimiento, luces y sombras, textura. Una realidad que al ojo común visibiliza una historia y cuando el zoom se acerca, es posible ver la OTRA u OTRAS historias, el doble o triple foco de la cámara. Como bonus track, trae a Buddy Richard, un cantante de la Nueva Ola que ha logrado evitar la banalización de la modernidad y ser tan cercano hoy como en los 60'.
Uniendo los puntos, quizás, podemos trazar una línea entre las certezas cartesianas y la capacidad de ver y saber de otras formas. Porque el libro (el autor, al fin), valida este camino como uno posible para llegar a la verdad, parcial o total, la verdad que trae consigo a la muerte y la impunidad, en un país que ha hecho del reparto del olvido una forma de vida. Uniendo los puntos, quizás con el sentido de anticipación de los Otros Saberes, latentes y permanentes (solo hay que aprender a estar atento y descubrirlos), podríamos establecer la línea que contacta una casa de reposo para torturadores viejos (y torturados por sus culpas, miedos a ser descubiertos, al ajusticiamiento que busca justicia en un país injusto, miedo a los fantasmas de los muertos que mataron, etc), y la cárcel de Punta Peuco pronta a ser cerrada. Esperemos que así sea.

GABRIELA AGUILERA V. Escritora y tallerista. Estudió Antropología en la Universidad de Chile e hizo un Diplomado en Estudios Mexicanos en la UNAM, México. Fue panelista estable del programa literario de radio USACH, De Tomo y Lomo, en 2005 y 2006. Desde 2007 es miembro del Comité Editorial de Asterión Ediciones. Ha participado como ponente y tallerista en distintos eventos nacionales e internacionales, en proyectos relacionados con el fomento del libro y la lectura financiados por el Consejo del Libro y en lecturas públicas y conversatorios tanto en Chile como en el extranjero. En 2009 obtuvo la Beca a la Creación Literaria del CNCA. Desde 2007 formó parte del directorio de la Corporación Letras de Chile, organización que presidió en 2011 y 2012. Ha publicado: Doce Guijarros, (cuentos, 1976), Asuntos Privados, (cuentos, Asterión Ediciones, 2006), Con Pulseras en los tobillos, (microcuentos, Asterión Ediciones, 2007), En la Garganta, (cuentos, Asterión Ediciones, 2008), Fragmentos de Espejos, (microcuentos, Asterión Ediciones, 2011), Saint Michel, (micronovela, Asterión Ediciones, 2012), Astillas de Hueso, (microcuentos, ed Scherezade, 2013). Sus cuentos han aparecido en diversas antologías de Ergo Sum desde 1992 y en antologías en España, Chile, Argentina, Estados Unidos, Francia, Venezuela y México. Su nuevo libro está en etapa de edición.